VIAJE A GUATEMALA
(DEL 6 AL 26 DE AGOSTO DE 2009)


Pepe Mario es un chileno residente en Valencia desde hace 10 años. El padre de Pepe, José Mario Mario, fue un famoso futbolista chileno que ganó mucho dinero jugando al fútbol. Junto a su mujer y sus cuatro hijos (Pepe era el primogénito) llevaba una vida de opulencia. Pepe comenta que su padre lo llevaba a todos los partidos y para que su padre siguiera llevándolo, Pepe le preparaba la bolsa de deporte, le lustraba los zapatos y se enorgullecía cuando su padre lo llevaba a los asados con los demás futbolistas del equipo y comentaba: “Mi hijo es mi mejor amigo”.

Sin embargo, los años pasaron y José Mario Mario dejó de ser un futbolista de éxito, y el dinero empezó a escasear. Así decidió, en 1973, cuando Pepe tenía 14 años, emigrar a Guatemala, donde el nivel futbolístico era menor y quizás allí podría recuperar su vida de éxito y fama.

Y así fue que llegó a Guatemala y volvió a tener éxito en lo deportivo y con las mujeres, con lo que abandonó a su familia en Chile y se quedó en Guatemala.

Cuatro meses más tarde, estallaba en Chile el golpe de Estado del General Pinochet, y el padre de Pepe, arrepentido, ya no pudo volver a Chile. En Guatemala intentó rehacer su vida y tuvo tres hijos, y a uno de ellos lo llamó también Pepe, como su mejor amigo.

Ahora Pepe tiene 50 años y lleva 37 sin ver a su padre. Me cuenta que una vez intentó contactar con él y el Consulado le dijo que había muerto. Sin embargo, su insistencia hizo que hace 7 años localizara a su padre. En una llamada telefónica, en la que José Mario Mario no reconoció a Pepe, éste le dijo: “Hola José, soy tu mejor amigo”.

A partir de ese momento recuperaron el contacto, y Pepe cuenta con lástima que su padre pasó en Guatemala una vida desgraciada. Su segunda mujer huyó con sus tres hijos a Estados Unidos, pagándole con la misma moneda a José. Así, el ex-futbolista, completamente arruinado, tuvo que malvivir durante 30 años, arrepintiéndose en cada momento, de lo que hizo en 1973.

Pepe vuela camino a la Ciudad de Guatemala para reencontrarse con su padre, tras 37 años. Dice que lo único que alberga en su corazón es Perdón, y que no le guarda ningún rencor por haberlo abandonado.

Conversando con Pepe, empieza mi viaje como Cooperante Internacional en Guatemala, es 6 de Agosto de 2009.


INTRODUCCIÓN


Guatemala es un país de 109.000 Km², algo más que la quinta parte de España. Los guatemaltecos añaden Belice a su extensión, por tanto, 131.000 Km², porque consideran que es territorio cuasi nacional (los ingleses no cumplieron el trato que tenían con ellos y se quedaron con Belice).



Su población es de 13 millones de habitantes de los cuales el 60% son indígenas, es decir, descendientes de los Mayas.

Podemos situar el inicio de la cultura maya sobre el año 200 d.C. hasta el cuarto viaje del Almirante Colón en 1502 d.C.

El área de influencia maya va desde el Océano Pacífico al Atlántico distribuyéndose por los actuales países de Guatemala, El Salvador, Honduras, Belice y la región mejicana del Yucatán. De su período clásico (200 d.C. a 1000 d.C.) se conservan pirámides y estelas en sus ciudades más importantes: Tikal, Copán o Palenque. De su período post-clásico (1000 d.C. a 1500 d.C.) su máximo referente es Chichén Itzá.

Uno de los temas más interesantes de la cultura maya es su CALENDARIO SOLAR. Los mayas consideraron que lo que llamaban el CICLO LARGO, era de 5.200 años. Cuando se acabara dicho ciclo, debería empezar otro desconocido. El calendario maya tiene su inicio en el 3114 a.C. por lo que si hacemos las correcciones pertinentes (adaptamos los años a 365 días y no a 360 como creían los mayas, tenemos en cuenta los años bisiestos y los días que la Cristiandad eliminó del calendario gregoriano) el cambio de ciclo debería llegar en Diciembre de 2012.

Fue Alvarado (lugarteniente de Hernán Cortés) quien sometió a la población y fundó Santiago de los Caballeros (La Antigua), capital hasta su destrucción por un terremoto en 1773, cuando la capital pasó a ser Ciudad de Guatemala.

El país se proclamó independiente en 1821 y como el resto de Centroamérica y el Cono Sur, conoció sucesivas dictaduras y una guerra civil que se inició con el nacimiento de la guerrilla en 1963 (a manos de Ernesto Guevara. De hecho su mujer era guatemalteca) y no finalizó hasta 1985, pese a que la guerrilla pervivió hasta 1996.

JUEVES, 6 DE AGOSTO DE 2009

Llegamos sobre las 16 horas al aeropuerto de Ciudad de Guatemala. Nos espera gente de la organización (ACUDE) quienes nos llevarán en furgoneta al hotel donde nos hospedamos, el HOTEL VILLA ESPAÑOLA.

El conductor de la furgoneta, un chico joven, nos habla del POPOL VUH, un libro que recoge el mito de la creación maya. Según el libro, los dioses mayas intentaron crear al hombre con varios materiales, con madera, barro, y no lo consiguieron. Finalmente, lo intentaron con maíz, el producto por excelencia guatemalteco, y lo consiguieron, es por ello que a los habitantes de Guatemala también los llaman los “hombres de maíz”, nombre que también da título al libro del Premio Nobel de Literatura guatemalteco: Miguel Ángel Asturias.

