VIAJE A TIERRA SANTA
(DEL 18 AL 24 DE AGOSTO DE 2005)


PRIMER DÍA

Llegamos al hotel de Ammán sobre las 5 de la madrugada y desde allí, nos comunican que hay cambio de planes y que saldremos para Jerusalén en una hora, ciudad que íbamos a visitar el último día, pero de haber sido así, habríamos estado  limitados al coincidir con su Sabbath. 

Un coche nos recoge en Ammán y nos lleva a la frontera jordana, donde nos piden los pasaportes en una garita destartalada. Posteriormente nos dejan solos coger un autobús con el que cruzaremos el puente de Hussein, un puente en la tierra de nadie que separa Jordania de Israel. Al cabo de media hora llegamos a la frontera de Israel. No sabemos qué tenemos que hacer y tampoco tenemos a nadie de la agencia que nos guíe. La situación es tan surrealista, que empiezo a lanzar fotos para recordarlo, sin embargo, me llaman la atención unos militares.

Pasamos un primer control de las maletas, después un detector de metales y posteriormente un detector de bombas, donde nos rocían con un gas inoloro que entiendo que es el elemento que detecta el explosivo. Al fin, llegamos a la aduana donde tenemos que rellenar un formulario y contestar a las preguntas de unos funcionarios y militares que no superan los 20 años. A continuación, pasamos a una sala donde un policía judío con cara de pocos amigos, levanta la voz a los palestinos que se amontonan en una sala adjunta. A nosotros, como turistas, nos hacen pasar a una taquilla donde, como no, nos ponen problemas. Hago de intérprete del grupo y al final solucionamos el problema que había surgido con nuestras maletas. Tampoco sabemos si hay un guía de la agencia esperándonos afuera y la gente se impacienta tras las dos horas de trámites, rodeados de militares con el dedo en el gatillo.

Afortunadamente, encontramos a dos guías judíos ya fuera de la aduana. La primera, Tiki, judía de ascendencia argentina. El segundo, Samuel, teniente coronel del ejército judío y combatiente en seis guerras, tal y como nos comenta en su coche.

Nos dirigimos a Jerusalén a través de los desiertos cisjordanos, desde donde distinguimos aldeas beduinas. Por el camino veo los carteles que indican la dirección a las ciudades bíblicas de Jericó, Belén...

Llegamos a Jerusalén. La ruta en la ciudad es la siguiente: empezamos en la Puerta de Damasco (una de las siete puertas del recinto enmurallado de Jerusalén), una vez dentro de la ciudadela, bajamos por la calle del Cardo para llegar a un bonito mirador desde donde se ve la Cúpula de la Roca, el Muro de las Lamentaciones y Al Aqsa.


  • Cúpula de la Roca: Lugar de ascensión de Mahoma. Fue el Templo de Salomón y es ortogonal como la Iglesia del Santo Sepulcro. La Cúpula fue dorada como obsequio del rey Hussein de Jordania.

 • Muro de las Lamentaciones: Resto de la muralla original del Templo de Herodes, construido a su vez, sobre el primer Templo de Salomón. En el Templo hemos podido dejar nuestros deseos en las rendijas de las rocas. Para acercarnos al muro, cubrimos nuestras cabezas con un bonete y al volvernos nunca damos la espalda al muro, como dicta la tradición. El muro está dividido en dos partes: una gran explanada para los hombres y una pequeña parte dedicado a las mujeres que quieran rezar o depositar sus deseos. Cerca del muro están las Sagradas Escrituras (Antiguo Testamento o Torah en hebreo).

 • Al Aqsa: Después de la Meca y de Medina, es la tercera mezquita más importante del Islam.

Tras visitar el famoso muro, nos adentramos en el barrio musulmán de Jerusalén. Está lleno de tiendas, como también las había en la época de Jesucristo, y en un momento llegamos a la Vía Dolorosa (Vía Crucis), última travesía del profeta antes de ser crucificado. La Vía Dolorosa está dividida en 14 estaciones. Empezamos por la quinta, donde Salomón ayudó a Jesús a portar la Cruz. Vamos pasando por el camino angosto y escarpado que supone la Vía Dolorosa llegando a otra estación, dedicada a Verónica, la mujer que ofreció un manto a Cristo para secarse el sudor y la sangre.

VERÓNICA = VERO NICA = VERO ICONO

Continuamos por el barrio musulmán y divisamos las paulatinas incursiones de los judíos en el barrio. Construyen sus casas rodeadas de verjas para evitar las posibles hostilidades.  

