MITOLOGÍA GRIEGA

 

CLASIFICACIÓN DE LOS DIOSES:

  1. Dioses Superiores: Son 22 Dioses, de los cuáles 12 formaban parte e la corte celestial:
    1. Corte Celestial (Mujeres):
  • Cibeles (Grecia) o Magna Mater (Roma)
  • Vesta (Roma) o Hestia (Grecia)
  • Juno (Roma) o Hera (Grecia)
  • Ceres (Roma) o Demetrios (Grecia)
  • Minerva (Roma) o Atenea (Grecia)
  • Venus (Roma) o Afrodita (Grecia
  • Diana (Roma) o Artemisa (Grecia)
    1. Corte Celestial (Hombres):
  • Júpiter (Roma) o Zeus (Grecia)
  • Neptuno (Roma) o Poseidón (Grecia)
  • Vulcano (Roma) o Efestos (Grecia)
  • Marte (Roma) o Ares (Grecia)
  • Apolo (Grecia) o Febo (Roma)
  • Mercurio (Roma) o Hermes (Grecia)
    1. Dioses selectos:
  • Cielo o Urano (Grecia) o Caelus (Roma)
  • Saturno (Roma) o Crono (Grecia)
  • Plutón (Roma) o Hades (Grecia)
  • Baco (Roma) o Dionisos (Grecia)
  • Jano
  • Las Musas
  • El Destino
  • Temis
  1. Dioses Inferiores
  1. Héroes o Semidioses: Nacidos de un Dios y de una mujer mortal.

 

EL CIELO (URANO) Y LA TIERRA (GEA O GAYA)

El Cielo se desposó con la Tierra. Del enlace surgieron numerosos hijos, entre los más conocidos: Titán (el primogénito), Cibeles, Temis, Saturno, Japeto y el Océano.

El Cielo, celoso de sus hijos, los trató con dureza, pero la Tierra se puso de parte de sus hijos y les dio armas para luchar, venciendo así al Cielo. Saturno, entonces, ocupó el trono del mundo.

  


SATURNO O CRONO (DIOS DEL TIEMPO)

Titán, hermano de Saturno, accedió a que éste se quedase con el trono del mundo a cambio de que matase a todos sus hijos varones, de manera que el trono volviera a recaer sobre los Titanes en un futuro.

Saturno, casado con Cibeles, engullía a sus hijos, pero cuando nació Júpiter, Cibeles envolvió una piedra en una manta fingiendo que era el bebé, y escondió al recién nacido. Los Titanes descubrieron el engaño y apresaron a Saturno.

Cuando Júpiter fue mayor, reunió a un ejército y fue a salvar a su padre, que al poco tiempo volvió a su trono.

Sin embargo, Saturno recelaba de la valentía de Júpiter por lo que se enfrentó a él y perdió, por lo que Júpiter le hizo vomitar a sus hermanos Neptuno y Plutón.

Saturno ocultó su derrota en Italia junto al rey Jano, quien accedió a compartir su trono. Durante este período en Italia, transcurren cuatro épocas:

1.       Edad de oro: Época de respeto y felicidad

2.       Edad de plata: Aparecieron las estaciones y fue preciso cultivar las tierra

3.       Edad de bronce: Apareció el lucro y con él, la guerra

4.       Edad de hierro: Se destierra la buena fe y se da rienda suelta a la violencia y la traición


CIBELES O MAGNA MATER (GRAN MADRE)

Cuando Saturno fue desterrado a Italia, Cibeles acompañó a su marido en su nueva vida.

Cibeles tuvo predilección por un pastor frigio llamado Atis. La diosa confió al pastor la custodia de su culto a cambio de que Atis no se casase jamás. Sin embargo, Atis incumplió su promesa y se casó. Cibeles enojada por la traición, hizo perecer a su esposa, y no contenta con esto, hizo que su esposo se retorciera de dolor. Finalmente, conmovida por el sufrimiento, lo convirtió en pino, árbol que se consagró en su honor.




JÚPITER O ZEUS (DIOS DE DIOSES)

Hijo de Saturno y Cibeles, destronó a su padre y compartió la soberanía del mundo con sus dos hermanos: a Neptuno cedió las aguas y a Plutón los infiernos.