Llegamos al HOTEL VILLA ESPAÑOLA donde nos encontramos con Diego. Es un chico de Madrid que lleva 9 días visitando Guatemala. Es una gran ayuda, ya que él nos da buenas ideas sobre los sitios a visitar en nuestros fines de semana libres. Un gran tipo este Diego.

Después de dejar las maletas en la VILLA ESPAÑOLA, iremos a la central de ACUDE.

La ciudad es gris, con contaminación y sin encanto. Caminamos por la Calle de La Reforma (o calle de La Torre como dicen los guatemaltecos). En esta calle sorprende una reproducción (bastante menor a la original) de la Torre Eiffel.



Llegamos a las oficinas de ACUDE, como he comentado, la entidad organizadora del proyecto de cooperación en Guatemala. La organización no gubernamental de España que nos envía, AIPC Pandora, tiene un acuerdo con ellos y, por tanto, será ACUEDE quien coordine nuestras actividades en el país.

Nos presentarán al personal. Resulta curioso que llamen “licenciado” al vicepresidente. Por lo visto, en los países latinos, un porcentaje ínfimo llega a ser Licenciado, por lo que siguen destacando a las personas que lo consiguen.

Entre la Presidenta, Sandra y Oswaldo, nos explicarán en qué consiste el proyecto: en realidad, ACUDE (Asociación para la Cultura y el Desarrollo) es una organización que ha buscado financiación para varios proyectos, entre los que están: las granjas comunitarias, el turismo solidario y el proyecto EDINUMI que es el que nos ocupa.

El programa se basa en la alfabetización y post-alfabetización de niños y jóvenes en comunidades indígenas, aldeas en diversas zonas deprimidas como Momostenango (donde irá mi grupo) o Chiquimula (donde irá el otro grupo).

El programa se centra en tres puntos:

a) El componente educativo — Lo desarrollaremos con las visitas a las comunidades, dando apoyo a la enseñanza de leer, escribir, sumar, etc.
b) El componente tecnológico — También se desarrollará en comunidades o en el centro de desarrollo de la población donde estemos. Consistirá en enseñar los aspectos básicos de la informática.
c) El componente económico productivo — que lo desarrollaremos a través de los cuatro talleres que nos hemos preparado y los transmitiremos a los TÉCNICOS DE CONALFA (Comité Nacional de Alfabetización). Los técnicos son los responsables de supervisar a los “alfabetizadores” (profesores) de las comunidades.

Este sistema educativo, surgió en Guatemala para tratar de hacer frente a la elevada tasa de analfabetismo del país (en torno al 33% de la población). Es el segundo país de América con la tasa de analfabetismo más elevada.

Cenaremos en las oficinas platos típicos del país, como es: el “chuchito”, que es un alimento hecho de maíz y con sabor similar a las tortitas, con frijoles y plátano frito.

Volveremos al hotel donde tomaremos una cerveza Gallo. Los guatemaltecos (también conocidos como “chapines”) se vanaglorian de quesea considerada la tercera mejor cerveza del mundo y la mejor de Centroamérica.

VIERNES, 7 DE AGOSTO DE 2009

Nos levantamos pronto y tras el desayuno, iremos todo el grupo a cambiar dólares por quetzales. El paseo es corto pero nos permite ver cómo funciona la seguridad en la ciudad. Impresiona ver a la seguridad privada en muchos negocios, con la recortada bien visible y con el cinturón de cartuchos en la cintura.

Después iremos a las oficinas de ACUDE a trabajar en el desarrollo de nuestro taller.

Al cabo de unas horas, comemos una comida típica llamada “petián”, formada por pollo y con una rica salsa a base de pimientos (chile), tomate, etc. Durante la comida, hablaré con Oswaldo de la situación política del país: me comenta que el actual Presidente, Álvaro Colom, se ha alineado con Chávez y sigue una política de izquierdas de gasto social, y Oswaldo considera que las políticas deben ir orientadas al desarrollo. Dice que Guatemala tiene un grave problema de poder político corrupto. De hecho, el único ex-Presidente que no ha huido de Guatemala es el actual alcalde de la ciudad, Álvaro Arzú, firmante de los Acuerdos de Paz con la guerrilla en 1996. Por lo visto, fue un buen Presidente, pero no ha sabido controlar la elevada criminalidad de la capital.

Oswaldo me comenta que tras la paz firmada con la guerrilla, no se planificó un programa de reinserción de los guerrilleros, por lo que continuaron con lo único que sabían hacer, pero esta vez en la ciudad.

Comenta Oswaldo que estando en el último año de magisterio, un ex-guerrillero vino a dar una charla a su Universidad. Por lo visto, después de la conferencia, mientras salía la gente del auditorio, el ex-guerrillero hablaba con un catedrático de la Universidad, y Oswaldo le oyó decir: “La guerrilla era una mentira, tan sólo era una forma de tener trabajo”. Eso le desencantó de la causa rebelde y afirma que incluso el Che no la quiso apoyar, sabiendo que los máximos dirigentes vivían ostentosamente.

También me dice que el narcotráfico es otro de los temas pendientes. La producción, se concentra sobretodo en la zona de Petén, donde queman los campos de maíz para cultivar coca. Esta zona es un paso de Colombia a Estados Unidos (a través de Méjico).

Después de comer, saldremos para La Antigua, de camino a nuestro destino: Momostenango. La salida de la ciudad es un poco caótica, y bordearemos la zona de “Gallito”, donde los narcos protegen a los vecinos, y cuando alguien rompe su ley, lo matan y lo tiran al acantilado que rodea al barrio y de ahí los cientos de buitres que lo sobrevuelan.

Después entramos en los barrios de las “maras” (pandillas de crimen organizado), quienes cuelgan las botas fuera para determinar donde empieza el territorio de una pandilla y acaba el de otra.