Seguidamente llegamos a una iglesia etíope copta, con influencias templarias, iglesia que deberemos cruzar para llegar a la Iglesia del Santo Sepulcro, construida sobre el Monte Calvario, lugar donde fue crucificado y enterrado Jesucristo. En el subsuelo de la Iglesia existe una Iglesia templaria que fue construida tras conquistar la ciudad santa en las cruzadas. Tras la visita a la Iglesia del Santo Sepulcro, llegaremos al Monte Sión (cerca de la puerta de Damasco, a las afueras de la Ciudadela), otra vez a través de la calle romana del Cardo. En el Monte Sión vemos la Iglesia de la Dormición de la Virgen (la tradición cristiana dice que la Virgen no murió, sino que se quedó dormida). Es una iglesia dedicada a la mujer.

Y esto es todo por hoy. Nos hospedamos en el Hotel Prima King del barrio armenio de Jerusalén. Saldremos a cenar con Jorge y con Teresa, una pareja de madrileños de nuestro grupo.

ORIGEN DE LA ORTOGONALIDAD TEMPLARIA: Las iglesias templarias repartidas por todo occidente (Camino de Santiago, Francia, etc) coinciden en que son ortogonales. Su origen se halla en el Templo de Salomón (que está situado en el Monte del Templo, de ahí el nombre de “caballeros templarios”). El Templo de Salomón, a su vez, se basa en la Iglesia del Santo Sepulcro, que es bizantina y ortogonal, es decir, ocho lados, que es el número sagrado para la iglesia bizantina. Esto es así porque consideran que Dios hizo el mundo en seis días, el séptimo descansó, pero el octavo resucitó.


SEGUNDO DÍA

Nos dirigimos a las afueras de la ciudad para visitar una iglesia de construcción española donde nació San Juan Bautista, hijo de Isabel, prima de la Virgen María.

Posteriormente nos dirigimos a Belén, ciudad en territorio palestino, por lo tanto, al otro lado del conocido como “muro de la vergüenza”. Para cruzar el muro, debemos pasar por un control fronterizo donde hay un detector de metales. Al otro lado del muro, nos espera un chófer judío que nos conduce directo a la tienda de souvenirs de su primo, para que compremos en ella.

Después conocemos a Jorge, un guía cristiano palestino. Él nos guía a la Iglesia de la Natividad. El lugar de la Natividad no es un establo, como así aprendimos todos de la tradición cristiana. En realidad es una gruta, pero la traducción del evangelio, que inicialmente estaba en griego, no se hizo correctamente. En la mayoría de casas palestinas tienen esas grutas para guardar a los animales o como bodega.


Volvemos a la frontera donde Saliva, otro cristiano palestino, nos cuenta con extrema crudeza la situación en Palestina. Él dice que el muro no se ha construido para prevenir a los judíos de las bombas de los suicidas, sino para marcar las fronteras del futuro Estado Palestino. Es por ello que el muro lo construyen rodeando la ciudad santa, es decir, dejando la mayor parte de Jerusalén dentro del Estado de Israel.


A continuación cruzamos de nuevo la frontera entre Palestina e Israel. Allí nos espera Tiki, que nos conduce al Monte de los Olivos, donde hay un inmenso cementerio, y donde reposar eternamente cuesta millones, dado que es el lugar donde el Apocalipsis dice que volverá Jesús y resucitará a los muertos. A los pies del Monte de los Olivos está el Getsemaní, el huerto donde Jesús fue capturado por romanos y fariseos, y donde Judas le besó.

A continuación, nos dirigimos de nuevo al Monte de Sión para ver el Cenáculo y la Tumba del Rey David. El Cenáculo tiene también tintes musulmanes, dado que Saladino, dejó su inscripción en él.

PELÍCANOS EN EL SANTO CENÁCULO: En la columnata árabe que construyeron en el Cenáculo, hay una inscripción con unos pelícanos dibujados. El pelícano es el animal que, en el caso de que sus crías no tengan que comer, se abre el pecho para servir de alimento a sus hijos, tal y como hizo Jesucristo por los suyos.

El lugar de la Tumba de David, donde entramos con bonete y con sumo respeto, alberga una tumba que no se sabe si es o no es de David (no se han hecho pruebas genéticas). Sin embargo, es Dogma de Fe, por lo que el pueblo judío tampoco lo permitiría (¿qué sucedería si de repente se descubriera que nos es David quien está enterrado?).

Vamos a comer y Tiki y el chófer nos dejan de nuevo en la frontera israelí. El trámite de vuelta a Jordania será más ágil que cuando entramos, pero con el mismo descontrol por parte de la agencia (de hecho, en algún momento tememos perder nuestros pasaportes, dado que los entregamos al chófer que acabamos de conocer, y él los pasa al control fronterizo).

En la frontera jordana nos espera un chófer que nos lleva al Monte Nebo, tras una travesía por el desierto a las afueras de Ammán.

Llegamos al Monte Nebo donde está Hussein, un nuevo guía beduino, que habla perfectamente el español. Dice que lo aprendió en siete meses, y que los beduinos tienen una facilidad innata para hablar distintos idiomas.