Como hijos tuvo a siete divinidades como son: Minerva, Apolo, Diana, Marte, Mercurio, Vulcano y Baco, y como héroes o semidioses a: Pólux, Hércules, Perseo, Minos, Radamanto, Anfión y Ceto.

Sus inicios fueron complicados ya que los Gigantes querían destronarlo y quedarse con el Imperio. Todos los dioses huyeron a Egipto, excepto Baco, que permaneció con Júpiter.

Cuando el dios pidió ayuda a su hijo, el héroe Hércules, los dioses huidos en Egipto, se unieron a la lucha cargados de confianza y vencieron a los Gigantes.

Cuentan también que Prometeo, hijo de Japeto, dotó de vida a una estatua de un hombre robando una partícula de fuego del carro del Sol. Júpiter, enojado, ordenó a Mercurio que atara en el Cáucaso a Prometeo, y que lo devorase un buitre.

También cuentan que Licaón, tirano de Arcadia, se complacía inmolando a aquellos dioses que habían pasado a ser víctimas humanas. Júpiter, alarmado por este hecho, bajó al palacio de Licaón, y el tirano, para enfurecer al dios, hizo descuartizar a un niño y servírselo en la comida. Júpiter, ante tal osadía, incendió su palacio, y cuando Licaón huía, lo convirtió en lobo.

Durante una época, en la Tierra imperaba el crimen, así que Júpiter envió un gran diluvio salvando en una barquilla a Deucalión y Pirra, esposos fieles y virtuosos. Cuando el diluvio acabó, la humanidad se había extinguido, pero Temis les indicó a la pareja, que lanzando piedras a sus espaldas, dotarían a las mismas piedras de vida y crearían de nuevo una civilización.




JUNO O HERA (PROTECCIÓN A LAS ESPOSAS VIRTUOSAS)

Juno era la hermana y esposa de Júpiter.

La diosa siempre tuvo unos enormes celos de las amantes de su esposo, hasta el punto que Júpiter la encadenó en la bóveda del cielo con cadenas forjadas por Vulcano. Cuando Juno consiguió liberarse, la tomó con una ninfa llamada Io. Bajó a la tierra a por ella, pero cuando la encontró, la vio convertida en vaca.

Entonces Juno pidió a Júpiter que le regalase esa vaca, a lo que el dios accedió. Juno hizo prisionero al animal y puso como guardián de la celda a Argos, un ser con cien ojos.

Júpiter, para liberar a Io, pidió a Mercurio que matase a Argos, quien así lo hizo. Juno, apenada por la muerte del guardián, en su honor dotó a los pavos de los cien ojos que tenía Argos, en sus largas colas.

Sin embargo, quiso continuar con la tortura de Io, así que la condenó a que un tábano la persiguiera constantemente y la picase. Io, desesperada, pidió ayuda a Júpiter, quien le devolvió su figura humana y posteriormente concibieron a su hijo Epafo.

Otra historia que se cuenta de Juno es que las Prétides, hijas de Preto, retaron en belleza a la diosa, y ante la osadía, Juno las condenó a creerse convertidas en vacas.




VESTA O HESTIA (DIOSA DEL FUEGO)

Hija de Saturno y Cibeles.

Sus sacerdotisas eran llamadas Vestales y se ocupaban del culto a Vesta y de que no se apagara el Fuego Sagrado, ya que si se apagaba, las peores atrocidades caerían sobre la ciudad.

Las Vestales juraban celibato y si rompían esa promesa eran condenadas a ser enterradas vivas. A cambio, eran altamente respetadas en Roma y cuando cumplían 30 años de celibato, se consideraba que ya habían cumplido la promesa.




NEPTUNO O POSEIDÓN (DIOS DEL MAR)

Neptuno es hijo de Saturno y de Cibeles.

Al principio tramó una conspiración contra Júpiter, y éste lo relegó a simple mortal. Pero más tarde, se reconciliaron y Neptuno se dedicó al gobierno del mar.

Quiso casarse con Anfítrite, hija del Océano, quien huyó al ver al curtido dios. Un delfín, al ver al despechado Neptuno, convenció a Anfítrite de las virtudes del dios, y finalmente accedió a desposarse.

Tuvieron como hijo a Tritón, capaz de encrespar y calmar las olas del mar.