El conductor de la furgoneta, Eddie, nos cuenta que en Guatemala hay 8 familias que son las que dominan la economía del país. Una de ellas es la familia de Castillo Love, que es la patrocinadora del Programa EDINUMI. Los Castillo Love son los propietarios del Banco Industrial de Guatemala. También está la familia propietaria de la cerveza Gallo y otra de las familias es la familia Mendoza, quienes dominan el narcotráfico en la zona de Petén. Otro narcotraficante importante es Lorenzana. Por lo visto, al patriarca de la familia Lorenzana lo quisieron apresar, pero los habitantes de la zona lo protegieron, ya que Lorenzana da de comer a todas esas familias.

Llegamos a La Antigua, capital de Guatemala hasta el terremoto de 1773. Allí dormiremos en el HOTEL EL CARMEN. Yo compartiré la habitación con Juan Manuel, la última adquisición del grupo de cooperantes. Hemos hecho muy buenas migas y de hecho, en todo el grupo ha impreso una vida y alegría espectacular.

Desde el terrado del hotel, donde hay una terraza con bar y un jacuzzi, se divisa La Antigua y los tres volcanes que rodean la ciudad: el Volcán de Agua (debe el nombre a que en el siglo XV, una tormenta lo llenó de agua hasta que reventó e inundó la ciudad, el Volcán de Fuego (todavía activo) y el Acatenango.

Daremos una vuelta por La Antigua y visitaremos la catedral, situada en una plaza central donde también se encontraba el edificio regidor del Virreinato.


Por el camino nos encontramos con un canadiense quien nos cuenta que pasó 26 años en el ejército y que ahora que se ha retirado y su mujer murió, decidió coger su sidecar e iniciar un recorrido a lo largo de toda la carretera panamericana, desde Canadá hasta Tierra del Fuego. Nos comenta además, que cuando vuelva, estudiará Psicología. Me fascina encontrar a alguien tan libre que demuestra que nunca es tarde para cumplir los sueños. El abanico de posibilidades en la vida es inabarcable.

SÁBADO, 8 DE AGOSTO DE 2009

Desayunamos en el hotel y después vamos al mercado de cerca del hotel. Haremos una ruta en minibus con Julio (Herminio para Juan Manuel).

Visitaremos: Santa María de Jesús (mercado indígena donde hablan Quiché), San Juan del Obispo (con la iglesia más antigua de la zona) y San Pedro de las Huertas, donde Eduardo nos habla de la elaboración del Jade, el material más preciado en el período clásico de los mayas (después fue el oro)



Después viajaremos a Panajachel, parando a ver el Lago Atitlán.

Ya en el pueblo, navegamos por el Lago Atitlán. La zona fue devastada por el huracán Stan en 2005 y el lodo enterró a buena parte de la población. Fue una catástrofe sin precedentes.

Visitamos San Marcos La Laguna, un pueblo hippie donde se practica Reiki, Yoga, etc. Después San Pedro La Laguna, y volveremos en barco tomando ron.

Más tarde, con Diego y Marcos, tomamos una cerveza mientras esperamos al resto del grupo, quienes han ido al hotel a descansar. Conocemos a Candelaria, una niña encantadora. Será nuestro primer contacto con la alegría y la miseria de los pequeños.

DOMINGO, 9 DE AGOSTO DE 2009

Desayuno con Diego y más tarde saldremos a Chichicastenango divididos en los grupos de Momostenango y Chiquimula. A la llegada a Chichicastenango hay un enorme mercado donde venden: bordados muy coloridos, máscaras mayas, comida, ponchos, etc. Allí regalo a dos niñas unas bolsas para el colegio.

Visitamos la iglesia, ahogada de humo de incienso por todas partes. Los chamanes hacen sus ritos dentro de la iglesia y hay velas negras rodeando el altar.

Conozco a Eduardo, un niño de 3 años que me pide ir a comer. Lo invito a él y a sus dos acompañantes a comer pollo con patatas. Piden que se lo pongan para llevar, pero prefiero que lo coman delante mío ante el riesgo de que le obliguen a entregarlo a un adulto, como ya nos han advertido que suele ocurrir. Tomás, uno de los niños, me emociona cuando en su medio español medio quiché, me dice: “sus amigos y usted son buenas personas”.



Pasamos por en medio del mercado donde hay un hombre cantando salmos a Jesús. La gente vive en la miseria pero fervientes le lanzan quetzales.

Volvemos a despedirnos del grupo de 9 que va a Chiquimula. Es el momento de que nos separemos en dos grupos. Allí Ariadna me da un abrazo sincero que me gusta mucho. Es de Alcorcón y trabaja en una ONG en Madrid. Me gusta de ella que sea tan sincera.

Comemos en el Hotel Santo Tomás y cuando acabamos, Tomás nos está esperando en la puerta. Nos despedimos de él y se queda muy triste, lo que nos parte el corazón. Me regalará su pulsera donde pone “zeteca”.

Salimos a Momostenango. El viaje es de dos horas. Los cooperantes de Momostenango somos: Marcos, de Sevilla, Laura, de Guadalajara, Carla, de Tuixent (cerca de la Seu d’Urgell), Begoña, de San Sebastián pero reside en Barcelona, y yo.

El primer impacto a la llegada de Momostenango es desolador: el mercado se está recogiendo, todo está muy sucio y la gente nos mira como extraños. No queda un centímetro de suelo sin estar ocupado por cartones, hojas de maíz, cáscaras de plátano... Es el impacto más real que nunca he tenido con el Tercer Mundo. Los indigentes multiplicados, las caras de extrañeza al vernos, la desesperación por vender para comer, no para ganar...ni en Palestina, ni en la Havana, ni en el Distrito Federal, ni en La Boca...nunca vi algo igual.

Enseguida nos encontramos con Sandra, de ACUDE, quien nos presenta a Marcelo, quien será nuestro guía en la población. Nos conducen a la casa donde nos hospedaremos. La casa pertenece a una familia de Momostenango llamada Zárate Cantoral.