El Monte Nebo es donde la tradición considera que Moisés murió. En el Monte hay una iglesia con unos enormes mosaicos. Desde el Monte Nebo se divisa el Mar Muerto, Judea, Tiberiades, etcétera.

La siguiente parada es en Madaba, una iglesia que conserva el mosaico más antiguo de Tierra Santa. El mosaico es un mapa de todos los puntos importantes de Tierra Santa. En esta iglesia destaca un escudo igual que el asturiano.

Después de cenar en el hotel (Imperial Palace Hotel), vamos a tomar algo por Ammán, al Círculo de Abdún. El lugar es un hermoso mirador donde tomamos un zumo y fumamos de la cachimba el Nerguile o Shisha.

DISCUSIÓN: ¿La Iglesia Católica se fundó en Roma y posteriormente fue tomando relevancia como centro de la religión católica, porque San Pedro fue enterrado allí, o fue una maniobra inteligente para desentenderse de un lugar tan conflictivo como Tierra Santa?


TERCER DÍA

El tercer día el autocar nos conduce al Sur, camino al Mar Muerto, siendo guiados por Hussein. El viaje dura unas dos horas y durante el trayecto, Hussein nos explica la situación educativa y demográfica de Jordania.

• En cuanto a la educación del país, nos comenta que ésta es obligada de los seis a los dieciséis años. Después de la escuela, algunos van a la universidad (como él, que es licenciado en Lenguas Modernas). En Ammán hay 24.000 universitarios.

• Demográficamente, Hussein nos comenta que Jordania tiene una población relativamente joven: un tercio de la población está por debajo de los dieciséis años. Sigue comentando que la ciudad de Ammán concentra un 40% de la población de todo el país, cerca de dos millones de personas.

Llegamos al Mar Muerto, la frontera natural entre Israel (Cisjordania) y Jordania. Israel ganó el terreno desde Jerusalén al Mar Muerto en la Guerra de los Seis Días en 1967.

El Mar Muerto es un lago donde desembocan las aguas del río Jordán y donde, dada su elevada concentración de sales, la densidad del agua permite que la gente flote. El lago se halla a unos 500 metros bajo el nivel del mar (es el punto terrestre más bajo del mundo) y esta peculiaridad, dota al agua y a su fango, de múltiples propiedades dermatológicas, por lo que dicho fango es codiciado por la mayoría de centros de estética en todo el mundo.

Nos hemos bañado en la playa privada de un hotel balneario y después nos hemos untado con el barro “curativo”. La verdad es que es sorprendente el nivel de flotación en el agua, así como su sabor a hierro y la suavidad con la que se queda la piel después de haber sido untado con fango del Mar Muerto.


Posteriormente nos hemos bañado en las piscinas de agua dulce del hotel y después hemos comido, en el mismo recinto, el plato árabe por excelencia: el Mansaf.

 GASTRONOMÍA ÁRABE:

• Mansaf: Cordero asado con arroz y yogurt
• Hummus: Pasta hecha con garbanzos triturados
• Falafel: Garbanzos triturados haciendo una pasta que después se fríe con harina gruesa
• Ashawarma: Cordero o pollo que se asa lentamente en una larga daga y que el cocinero después lo corta en finas lonchas para servirlo con la Pita
• Pita: Pan típico en los países árabes
• Kebab: Su presentación es similar a la del pincho moruno. Está hecho de cordero y ternera con especias.
• Postres: Los árabes, y en especial los jordanos, son muy aficionados a la repostería

Después de comer nos dirigimos a Petra, pero a medio camino paramos en Karnak, una fortaleza de la época cruzada (siglo XI). En la fortaleza visitamos sus salas, túneles, muros de protección que en su momento defendieron a los cruzados del ejército de Saladino.

Tras la visita a Karnak nos dirigimos a Petra. En el autocar el guía nos informa de que dos iraquíes han lanzado tres misiles hace pocas horas. Uno de los misiles ha impactado en tierra jordana por error, matando a un soldado jordano. El misil ha caído en el Golfo de Aqaba, al Sur de Jordania.

Llegamos a Petra al atardecer, y mientras nos dirigimos al Hotel Panorama, bajamos del autocar para ver una magnífica puesta de sol sobre las montañas rojizas de la ciudad nabatea de Petra.


Cenamos en el hotel y por la noche nos dirigimos al Hotel Marriot, donde tendremos una interesante conversación con Hussein, mientras fumamos Nerguile.

DISCUSIÓN: Hussein nos comenta, a colación de una conversación acerca de los ostentosos hoteles de Dubai, que su construcción es un símbolo inequívoco del final del mundo, tal y como figura en “El Corán”. El libro sagrado dice que “en el momento que la gente del campo (refiriéndose a los beduinos) empiecen a construir palacios que lleguen al cielo, el fin del mundo estará cerca”.