PLUTÓN O HADES (DIOS DE LOS INFIERNOS)

Plutón, hijo de Saturno y Cibeles, se quedó con el gobierno de los infiernos.

El Infierno estaba entre dos ríos: el Aqueronte y el Estigio. Las almas debían pasar los ríos para adentrarse en el Infierno, y en los ríos estaba el barquero llamado Carón, quien exigía una moneda por el trayecto.

A las puertas del Infierno estaba el Cancerbero, un perro con tres cabezas. Y después, las almas se encontraban con los tres jueces enviados por Plutón: Minos (antiguo rey de Creta), Radamanto (su hermano) y Eaco. Ellos escogían si las almas se iban a los Campos Elíseos o al Tártaro, destinado a los malvados.

Plutón, enamorado de Proserpina, hija de Ceres, raptó a la joven. Ceres entonces, emprendió una dura búsqueda de su hija hasta que, desolada, pidió ayuda a Júpiter, quien le dijo que su hija estaba en los infiernos con Plutón, y que volvería de los mismos en el caso de que todavía no hubiese ingerido ningún alimento. Pero Proserpina había comido una granada, por lo que finalmente fue condenada a pasar seis meses en la tierra y seis meses en los infiernos.




CERES O DEMETRIOS (DIOSA DE LOS CEREALES Y LAS COSECHAS)

Ceres dedicó su vida a buscar a su hija Proserpina, raptada por Plutón.

Cuentan que Ceres se hallaba desalmada cerca de Eleusis, cuando la vio la hija de Celeo, rey de Eleusis. La atención que le prestaron a Ceres en el reino de Eleusis fue tan buena, que la diosa, en agradecimiento, devolvió la salud a un hijo de la chica, Triptolemo, que estaba enfermo desde su nacimiento. La diosa quiso convertirlo, además, en un dios dándole de su leche para alimentarlo y haciéndole dormir sobre brasas, para así despojarlo de su condición de mortal. La madre de Triptolemo se asustó de tales prácticas, y finalmente Ceres no consiguió convertirlo en mortal.




MINERVA O ATENEA (DIOSA DE LA SABIDURÍA)

Ante un fuerte dolor de cabeza, Júpiter pidió a Vulcano que le diera un hachazo en el cráneo. Así lo hizo y de su cabeza apareció Minerva, ya con veinte años.

Era bella y protegía a los sabios y artistas, además, tenía la virtud de dotar de inmortalidad y presagiar el futuro.

Su conflicto con Medusa vino por la gran belleza de ésta. Minerva, celosa de la Gorgona, convirtió sus cabellos en serpientes, hizo que su piel se convirtiera en escamas y le dio alas.

Su segundo conflicto importante fue con Aracne, mujer famosa por su habilidad bordando. Minerva y Aracne se retaron a hacer el bordado más magnífico, a lo que ganó Aracne. Minerva, muy enojada por este hecho, destrozó el bordado ganador, y Aracne desolada intentó ahorcarse. La diosa tuvo compasión y la sostuvo mientras se ahorcaba, convirtiéndola en araña y condenándola a tejer toda la vida.

Y su tercer conflicto fue con Neptuno. Quiso la diosa que la ciudad de Cecrops llevase su nombre. Neptuno también tenía la misma intención por lo que los dioses decidieron que quien hiciera el mejor símbolo para la ciudad, ganaría tal premio.

Neptuno creó al caballo, símbolo de la guerra, y Minerva creó el olivo, símbolo de la paz, así que ganó Minerva y la ciudad se llamó como ella (en griego), es decir, Atenas.




VENUS O AFRODITA (DIOSA DE LA BELLEZA Y EL AMOR)

Venus nació de la espuma del mar, provista de todos los encantos. Cuando los dioses la conocieron, éstos quedaron prendados ante tanta belleza.

Todos la pretendía, pero Júpiter concedió su mano a Vulcano, que acababa de inventar el rayo con el que había sido posible exterminar a los Gigantes.

Venus, cansada de tener un marido cojo, sucio y rudo, buscó su amor en Adonis, apuesto doncel apasionado de la caza. Un día, mientras Adonis perseguía a un jabalí, el animal herido arremetió contra él y lo hizo pedazos. Venus, destrozada ante la muerte de su amante, lo convirtió en anémona y pidió a Júpiter que le devolviera la vida. El rey de los dioses le permitió que pasara seis meses en la tierra y seis meses en los infiernos.