Josefina, el ama de la casa, nos prepara la cena siempre con su bebé cargado de su espalda arropado por un wilpil. Con los días sabremos que Josefina fue acogida por la familia, cuando sus propios padres indígenas la repudiaron por tener un hijo sin estar casada. Ese era un ejemplo más de la bondad de aquella familia, a quienes todavía no habíamos tenido la oportunidad de conocer.

LUNES, 10 DE AGOSTO DE 2009

Nos levantamos a las 6 de la mañana, aunque el sueño desaparece tras la ducha de agua fría. Desayunamos con Sandra quien nos habla de los católicos y los evangelistas en la zona. Los primeros olvidaron a los indígenas (como los políticos de la Capital), así que los evangelistas lo aprovecharon en estas zonas para hacerse fuertes. Además, los pastores no son extranjeros, como sí lo eran los católicos.

Partiremos hacia la plaza central de Momostenango donde nos reuniremos en un recinto cerrado con los alfabetizadores. Son en su mayoría mujeres indígenas con escasa formación. Muchas de ellas también llevan sus bebés a la espalda. Tras presentarnos y charlar con ellos de nuestros objetivos, tres mujeres nos querrán invitar el martes 18 a sus comunidades.

Marchamos en chicken-bus (gallineras) a nuestra primera comunidad: Santa Ana. En Santa Ana vamos a una escuela. Los niños nos miran con desconfianza, miedo... nos ven como extraños. Cada uno nos sentaremos con un grupo de niños, yo lo hago con cinco niñas: María, Zoila y Alicia entre ellas. Son tímidas y les cuesta hablar en español. Después, los niños y las profesoras, nos llevarán orgullosos a ver las vacas y los corderos del pueblo.

Jugamos con los niños, quienes poco a poco nos han ido tomando confianza y después les daremos regalos (globos, caramelos, etc.). Me intentan casar con tres chicas del pueblo. Después nos invitarán a unos refrigerios, como ellos lo llaman, y volveremos a Momostenango.

Las chicas irán a conectarse a Internet en un locutorio del pueblo y Marcos y yo a reservar el pastel de Josefina, que el Miércoles es su 25 aniversario. Hace bastante frío y estoy algo congestionado. Momostenango está a unos 2.200 metros de altura, lo que se hace notar en el cansancio y en la temperatura.

Al llegar a casa conocemos a Ricardo Zárate Güix, el padre de la familia, a su mujer Raquel y a Yessi, un amigo puertorriqueño de la familia. Cenaremos con ellos y nos iremos a dormir.

Quien me hubiera dicho en aquel momento que aquella gente se convertirían en mi familia guatemalteca para el resto de mi vida.

MARTES, 11 DE AGOSTO DE 2009

Mientras desayunamos en casa, Sandra, quien ha venido temprano, nos explica el Caso Rosenberg, abogado que dejó 200 cintas donde explicaba, entre otros, la conexión de la mujer de Álvaro Colom con la guerrilla. Las cintas se repartieron a periodistas y amigos durante su funeral, ya que fue asesinado, como él predijo en las mismas cintas.

Vamos al Centro de Computación con un grupo de niños. Vuelvo a estar con Zoila, a quien conocí el día anterior en Santa Ana. Me enseña algo de quiché y hablamos sobre sus hermanos (actualmente son cinco, aunque murieron cuatro más). Me explica que se ha levantado a las cinco y que ha estado ayudando a limpiar la casa.

Después tenemos otro grupo de niños, incluso un tercer grupo al cabo de una hora. Este tercer grupo es más atrevido, y Noemí, una niña guapísima indígena, nos despide hasta el próximo Martes.

A las 12 hacemos una pausa, que aprovechamos para ir con tutú (pequeño triciclo que utilizan como taxi) a los riscos, el principal atractivo turístico de Momostenango, unas dolomitas que recuerdan a las montañas de Montserrat pero en tamaño mucho menor.

Después nos reunimos con el alcalde de Momostenango, quien nos ha citado para darnos la bienvenida, para posteriormente reunirnos con los alcaldes de los cuatro barrios en los que se divide la región de Momostenango. Tienen colgado un cuadro del gran Chamán de la zona, que ya murió según me informa el alcalde de Santa Ana.

Por la tarde, vamos a visitar comunidades y nos dividimos en dos grupos. Laura, Carla, Marcelo y yo iremos en chicken-bus hasta San Luís de Pamumús. Por el camino hablo con Marcelo de los años de guerrilla en la zona. Los militares asesinaron, violaron y torturaron a la población indígena, y sólo la guerrilla los protegió. Me hace pensar que los roles de quienes son los “buenos” y quienes los “malos”, efectivamente cambia dependiendo de si te lo explica un libro de texto, un telediario, o alguien que lo ha sufrido en sus carnes.

En Pamumús nos reciben con recelo y timidez. La clase es al aire libre y nos tienen preparado un baile, una presentación del pueblo y nos dan los agradecimientos por visitarlos. Posiblemente esta gente nunca haya visto occidentales, así que nos miran con miedo. El lugar donde dan clase, es un corral donde niños y mujeres están sentados en banquetas sobre el barro, y por donde pasan gallinas y otros animales.

Les insistimos que tienen que aprender y estudiar y sólo de esa forma podrán venir a visitarnos a España. Lo decimos con dolor, ya que las líneas que dividen los países en los mapas son tan profundas en la realidad, que muchos “sin papeles” caen por ellas.

Después, para que los niños se suelten, bailamos con ellos durante un buen rato.



Tras unas horas de visita, nos volvemos por la selva. Hay neblina y las vistas de las aldeas son espectaculares. Se oye de fondo las voces de los fieles cantando en una iglesia evangelista en medio de la selva.

A la llegada nos reencontramos con Bego y Marcos a quienes les han regalado flores de papel coucher y una cesta hecha por la comunidad.