Los beduinos son gente que vive en las montañas y trabajan como pastores. Ellos son los propietarios de los terrenos donde pasta su ganado. En los últimos años, la elevada inversión extranjera que ha sufrido Jordania (y Dubai), ha provocado que el precio del terreno se haya multiplicado exponencialmente, por lo que los beduinos, han vendido tierras y muchos de ellos han amasado fortunas que les ha permitido construir ciudades enteras donde reina el lujo y la ostentosidad. 

Le preguntamos sobre más señales acerca del fin del mundo, y Hussein nos explica que en el libro sagrado figura lo siguiente:

• "Los semitas llegarán a Tierra Santa y se quedarán con ella": para los musulmanes, Jerusalén también es un lugar santo y sagrado. Cabe recordar que, antes de que Mahoma designase a la Meca como lugar al que los musulmanes debían (y deben) dirigir sus plegarias, éstos rezaban a Jerusalén, lugar donde el profeta ascendió a los cielos.

• "Una gran sequía azotará a los países musulmanes y un gran incendio empezará por Yemen y llegará hasta Jerusalén. El viento provocará que toda la gente del planeta quede calcinada": Algunos estudiosos ven este fragmento como un símbolo inequívoco de guerra atómica.

• "Jesús bajará de los cielos y matará a un hombre que habrá llegado del Este con grandes riquezas": En cuanto a la figura de Jesús y de cómo éste retornará en el fin de los días, las tres religiones monoteístas más importantes tienen disparidad de opiniones:

1.- Judíos: No consideran que Jesús sea un profeta, sino un adelantado a su tiempo que estuvo en el lugar oportuno con la gente oportuna.

2.- Cristianos: Creen que Jesús descenderá de los cielos por segunda vez para juzgar a los buenos y a los malos. Llegará al Monte de los Olivos donde resucitará a los muertos.

3.- Musulmanes: Creen en Jesucristo como profeta. El Corán explicita que los musulmanes deben creer y respetar a los profetas del resto de religiones. En cuanto al final de los días, creen que Jesús reaparecerá en Damasco, no en Jerusalén.

Después de que Hussein comente que se están dando en la actualidad muchos signos que determinan que el fin del mundo está próximo, el guía nos aclara la diferencia que existe entre El Corán y la Sunna, así como el por qué de la división entre Sunnitas y Chiítas:

• El Corán es la palabra de Dios dictada por el Ángel Gabriel a Mahoma.

• La Sunna es, por así decirlo, un manual de comportamiento del musulmán, donde figura: el modo de vida de un musulmán, cómo debe rezar, cómo debe mantener relaciones sexuales, qué debe comer, etcétera.

• Los Sunnitas (linaje directo de Mahoma) siguen la Sunna, pero los Chiítas (descendientes de Alí, tío de Mahoma) no creen en las normas dictadas por Mahoma. En la actualidad, Irán tiene una mayoría Chiíta, al igual que Irak (sin embargo, en Irak, los Chiítas, aún siendo mayoría, estuvieron sometidos bajo el régimen del sunnita Saddam Hussein).

A medida que ganamos confianza con Hussein, empezamos a preguntarle sobre el fundamentalismo islámico, el terrorismo y sus recientes ataques a Occidente. Hussein diferencia entre lo que son los atentados en Iraq o Israel y los ataques terroristas. Él considera que el pueblo iraquí responde ante una fuerza de ocupación, al igual que lo hace el pueblo palestino ante Israel. Hussein pone en duda, además, que el modelo de democracia occidental sea exportable al resto del mundo.

Por otra parte, cuando hablamos de terrorismo, es decir, de Al Qaeda y todas sus células, Hussein considera que no deben ser considerados como musulmanes y que enturbian la fama de su religión. El guía comenta, no obstante, que Bin Laden fue creado y entrenado por la propia CIA americana. Cabe recordar que los talibanes fueron entrenados como cuerpo de control y defensa de los gaseoductos que cruzan Afganistán.

En defensa de su religión, Hussein comenta que su pueblo nunca ha intentado conquistar más allá de sus tierras, como sí lo hicieron los romanos, por ejemplo. Matiza, a continuación, que la conquista de España, fue llevada a cabo por Omeyas, una sección aparte de la religión musulmana.

El último tema de la noche lo saco yo a relucir. Le pregunto a Hussein como ve el diferente trato que se les da a las mujeres en Occidente respecto a los países árabes. Él nos dice que el trato es exactamente igual, y lo único que cambia es la indumentaria, siendo ellas las que la escogen. Sobre esta última parte todos tenemos ciertas dudas.