Venus tuvo un hijo llamado Cupido o Amor, dios maligno, seductor y engañoso. Júpiter, conociendo lo que podía causar el travieso Cupido, mandó a su madre que lo hiciera desaparecer, pero su madre lo escondió en los bosques para que los animales lo criaran.

Allí, Cupido, creció y aprendió el arte del arco y las flechas, con lo que era capaz de causar amor o desprecio entre las personas.

Las habituales compañeras de Venus son las tres Gracias: Hágale, Talía y Eufrosina, hermosas y modestas, quienes presiden las acciones buenas.




VULCANO O EFESTOS (DIOS DEL FUEGO)

Vulcano era hijo de Júpiter y Juno.

Era tan feo y deforme que, en cambio, fue dotado de ingenio y laboriosidad.

Con un poco de arcilla creó a la primera mujer, Pandora, a quienes los dioses permitieron que formara parte de su asamblea.

Vulcano se casó con Venus, pero no encontró la felicidad con ella, por lo que Júpiter le permitió ser el dios del fuego.

El taller donde tenía las fraguas Vulcano, estaba en el Monte Etna y allí los Cíclopes, gigantes antropófagos de un solo ojo, colaboraban en sus tareas. Fue él quien hizo el casco a Aquiles, el cetro a Agamenón o el escudo de Hércules.

Sus hijos principales son: Cecrops (fundador de Atenas), Erictonio, que vino al mundo con las piernas torcidas e inventó el carro para ocultar su deformidad, y Caco, bandido al que mató Hércules en Italia.




MARTE O ARES (DIOS DE LA GUERRA)

Hijo de Júpiter y Juno, fue educado por uno de los Titanes.

Marte creó las reglas para el ataque y la defensa en la guerra, y cambió la utilización del hierro de su uso ordinario a su uso bélico.

Marte demostró su valentía luchando contra los Gigantes, pero fue apresado y olvidado en un calabozo de donde Mercurio lo rescataría.

El dios de la guerra sentía pasión por Venus y Vulcano no tardó en sentir celos del dios, y se lo contó a Júpiter, quien acogió su justa queja. Así Marte abandonó los cielos y moró en el Ática, donde un hijo de Neptuno llamado Alirrocio ultrajaba a su hija, Alcipa, por lo que Marte mató al agresor y Neptuno lo denunció a los dioses. Sin embargo, esta vez, los dioses dieron la razón a Marte.

Su hermana Belona, diosa de la guerra, le preparaba el carro que debía conducir al dios al combate. La compañera inseparable de Belona era la Discordia, desterrada del cielo por las continuas disputas y trastornos que entre los dioses promovía.




APOLO O FEBO (DIOS DEL SOL, PERO TAMBIÉN DIOS DE LA MEDICINA Y CREADOR DE LA MÚSICA Y LA POESÍA)

Hijo de Júpiter y de Latona, en sus primeros años quiso desafiar a Cupido. Éste se sacó dos flechas, una con la punta de oro que infundía el amor, y otra con la punta de plomo que infundía el odio. La primera se la lanzó a Apolo y la segunda a Dafne, hija del río Peneo. Apolo persiguió incansablemente a Dafne, quien huía constantemente del dios hasta que, agotada, pidió ayuda a Peneo, quien la convirtió en laurel. Apolo arrancó algunas ramas del hermoso laurel y con ellas se hizo una corona, haciendo de aquella corona, un premio para poetas y músicos.

También presencio la muerte de su hijo Esculapio, famoso médico a quien Júpiter aniquiló con sus rayos por haber resucitado éste a Hipólito, hijo de Teseo. Apolo, incapaz de enfrentarse a Júpiter, mató a los Cíclopes, quienes forjaban el rayo, y Júpiter lo condenó a vagar continuamente por la tierra.

Mientras estaba por la tierra, le unió una gran amistad con Jacinto, con quien manejaba el arco y tocaba el laúd. Céfiro, celoso de la amistad, mató a Jacinto, y Apolo, incapaz de resucitarlo, lo transformó en la flor que lleva su nombre.