Por la noche cenamos chilaquitas de gïsquil: Ricardo Zárate, Raquel, Yessi... El puertorriqueño nos presenta a sus dos hijas: Stephanie, su hija deficiente y Genesys, la menor. Esa noche también conocemos a don Ricardo, el padre de Ricardo Zárate, de 89 años y a Liz, Ricky, Jocelyn y Tito (los hijos de la familia Zárate). Se les nota una gran diferencia formativa respecto a los jóvenes del pueblo.

Daremos una vuelta por la noche y veremos como cantan en una iglesia evangélica, absolutamente repleta, mientras el cielo guatemalteco empieza a llorar sus lágrimas de San Lorenzo, y en nuestros deseos a las estrellas, no podremos pedir otra cosa que una vida digna para aquella gente.

MIÉRCOLES, 12 DE AGOSTO DE 2009

Hoy es el cumpleaños de Josefina y les vamos a hacer una comida típica española a toda la familia.

Nos desplazamos desde Momostenango a San Francisco el Alto en chicken-bus. Esta población tiene la plaza más grande de toda Centroamérica. Allí cogemos otro a Santa María de Chiquimula. Al llegar visitamos su iglesia católica donde una mujer arrodillada se arrastra al altar.

Nos recogerán para ir en ranchera al Paraje Panzac, donde está la aldea de Chuacorral. Probablemente sea el sitio más remoto donde he estado nunca: Barcelona - Madrid – Ciudad de Guatemala - La Antigua - Panajachel - Momostenango en chicken-bus a San Francisco el Alto, otro chicken-bus a Santa María de Chiquimula y después en ranchera al Paraje Panzac, aldea Chuacorral.

Al llegar, los niños salen corriendo de la iglesia a recibirnos, mientras les repartimos globos y caramelos.

Los responsables de la aldea nos explican el programa educativo a niños y adultos que están implantando. Aprovechamos que surge la ocasión para conocer su opinión sobre la planificación familiar: las familias indígenas tienen todas más de cinco o seis niños, con lo que no los pueden mantener y caen en la pobreza extrema. Lo que les queda es escudarse en la religión, que les permite soñar en un mundo mejor, pero que les insiste en seguir teniendo hijos. Así que es un círculo difícil de romper.

Vuelta a Momostenango donde iremos a comprar patatas, tomates, etc., ya que tenemos cena española. Las chicas se vestirán de guatemaltecas y bailarán marimba con la familia. Le daremos un pastel con un 25 a Josefina, y se emocionará al confesarnos que nunca nadie le había dado un pastel para celebrar su cumpleaños.

JUEVES, 13 DE AGOSTO DE 2009

Nos levantamos pronto para dirigirnos a Totonicapán, cabecera del departamento para dar los talleres a los técnicos de CONALFA, responsables de supervisar a los alfabetizadores.

Cogemos un chicken-bus hasta Cuatro-Caminos, una zona donde se intercambian los pasajeros de un bus a otro.

La sala donde daremos los talleres y el despacho del responsable de CONALFA es una pequeña sala donde estarán los 15 técnicos, más Marcelo, Ana Verónica (la acompañante de Marcelo) y nosotros.

Empezamos presentándonos hablando de nuestras respectivas ciudades: Guadalajara, Tuixent, Sevilla, Donosti y Barcelona. Uno de los técnicos, Álvaro, piropeará a Begoña, quien se pone roja. Después ellos se presentarán, indicándonos de qué zona de Totonicapán viene cada uno. Totonicapán se divide en 8 zonas:



Allí daremos el taller 1, de Liderazgo, Motivación y Género, impartido por carla y Begoña. El taller será muy interactivo y los técnicos muy participativos. Cuando hablan de “género”, el tema tabú en una sociedad tan machista, parece que todos entienden que hombres y mujeres son iguales, sin embargo, la realidad de Guatemala demuestra algo absolutamente distinto.

Antes de irnos a comer, Álvaro, nos regalará la siguiente frase: “con una sonrisa se pueden comprar todas las cosas que nos se venden”.

Después nos vamos a comer por Totonicapán, a un restaurante, donde comeré carne, que hacía muchos días que no probaba.

Por la tarde, volveremos a las oficinas de CONALFA para impartir el taller 2, que trata sobre la gestión de proyectos. En este taller tendremos algún técnico díscolo, que verá como muy teóricas las explicaciones que les damos (no le falta razón, pero debemos ceñirnos al trabajo que nos encomendaron). El técnico querrá saber temas concretos como: cuál es la solución para potabilizar el agua. Sin embargo, nosotros no somos especialistas y sólo les podemos enseñar un método para conseguir soluciones o ayudas.

Volveremos a Momostenango y cenaremos con los Zárate, quienes nos acompañarán a Petén el fin de semana, donde acordamos vernos con los cooperantes que fueron a Chiquimula.

VIERNES, 14 DE AGOSTO DE 2009

Nos levantamos pronto para ir al Centro de Computación donde estaremos con los niños. Después vamos a casa y partiremos hacia Flores (Petén). Podemos ir por dos vías: o bien hacia el Norte, pasando por Cobán, por donde tardaríamos unas 7 horas pero la carretera es mala y hay riesgo elevado de que nos asalten por el camino o por Ciudad de Guatemala, aunque serán 12 o 13 horas.

Marcos y Begoña se quedarán en Momostenango donde visitarán las termas de la municipalidad, y dos comunidades más con Marcelo y Ana Verónica.

Durante el viaje, yo iré delante con Raquel. Cuanto más habla, más me doy cuenta del ángel que lleva dentro. Sería capaz de cualquier cosa por su familia. A veces se abusa de esta frase, pero en su caso estoy completamente seguro.