CUARTO DÍA

Nos levantamos temprano para ir a visitar la “Ciudad rosa de Petra”. Petra es una población al Sur de Jordania situada entre el desierto de Wadi Rum y el Mar Muerto. La gente que en ella vive son en su mayoría beduinos que antiguamente vivían en los desfiladeros de Petra, el Siq, hacia donde nos dirigimos.

Empezamos la excursión montando unos caballos árabes sobre los que cabalgaremos durante diez minutos y nos conducirán al inicio del desfiladero.

El Siq es de piedra rojiza y de una gran altura. Las grandes montañas que lo forman, dejan un estrecho camino para que la gente se adentre y llegue al “Tesoro”. A lo largo del camino se distinguen monumentos nabateos, como tumbas o esculturas de camellos o personas, indicando la dirección al “Tesoro”.

ORIGEN DE LOS NABATEOS:

Nos remontamos a Abraham. Éste fue el profeta al que Yahvé entregó Tierra Santa, o mejor dicho, a sus descendientes. La cuestión es: ¿quién fue el primogénito de Abraham, al que le pertenece Tierra Santa?

La mujer de Abraham era estéril, por lo que el profeta, tuvo un hijo, Ismael, con su criada. La criada se burló de la esterilidad de su esposa, y Yahvé finalmente, permitió que ésta se quedase encinta, dando a luz a su hijo Isaac. El primer hijo, dado que fue bastardo, no se consideró primogénito, y por tanto, heredero de la tierra plestina. Esta tierra fue entregada a Isaac.

Pues bien, los musulmanes o antiguamente conocidos como Ismaelitas, descienden de Ismael, y defienden que, dado que él fue el primero, Tierra Santa les pertenece. Los judíos, descendientes de Isaac, tienen claro que el primogénito fue Isaac, por lo tanto, su poder sobre Tierra Santa es legítimo.

Si seguimos la descendencia de Ismael, éste tuvo un hijo llamado Nabayot, de donde descienden los Nabateos, civilización que desapareció cuando el emperador romano nacido en España, Trajano, los aniquiló.

Finalmente, llegamos a un último desfiladero donde, a medida que caminamos, se descubre el templo más famoso de Petra, el “Tesoro”, una de las joyas mundiales de la arqueología descubiertas en el siglo XIX.


El “Tesoro” es un templo Nabateo esculpido en la piedra en cuyo interior no hay ninguna construcción, por tanto, su belleza radica en su fachada.

Paramos frente al templo a sacar fotos y a oír de Hussein la historia de los Nabateos. Allí conocemos a un grupo de Sirios entre 15 y 17 años que se unen a nosotros en las fotos. También frente al templo, mi amigo Marc y yo, tenemos la oportunidad de subir a un camello para hacernos una foto.

En el mismo templo, aprovecho para hacerme una foto junto a un policía del desierto, vestido con la típica kefia jordana.


KEFIA: La Kefia jordana se diferencia de la palestina en que la jordana es roja y la palestina negra. Sin embargo, en el Parlamento jordano, el color negro y el rojo distinguen la orientación política, siendo el rojo de izquierdas y el negro de derechas).

A continuación seguimos el camino por el desierto de Petra, mientras divisamos continuamente templos esculpidos en las paredes, también un teatro romano, monumentos funerarios... Durante todo el camino vamos viendo tiendas de beduinos que venden pulseras de plata beduina y collares de coral o de diente de camello (debemos estar atentos porque algunos beduinos intentan vender collares de plástico en vez de diente de camello, lo que se demuestra rápidamente encendiendo un mechero y quemando el diente).

Hoy somos un grupo mayor, ya que nos hemos unido al grupo de nueve personas con el que estuvimos en el Monte Nebo. Guiados por Hussein, llegamos a una Iglesia bizantina descubierta recientemente (Petra continúa siendo escavada por los arqueólogos) donde lo más impactante son sus mosaicos bizantinos.

Acto seguido, mientras bajamos al restaurante, estoy hablando junto a Hussein y llevo puesta la kefia palestina. De repente viene un turista a preguntarme, pensando que soy yo el guía musulmán, lo que hace reír enormemente a Hussein.

El restaurante de Petra se halla al inicio de una excursión de 800 escaleras. En lo alto de la montaña hay un templo similar al “Tesoro” pero de mayor tamaño. Para llegar a este templo, cada uno se sube a un pollino dirigido por un niño, al que daremos tres dinares (aunque con la eterna canción de que les falta cambio, acabarán quedándose con un billete de cinco…).

Los burros suben a toda velocidad por la montaña adelantándose unos a otros, mientras cruzan desfiladeros y acantilados. Durante la subida iremos viendo continuamente tiendas beduinas y contra una de ellas choca Teresa. Tememos que se haya roto el hueso, pero afortunadamente sólo ha sido un fuerte golpe y todo queda en un susto.