En otra ocasión, Marsias, músico notable desde que encontrara una flauta en un río arrojada por Minerva, retó a Apolo argumentando que él era mejor músico que el dios. Los dos compitieron ante la gente y finalmente ganó Apolo, quien dio muerte con ensañamiento a su competidor, por lo que fue reprochado por la gente.

Entre sus hijos está Faetón, cuya madre fue Clímene. Epafo reprochó a Faetón que no era hijo de Apolo. Faetón, para demostrarlo, pidió el carro a su padre, quien finalmente accedió. Faetón cogió el carro del Sol, pero al no saberlo llevar, pasó demasiado cerca de la Tierra, haciendo que se retorciera de dolor. Cuentan que desde aquel momento los etíopes cogieron su tinte negro y que por eso en África no hay vegetación. Júpiter no pudo permitir la osadía de Faetón y lo mató.




DIANA O ARTEMISA (DIOSA DE LA CAZA)

Hija de Júpiter y Latona, es la diosa de la caza que se hizo insensible a las inclinaciones de su género.

Cuenta la historia que Endimión, sabio astrónomo que pasaba las noches observando los astros, quedó prendado de Diana, representada como la Luna, y que por ello Endimión nunca envejecía.

También cuentan que Acteón, gran cazador, se atrevió a invadir las tierras consagradas a Diana. La diosa, furiosa ante tal osadía, convirtió a Acteón en ciervo, y el cazador transformado trató de convencer sin éxito a sus perros cazadores de que no lo mataran, puesto que era su amo. Es por ello que los fieles que la veneraban, la complacían degollando extranjeros en los altares.




MERCURIO O HERMES (DIOS DE LOS LADRONES Y DE LOS TRAMPOSOS, PERO TAMBIÉN DE LOS ORADORES, DEL COMERCIO Y MÁS TARDE DE LOS ATLETAS)

Hijo de Júpiter y de Maya.

Ya desde muy temprana edad, robó el carcaj a Cupido, la espada a Marte, el tridente a Neptuno, el ceñidor de Venus y el cetro a Júpiter. Y estaba a punto de robar el rayo a Júpiter de no ser por su temor a quemarse. Por estos hechos fue desterrado del cielo, y ya en la tierra se encontró con Apolo, quien también vagaba desterrado. A éste le robó su rebaño y Apolo, furioso, se lo recriminó, a lo que Mercurio se lo devolvió e hicieron las paces.

Pasada esta etapa se dedicó a recorrer ciudades y pasó a ser considerado Dios de los atletas. Posteriormente, dada su elocuencia, también se consideró el progenitor de la oratoria, que finalmente empleó para el comercio.

Los dioses, entonces, viendo el cambio de Mercurio, lo llamaron de nuevo al Olimpo, donde trabajaba como mensajero de los dioses haciendo determinadas tareas como: matar a Argos, encadenar a Prometeo en el Monte Cáucaso, liberar a Marte de la prisión, conducir a Baco hasta donde se hallaban las ninfas de Nisa o ayudar a Plutón cuando raptó a Proserpina. Aún todas estas ocupaciones, Mercurio se encargaba de llevar las almas hasta los infiernos.




BACO O DIONISOS (DIOS DEL VINO)

Hijo de Júpiter y Semelé.

Siendo muy joven, Mercurio lo llevó a Arabia, donde Isleño le enseñó a plantar la vid y las Musas el arte del canto y la danza.

Luchó con bravura cuando los Gigantes intentaron conquistar el cielo ante los ojos orgullosos de su padre.

Junto con su séquito, conquistó la India sin derramar una gota de sangre, puesto que los pueblos se rendían gozosos ante Baco, que les enseñaba a plantar la uva.

Estando una vez en Libia, se sintió acosado por una sed ardiente y Júpiter le envió un carnero para que le guiara hasta una fuente. Baco, en agradecimiento, hizo levantar en la zona un templo a Júpiter-Ammón.

Más tarde, cuando volvió a Grecia, se desposó con Ariadna, quien había sido abandonada por Teseo.

Baco también mostró su ira con las Mineidas, quienes se burlaban de las celebraciones que se hacían en su honor. El dios, enojado, las convirtió en murciélagos y las condenó a vivir de noche.