Para el almuerzo, sacará una tabla de madera y allí mismo hará tortitas con hamburguesa. El viaje es muy pesado y el marido de doña Rita tratará de amenizarlo explicando chistes. Son un matrimonio mayor amigo de Raquel de Momostenango, que recientemente perdieron a su hijo de 31 años, así que Raquel los forzó a salir de casa e ir a Petén. Después de los chistes, la tripulación nos deleitará con un par de horas de música sacra... En un momento del trayecto, Raquel me comentará que su familia y ella son Adventistas del Séptimo Cielo, una rama cristiana, que también tiene misas solemnes (no como las misas cantadas evangélicas), pero se celebrarán los sábados, en iglesias o recintos sin iconos. Además, no comen cerdo por ser un animal impuro (según la Biblia) y no llevan pendientes para no demostrar ostentosidad.

Llegaremos sobre las 12.30 de la noche a Flores, una isla situada en el Lago Petén Itzá. Allí nos dirigimos al HOTEL MESA DE LOS MAYAS, donde estarán durmiendo nuestros amigos de Chiquimula. Ellos ya estarán durmiendo pero nos dejan una nota para despertarnos a las 4 de la mañana e ir a los Templos de Tikal.

SÁBADO, 15 DE AGOSTO DE 2009

Partimos bien temprano hacia Tikal para poder ver el amanecer desde las ruinas, sin embargo, el parque lo abren a las 6 de la mañana y ya habrá amanecido, así que no podremos ver como los monos aulladores emiten sus sonidos ensordecedores.

Nos reencontramos con nuestros amigos. Nos explican cómo les va por Chiquimula. Al parecer su experiencia es bastante distinta a la nuestra: su municipio no parece tan pobre como el nuestro y ellos no están en una familia como nosotros, sino en unos bungalows solos. Aparte, en Oriente (Chiquimula está al este de Guatemala) la temperatura es más elevada que en Momostenango. La verdad es que me siento afortunado de poder estar conviviendo con los Zárate.

Entramos con un guía a Tikal, las ruinas mayas más importantes del período clásico. Éstas se descubrieron en 1858, con lo que son relativamente vírgenes. De hecho, muchas de las pirámides están sin desenterrar. El guía nos enseña: monos araña, monos aulladores, tucanes y nos explica cientos de propiedades de las plantas que va encontrando: el árbol de donde se extrae el chicle, la planta de donde se obtiene la pimienta (excelente para el malestar estomacal), otra planta para las picaduras de insectos...

El recorrido que haremos es el siguiente:



Empezamos la ruta viendo la Gran Ceiba, árbol más representativo de Guatemala. Vemos templos (complejos Q y R) donde se hacían las ofrendas, los recintos de los reyes, de los sacerdotes y nos indica donde se halla una pirámide sin desenterrar que debía servir para la observación astronómica.

El guía nos cuenta que a los hijos de los reyes, de bebés, se les presionaba el cráneo para que tuviera forma de mazorca (el maíz era el material del que se hicieron los hombres según el POPUL VUH), se les dejaba estrábicos (por considerarlo una bendición) y se les alargaba los colmillos y se ponían fundas de jade para parecer jaguares.

Avanzamos hacia el Templo IV, llamado también Templo de la Serpiente Bicéfala. Es el más alto de Tikal y de todo Mesoamérica, con 65 metros de altura. Desde arriba las vistas son espectaculares y el calor asfixiante.

Nos dirigimos luego al complejo del Mundo Perdido, donde hay otra pirámide y después a la Plaza de los Siete Templos, donde encontramos tres pistas de pelota. En Tikal se han encontrado restos de jugadores de pelota, con caderas, piernas y costillas fracturadas.

Después enseguida nos vamos al Templo V, el segundo templo más alto, de más de 50 metros de altura. No se puede subir por sus escaleras de piedra, sino por unas estrechas escaleras de madera situadas a la izquierda del templo. La verdad es que el ascenso da mucho vértigo, pero la vista desde arriba es excepcional. Por lo visto, a los jugadores de pelota que perdían, se les lanzaba desde arriba del Templo V, escaleras abajo.

Posteriormente nos dirigimos a la Acrópolis Central y finalmente, a la Gran Plaza, resultado de más de 1.000 años de construcción. Allí se halla el Templo del Gran Jaguar (Templo I) y el de Los Mascarones (Templo II).

Allí nos tomaremos un respiro, ya que el recorrido ha acabado y nos encontraremos con los Zárate, a quienes presentaremos a nuestros amigos de Chiquimula.

Después nos iremos a comer a un hermoso restaurante entre Tikal y Flores, donde hay una piscina y un pequeño embarcadero. Es un lugar idílico y allí pasaremos la tarde hasta ver una puesta de sol espectacular.



Volveremos a ducharnos al HOTEL MESA DE LOS MAYAS, pero antes sufriremos una caída de luz (por lo visto es a nivel estatal) que nos permitirá ver un cielo estrellado maravilloso. Después cenaremos con Lizbeth, Tito, y Genesys, en un restaurante de Flores, desde donde se ve el Lago Petén Itzá.

DOMINGO, 16 DE AGOSTO DE 2009

Hoy es el día del retorno, así que partimos sobre las 7 de la mañana en dirección a Río Dulce en el Lago Izabal.

Por el camino, Raquel me avisará en el momento que pasamos por la hacienda de Mendoza, un narcotraficante importante de Guatemala. Me explica de primera mano, cómo en Oriente (de donde ella proviene: Zacapa), donde hay más cultivo de coca, la población defiende a los narcos, ya que éstos se ocupan de sus problemas, mientras que el Gobierno Central no lo hace. Por eso suceden episodios como el de Lorenzana, a quien el pueblo se negó a entregar a la policía.

Llegamos a Río Dulce, y tras comprar pescado frito, cogeremos una lancha que nos llevará hasta el Castillo de San Felipe a través del río. El Castillo fue construido en el siglo XVI. Fue necesaria su construcción dado que por el Lago Izabal pasaba la mercancía que se intercambiaba entre Guatemala y España, y los piratas continuamente saqueaban los barcos, así que Felipe II ordenó su construcción.