Llegamos casi arriba de todo donde una joven beduina de quince años me halaga llamándome “guapo”. Nos cuenta que se casó el año pasado y que es la cuarta mujer de su marido.

Finalmente encontramos el templo y descansamos un poco en la tienda beduina regentada por Lidia, una madrileña que un día llegó a Petra, se enamoró de un jordano y se quedó junto al “Tesoro”.

La bajada es más fácil y menos accidentada. Durante el camino tenemos tiempo de observar las tumbas nabateas y de regatear en las tiendas beduinas. Un niño beduino me pide una pulsera que llevo de las “Fiestas de Gracia” (mi barrio de Barcelona), así que se la regalo.

Tras dos horas de recorrido, llegamos al restaurante donde comeremos arroz, kebab y falafel. Después de comer nos dirigimos a uno de los templos dedicados a los dioses nabateos, en lo alto de una colina. El recorrido no es tan escarpado como el templo de antes de comer, pero la elevada temperatura dificulta el ascenso. Debemos estar a unos 35 grados, sin embargo, la sequedad del ambiente hace que en cuanto nos situamos en la sombra o dentro de un templo, ésta baje drásticamente.

Finalmente, llegamos al templo de los dioses, en cuyo interior destacan los distintos tonos de la roca, pasando del rojizo característico de la “Ciudad rosa nabatea” al negro. Dentro del templo, como no podía ser de otra forma, nos encontramos con una niñas beduinas que quieren vendernos collares de diente de camello. Jaida, una de ellas, de enormes ojos marrón claro, bromea con nosotros y nos propone comprar la cámara de fotos.


Bajamos del templo ya con la intención de regresar. Por el camino aún haremos alguna compra en las tiendas beduinas. Pasamos de nuevo frente al “Tesoro” que ahora toma un color diferente al no darle el sol de frente. Recorremos una vez más los desfiladeros de Petra llegando sobre las cinco de la tarde al autocar que nos llevará de nuevo al Hotel Panorama.

Una vez en el hotel, decidimos ir a darnos un baño a la piscina del hotel, al aire libre y con unas excelentes vistas a las montañas de Petra. Allí pasamos el rato charlando hasta que el Sol se funde con la roca y desaparece para dar paso a una noche fresca que pasaremos el grupo juntos tomando algo en el hotel.

QUINTO DÍA

El día de hoy lo vamos a pasar en el desierto de Wadi Rum, paraje protegido y de gran belleza. En dicho desierto se libraron las batallas de Lawrence de Arabia, británico que trató de aunar a los países árabes para que lucharan contra el Imperio Otomano en el siglo XIX y posteriormente, luchando contra los colonizadores occidentales (la propia Gran Bretaña entre otros), para establecer así su independencia.

Cruzamos el pueblo que está a las puertas del Wadi Rum donde vemos a los niños, vestidos de militares en su mayoría, salir de clase (hoy es el primer día después de las vacaciones – 22 de Agosto).

Las casas en el pueblo son de una sola planta y muestran todas unas antenas parabólicas que contrastan con la autenticidad del desierto.

Pasamos el pueblo y nos dirigimos a una hayma beduina donde nos darán té y resguardo del sol. Impresiona lo fresco que se está dentro cuando la temperatura exterior debe ser de unos 37ºC. Las tiendas beduinas se suelen hacer con pelo de cabra, lo que permite la entrada del viento, y expulsa el agua de la lluvia.

Tras el té, los tres 4x4 que transportan a las 18 personas más el guía Hussein, nos conducen a unas rocas magníficas que están en medio del desierto. En las rocas hay una gruta por donde nos meteremos. Dicha gruta se suele inundar dos o tres veces al año, como hace intuir la higuera que está a la entrada. Resulta fácil, por tanto, entender que aquel lugar fuera uno de los preferidos por las tribus ancestrales. A lo largo de la gruta distinguimos dibujos en las paredes de hombres y mujeres nabateos, incluso de pies nabateos marcados en la pared. Hussein nos explica que muchas veces estos símbolos indican donde se halla un tesoro.

Tras la excursión por la gruta, volvemos al 4x4, que nos lleva a una duna a la que algunos subiremos. La arena de la duna arde y aquellos que no van equipados con el calzado apropiado se quedan abajo. La vista desde la duna es espectacular, y es el merecido regalo a la dura subida, que resulta pesada y acalorada. Desde la cima de la duna se ve el desierto enmarcado por múltiples montañas rocosas de formas muy singulares. Nos recomiendan bajar por la duna corriendo y saltando, a lo que Jorge y yo nos apuntamos al tiempo que el grupo nos hace fotos y nos anima a saltar.

Tras la experiencia, volvemos a los 4x4 que nos llevarán al pueblo del principio, a las puertas del Wadi Rum. Allí comemos pollo, arroz y ensalada, y tras la comida volvemos a Ammán en un largo trayecto de cuatro horas.