Licurgo, gran amigo de Baco, también sufrió su ira. Licurgo bebió gran cantidad de vino durante una noche, y cuando volvió a casa profirió insultos contra su madre y pegó a su hijo. Cuando el hombre volvió en sí, se convirtió en el enemigo principal del vino, arrasando los campos de vides. Ante esta situación, Baco le respondió atándole a un árbol y dejándole a merced de las bestias.

También es conocida su pasión por Erigona, hija de Icario, rey de Laconia. Intentó sin éxito alguno enamorar a la doncella, pero ella no le hacía caso. Sin embargo, Baco descubrió la pasión de la chica por la uva, así que se convirtió en racimo y cuando la chica lo fue a comer, Baco retornó a su aspecto humano y la chica tuvo que escuchar su declaración de amor.

Las fiestas en honor a Baco se conocen como bacanales u orgías.




LA AURORA (MENSAJERA DEL SOL)

Es la mensajera del Sol, que precede al nacimiento del día y esparce sobre la tierra el rocío.

Se enamoró de Titón, y pidió a Júpiter que le dotara de inmortalidad, pero olvidó pedirle que no envejeciera jamás. Así que Titón llegó a ser tan anciano que prefirió morir, a lo que Júpiter lo convirtió en Cigarra.




JANO (PRIMER REY DEL LACIO)

Jano fue el rey más antiguo del Lacio, y dotó a sus salvajes habitantes de leyes, religión, educación, etcétera.

Compartió con Saturno el gobierno de la región y Saturno se lo agradeció dándole el poder de ver el pasado, presente y futuro.

Numa Pompilio, sucesor de Rómulo, en su honor, levantó un templo que permanecía cerrado en tiempos de paz y abierto en tiempos de guerra. La puerta tenía más de cien cerrojos para mostrar que las guerras no se deben emprender si no hay poderosos motivos.




LAS MUSAS (PROTECTORAS DE LAS ARTES, CIENCIAS Y LAS LETRAS)

Son nueve hermanas hijas de Júpiter y Mnemósine, protectoras de las artes, las ciencias y las letras. El caballo Pegaso les servía de cabalgadura.

Cierto día, vagando por los campos, Pireneo, rey de Tócida, las invitó a su palacio, raptándolas una vez estuvieron dentro. Cuando Pireneo escogió su primera víctima, a las Musas les salieron alas y consiguieron huir, pero Pireneo corrió a lo alto del palacio para saltar y coger alguna, pero finalmente cayó y se mató.

En otra ocasión, las Piérides, hijas de Piero, rey de Macedonia, las retaron para disputar la primacía del canto. Las Musas ganaron y las Piérides fueron convertidas en Urracas y condenadas a ser charlatanas e inoportunas.




EL DESTINO Y LAS PARCAS

El Destino era un dios ciego, hijo del Caos y de la Noche.

Tiene bajo sus pies un globo terráqueo y en sus manos una urna con la suerte de los mortales.

Las Parcas, hijas de Temis, son las encargadas de ejecutar sus órdenes. Estas son tres: Cloto, que tiene en su mano una rueca con distintos hilos, siendo los de seda y oro para los hombres con destino feliz; Laquesis, que da vueltas al huso en el que se enrollan los hilos y Atropos, que observa y decide cuando cortar el hilo fatal.



TEMIS O LA JUSTÍCIA

Hija del Cielo y de la Tierra, con una mano empuña una espada y con la otra sostiene una balanza.

Lleva los ojos cubiertos con una venda para indicar que la justicia es objetiva ante el rango o clase social. Se apoya sobre un león para significar que la Justicia tiene que ser secundada por la fuerza.




¿Quieres seguir leyendo?

Página principal de LAGUIATRAVEL.COM
Relato sobre Cuba (2000)
Relato sobre Estados Unidos (2001)
Relato sobre Tierra Santa (2005)
Relato sobre Dubai (2007)
Relato sobre Argentina (2008)
Relato sobre Guatemala (2009)
Relato sobre Senegal (2010)
Relato sobre Nepal (2011)
Relato sobre Grecia (2012)
Entender Egipto
Entender La India
Blog de LAGUÍATRAVEL.com (publicación diaria de minirelatos)
Quiero ser fan de facebook de LAGUIATRAVEL.COM
Envia un email a Alberto M. Laguía