Después vamos a Zacapa, donde comeremos en casa de la sobrina de Raquel. Nos ofrecerán mazapán frito, frijoles con queso, y un inmenso caldero de jugo de naranja muy dulce, aunque las naranjas de la zona sean verdes.

Durante el viaje hablaré con Yessi. Éste y su familia viven en Chicago. Él es de Puerto Rico y me cuenta que de joven fue boxeador (campeón en alguna categoría de Puerto Rico), y después se casó con una guatemalteca amiga de Raquel.

De camino a Momostenango, nos ocurre una situación muy graciosa. A Raquel le suena el móvil como tres o cuatro veces y no conseguimos saber de dónde proviene el sonido. Tras parar el coche descubrimos que la lleva en el sostén y ella exclama: ¡¡¡Parezco una Menchu!!! Esta expresión tiene su origen en Rigoberta Menchu, quien tras recibir los miles de dólares tras ganar el Nobel de la Paz, se escondió los billetes entre los pechos, escondido en su colorido poncho típico de Occidente.

LUNES, 17 DE AGOSTO DE 2009

Tras el viaje del fin de semana, el lunes por la mañana visitaremos una escuela en Momostenango, en el Paraje Panictacaj.

Para llegar al colegio tenemos como 30-45 minutos de duro trayecto, que los niños deben hacer cada día. Atravesamos el cementerio de Momostenango. Un cementerio enorme que resalta por sus tumbas coloridas, por los montículos donde se entierran aquellos muertos sin recursos, y por las llamas a los pies de los nichos, que hacen los familiares como ritual para recordarlos.

Llegamos a la escuela y los niños saldrán revolucionados a recibirnos. Es una escuela mucho más preparada que las que hemos visto en las aldeas.

Algunas de las niñas ya las conocemos del Centro de Computación y vendrán directamente a darnos un beso y abrazarnos.

Allí estaremos con dos clases donde dibujaré un mapa del mundo para explicar dónde está España y dónde Guatemala y un mapa de España para explicar de dónde venimos cada uno.

Antes de marchar, una niña que no quiero olvidar nunca su nombre, Belinda, de 8 ó 9 años, me tocará la mano y me dirá: “Señor, ¿cómo puedo hacer para ir a España, si nosotros somos de escasos recursos?”. No sabré qué responderle, sólo insistirle en que estudie, estudie y estudie, pero me duele pensar que quizá tenga que ser un “papeles mojados” como reza la canción de Chambao...el duro camino del Tercer Mundo: aspirar a cruzar el mar en cayuco, o saltar la verja que separa Méjico de Estados Unidos.



Por la tarde iremos a la aldea Payacajuyub. Empieza a lloviznar mientras llegamos.

Allí, un grupo de unos 15-20 alumnos de edades comprendidas entre los 11 y los 15 años, pero también con algún adulto de 35-40, estudian cómo cocinar los platos típicos en una oscura y pequeña casa de adobe. Bego, Laura y yo explicaremos de dónde venimos e insistiremos en que deben estudiar, tengan la edad que tengan. Bego, con mucha idea, también insistirá en el tema de que deben ser limpios y no tirar desperdicios al campo, ya que tienen poco cuidado en este aspecto. Esta chica no dejará nunca de sorprenderme. Me hace sentirme completo. Sin duda, sería una de mis mejores amigas si la hubiera conocido antes, aunque quizá se convierta en un futuro en una de ellas. Ojalá. Begoña es vida, alegría y comprensión.

Nos enseñarán unos bolsos hechos con finos hilos de plástico, y las chicas se comprarán uno para cada una. Después volveremos a Momostenango para reencontrarnos con Carla y Marcos e irnos con Norma, la educadora del Centro de Computación, a cenar en casa de sus padres. Norma es dulce y tenía ganas de presentarnos a su familia, que vive en el área de Santa Ana. Son una familia extremadamente pobre que nos recibe con los brazos abiertos en su pequeña choza de adobe. Nos presentan a sus niños, revoltosos y excitados con la visita, y a sus hermanos. Uno de ellos tiene los ojos llorosos, ya que recientemente murió una hermana de 18 años por una infección. Apenas acaban de retirar su cuerpo de la sala en la que estamos.

Será una experiencia increíble. Esta gente nos está dando lo que tienen para que nos sintamos a gusto y no nos dejan decir que no, dado que se sentirían rechazados. Al acabar la cena, no dejarán de darnos las gracias persona a persona, por haber aceptado la invitación de ir a cenar a su casa.

Glenda, la otra hermana de Norma, nos enseña una foto de su madrina en España (entiendo que de algún programa de apadrinamiento de una ONG). Es curioso ver la otra cara del programa de apadrinamiento. Glenda dejó de estudiar cuando el programa se acabó. Momostenango, la región más deprimida de Guatemala, a su vez uno de los cinco países más pobres del mundo, nunca fue visitada por ONGs dado que era zona de guerrilla. Tan solo Intervida estuvo aquí hace años, lo que aprovechó para robar a los indígenas que jamás supieron a quien acudir siquiera para denunciar los abusos. Espero que los responsables leáis esto algún día.

MARTES, 18 DE AGOSTO DE 2009

Después de desayunar, vamos al Centro de Computación, donde conoceré a Michel, una niña deficiente que constantemente ríe. Recuerdo entonces la frase de Álvaro: “con una sonrisa se pueden comprar todas las cosas que no se venden”.

En la plaza de la municipalidad hay un desfile religioso, ya que hoy es el Día de la Biblia. Hay un hombre en una furgoneta recitando salmos por un micro, un moisés que actúa entre la multitud...

A las 10.30 nos iremos hacia Pueblo Viejo, una aldea que nos invitó a pasar el día con ellos.