Cuando llegamos a Ammán, bajamos a la piscina del Imperial Palace Hotel. Nuestros amigos sevillanos, Pepe y Marta no nos acompañan puesto que van a visitar la ciudad, dado que al día siguiente ellos van a ir a Damasco a pasar el día. Nosotros no podemos porque tenemos el pasaporte con el sello de Israel, lo que impide entrar en Siria (Siria no reconoce a Israel como Estado. De hecho, de los países árabes, sólo Jordania y Egipto reconocen a Israel).

Desde la piscina podemos oír los rezos del minarete que tenemos enfrente del hotel. Es impresionante oír en toda la ciudad las plegarias que salen de los altavoces de las mezquitas.

Por la noche nos volvemos a juntar los nueve del grupo en nuestro hotel, y charlaremos largo y tendido recordando las historias de la mujer de Écija, del grupo con el que nos han juntado, a la que cariñosamente llamamos Wendolyn.

SEXTO DÍA

Hoy nos van a juntar con un nuevo grupo, que inicia su viaje por Jordania, para ir a visitar el norte del país. La primera ciudad que visitaremos es Um Quais, que conserva parte de la construcción romana que se hizo en la época.

Um Quais pertenecía a la Decápolis romana, las diez ciudades escogidas por los romanos en Tierra Santa para llevar a cabo su comercio. En sus ruinas podemos contemplar un teatro romano que albergaba dos o tres mil personas y otros restos romanos, en no muy buen estado de conservación tras sufrir un fuerte terremoto en el siglo VIII y la destrucción de la invasión otomana.

Sin duda, una de los atractivos de Um Quais es poder divisar el Lago Tiberíades, donde el Nuevo Testamento narra que Jesucristo caminó sobre sus aguas. También los Altos del Golán, montaña estratégica por la que pugnaron Siria e Israel en la Guerra de los seis días (1967) y las fértiles tierras a los pies de los Altos del Golán. Actualmente, esa montaña pertenece a Israel.

Después de ver las ruinas romanas de Um Quais, vamos a ver una estatua de Taiki, la diosa romana de Um Quais. A continuación, subimos al autocar. Hoy el grupo es de 33 personas y a Hussein se le nota más introvertido. Además del guía y el conductor, nos acompaña un Policía Turístico, medida tomada por el gobierno jordano para la protección del turista. Hussein nos comenta que personalmente le parece una medida que intranquiliza más a la gente.

Nos dirigimos ahora a Gerasa, a hora y media de Um Quais. Gerasa también es una de las ciudades de la Decápolis romana, pero ésta, en cambio, se halla en excelente estado de conservación. De Gerasa se calcula que tan sólo hay una quinta parte de los restos romanos al descubierto, por lo que los equipos de arqueólogos continúan trabajando tal y como demuestran los andamios situados en una de las puertas de Adriano, a la entrada de la ciudad. Gerasa es una ciudad romana que cuenta con unas mil columnas. Su calle principal, que parte de esta plaza y se llama Cardo Máximo (como la calle del Cardo en Jerusalén), está delimitada por estas mil columnas. De vez en cuando se distinguen cuatro columnas más altas que el resto para indicar que allí hubo un templo, como el de Artemisa, diosa de la eternidad.


Cuando llegamos al final de esta vía romana principal, volvemos a oír de una de las mezquitas de Gerasa, como se llama al rezo, lo que una vez más nos impresiona.

Al final de esta calle encontramos un teatro romano donde presenciamos como un pequeño huracán se dirige hacia uno de los miembros del grupo, a quien acomete y se le lleva volando la gorra.

Después de este templo nos dirigimos hacia otro de los teatros romanos mejor conservados donde un grupo de jubilados jordanos tocan con sus gaitas el himno de la Unión Europea o canciones escocesas como reclamo turístico. Por lo visto, es un vestigio de la ocupación británica en la zona.

La última anécdota en Gerasa la protagoniza un chico joven que está en una de las tiendas del pequeño zoco a las puertas de la ciudad romana. El chico me explica en inglés que tiene una novia española y que quiere enviarle un mensaje en español, así que me pide que se lo traduzca. El mensaje dice así: “Hola mi amor, te echo de menos. Quisiera verte pronto en octubre. Un beso grande”. Me explica el joven jordano que fue un ligue que tuvo hace dos años y que le gustaría volverla a ver. El chico agradecido, me dice que me hará un descuento especial compre lo que compre en cualquier tienda del pequeño zoco.

Tras la visita a Gerasa nos volvemos a Ammán. Mientras circulamos por Ammán, vemos un tumulto de guardaespaldas frente a una casa. Hussein nos dice que probablemente allí se encuentre el rey Abdullah.

Jorge propone visitar el Teatro de Ammán y el barrio antiguo esa misma tarde, a lo que todos estamos de acuerdo y así le pedimos a Hussein que nos dejen en esa zona con el autocar.

El barrio antiguo de Ammán no es un barrio turístico. Empezamos la ruta por el teatro romano, que vemos por fuera, ya que son las siete de la tarde y está cerrado. A continuación del teatro encontramos a una serie de jordanos que nos venden antigüedades magníficas como billetes de Irak con la cara de Saddam Hussein (que actualmente no valen nada). Pero lo que resulta más asombroso es que, en una de las alfombras con antigüedades, encontramos monedas griegas y romanas, incluso un marco alemán de 1935 con la cara de Adolf Hitler, que compro por ser una pieza de enorme valor. Nuestra deducción es que deben ser piezas robadas de los museos de Bagdad durante la guerra.

Ahora caminamos por las calles del barrio antiguo de Ammán, donde se mezclan los olores a especias, carne, de la gasolina mal quemada de los coches antiguos, etcétera. Por el camino paramos en la mezquita del rey Hussein, donde los musulmanes se disponen a rezar. Itxaso y Mertxe compran en una librería de al lado de la mezquita, un Corán en árabe. Momentos antes le habían preguntado a Hussein donde podían comprar un Corán en árabe y la respuesta de Hussein había sido un tanto ortodoxa: las mujeres no pueden tocar un Corán, y de hecho, los hombres tampoco lo pueden hacer en según que circunstancias, como por ejemplo si se trata de una traducción a un idioma no árabe.

Frente a la mezquita del rey Hussein hay una fuente donde los musulmanes realizan la ablación (se lavan las manos y la cara para rezar, tal y como fija la Sunna).

Allí me para un jordano que me pregunta de donde somos, y después si creo en Dios y en el Fin de los días. Yo trato de esquivarlo dado que parece algo así como un “conversor de infieles”.

Paseamos por el barrio antiguo donde también sorprende las miradas que lanzan a mi amiga Montse, tan morena como yo, muchos musulmanes.

Después del agradable paseo por la caótica Ammán, cogemos un taxi que nos llevará al hotel. Coger un taxi en Ammán es un deporte de riesgo, dado que lo habitual es no respetar los cedas el paso, ir contra dirección, dar acelerones y frenazos repentinos... entrar en una rotonda es toda una aventura.

Llegamos sobre las 21,30 al hotel donde al cabo de poco tiempo llegan Pepe y Marta, a quienes sin duda hemos echado de menos durante nuestras visitas a Um Quais y Gerasa.

Nos explican lo bonito que es Damasco y sobretodo, lo que se han reído con el guía sirio. Pepe nos explica lo “sobón” que era el guía. Pepe tiene un humor magnífico y hace que las historias explicadas por él, acaben en lágrimas de las carcajadas.

Después de la cena y de la merecida ducha, tomamos algo en el hotel hasta las 4,40, ayudando así a Marc a no dormir en toda la noche, lo que quiere conseguir para poder estar agotado en el avión y poder dormir, dado que le dan pánico.


SÉPTIMO DÍA


Pese a no dormir casi nada, nos despertamos a las ocho de la mañana para poder despedir en condiciones a Hussein, quien aparece en el hotel para llevarse al nuevo grupo al Mar Muerto. Nos damos las direcciones, inmortalizamos la imagen y nos despedimos de él. Me gustaría mantener el contacto, pese a ser consciente que el recuerdo que guardamos nosotros de Hussein, no puede ser el mismo que él guarde de nosotros, dado que semanalmente conoce a un grupo nuevo.

Tras las despedidas, Marta, Pepe, Itxaso, Mertxe, Marc, Montse y yo, nos dirigimos a la Mezquita Azul de Abdallah (padre del rey Hussein y abuelo de Abdullah, actual rey de Jordania). Ésta será nuestra última visita en Tierra Santa. Sólo llegar a allí, tenemos que ponernos unas túnicas negras, las chicas por su condición femenina, y los chicos por llevar las piernas al descubierto. Tras vestirnos, nos adentramos en la Gran Mezquita Azul, donde un guía al que no entendemos mucho, trata de explicarnos que en la cúpula de la mezquita están escritos en árabe los 29 nombres de Alá. Igualmente nos indica donde está la Meca, señalada en un pequeño púlpito de madera.

De vuelta al hotel, recogemos las maletas. Nos intercambiamos las direcciones con nuestros amigos, y con ello damos por finalizado nuestra estancia en Tierra Santa. La realidad es que hemos congeniado a la perfección con nuestros amigos y sólo espero que nos volvamos a ver, quién sabe, otra vez en Tierra Santa o en cualquier país árabe. Su cultura y gente nos han enamorado, y cautivado sus historias, por lo que espero que no sea un adiós, sino un hasta luego.

Ammán, a 24 de Agosto de 2005


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