Llegamos tras una hora y media de trayecto en una ranchera de la que no hemos salido volando gracias a lo que reza la gente por aquí. Allí nos esperan dos alfabetizadoras que están emocionadas por enseñarnos un nacimiento de agua.

Después de una caminata de cerca de una hora, llegamos al nacimiento, donde hay una caída de agua y un puente de madera que cruzaremos pese a no dar demasiada confianza. A la vuelta, nos enseñarán su escuela. Es la mejor que hemos visto (exceptuando la Escuela Rural Mixta de Momostenango) dentro de los centros educativos de las aldeas.

Justo antes de la comida, bailamos merengue con las alfabetizadoras y con un par de niñas de 7 y 9 años de la aldea. Fuera está cayendo un chaparrón enorme. Los niños y las mujeres mientras tanto bailarán marimba y también aprovecharemos para enseñar las fotos de nuestras ciudades y explicarles cómo se vive allí. Se sorprenden con el hecho de que con treinta años todavía no estemos casados y no tengamos hijos. Una señora me pedirá una foto del Parque Güell, parque que vio crecer a mis padres y luego a mi, y se la llevará toda contenta para enseñarla a sus amigas. Me dice que se la pondrá en la cabecera de la cama.



Emy, una de las alfabetizadoras, me pide que la llame, y tras un sentido abrazo, las palabras sobran para decirnos: “sé que no nos volveremos a ver, sé que nunca saldremos de esta aldea pese a que nos digáis que estudiando progresaremos y viajaremos, pero gracias por intentarlo y hacernos sentir especiales por un día”.volveremos sobre las 17.30 en ranchera y Chichén-bus a Momostenango.

Al llegar a Momostenango jugaremos en el campo de fútbol un partido entre España y Guatemala, aunque por España sólo somos dos, pero los Zárate (Ricky y Tito), Marcelo y un técnico de CONALFA (Víctor) irán con nosotros.

MIÉRCOLES, 19 DE AGOSTO DE 2009

Nos levantamos muy cansados tras el partido de ayer. No es lo mismo jugar en Barcelona que aquí, a 2.200 metros de altura.

Tras estar en el Centro de Computación, salimos a dar una vuelta por el mercado de Momostenango. Por el camino nos encontramos con Lázaro, un chico danés que lleva cuatro años en Momostenango en un proyecto agrícola y hoy es su último día en el municipio. Cuando le pregunto sobre sus conclusiones del viaje, me dice que ha aprendido mucho y que también ha dejado un granito de arena, no obstante, nos dice que la iglesia evangélica, provoca que el subdesarrollo se acentúe en esta zona. En los poblados, los indígenas van unas cuatro veces por semana a la iglesia, y esos días pasan tres o cuatro horas. Es cierto que lo hacen cuando han acabado de trabajar, pero aún así, les resta tiempo de descanso o de estar con sus hijos. Asimismo, un 10% de su salario lo dan a la iglesia, mientras los pastores muestran buenas viviendas u otras ostentosidades que el pueblo no se puede permitir.

Aprovecharé para comprar el Prensa Libre. En el diario, se habla de la crisis económica, pero es curioso que en las comunidades nadie conozca que hay una crisis económica mundial, puesto que ellos viven en una crisis constante.

Hoy me noto cansado físicamente y emocionalmente. Empiezo a sentirme agotado de visitar poblados, de explicar lo mismo, que las mujeres y los niños nos digan “sí”, que entienden que hay que apostar por la educación, por la higiene, por la igualdad entre hombres y mujeres, y que todo quede en el aire y en unos días se olvide. Creo que a los cinco nos pasa lo mismo, y de hecho en España ya nos avisaron que podíamos sentirnos así.

Con Bego, Carla y Ana Verónica, visitaremos la Aldea de los Cipreses, a cinco minutos de Momostenango. Una niña de 9-10 años, nos dará las gracias por visitarlos. Es una niña guapísima, muy despierta, que probablemente con las condiciones de un país más desarrollado educativamente, podría llegar lejos. Con ellos jugaremos a diversos juegos de niños, como a reventar los globos (vejigas las llaman ellos) mientras los atamos a sus pies, etcétera.



Al cabo de un par de horas, nos despediremos de la aldea tras entregarles varios presentes como crayones (lápices de colores), y después nos acompañarán de la mano por sus caminos de tierra hasta coger el chicken-bus dirección Momostenango.

Volveremos a casa para cenar y después de la cena, Begoña, Lizbeth y yo, nos quedaremos en el salón-entrada de la casa hablando un par de horas. Lizbeth nos cuenta que estudia Fisioterapia y que trabajar en Guatemala está “bien difícil”. Con su dulzura habitual nos dice que no sabe qué hará en un futuro, probablemente abandonar Guatemala.

JUEVES, 20 DE AGOSTO DE 2009

Esta mañana la tendremos libre para preparar los talleres de mañana viernes.

El cansancio se va acusando cada vez más. Nos instalamos en el desánimo y empezamos a pensar en cambiar el destino del fin de semana. Inicialmente pensábamos ir a subir el Volcán Santa María, estar de turismo por Xela (Quetzaltenango) y visitar al Maximón de Zunil (especie de diablo-santo). Sin embargo, decidimos ir a la playa, a Tilapa, en la frontera de Guatemala y Méjico, a relajarnos.

Esa mañana nos quedaremos Marcos y yo en la casa y las chicas irán a comprar lotes de comida y detergente para entregar a algunas familias pobres de diversas comunidades. Marcos se está convirtiendo, al igual que Bego, en alguien que me completa. Me hace reír a carcajadas, y aunque me ha costado conseguir que me cogiera confianza, cuando lo ha hecho, ha pasado a ser alguien imprescindible en el día a día. Este viaje sin él hubiera sido mucho más difícil.

El grupo ha decidido reunir unos 8.000 quetzales y con ellos, comprar zapatos para varias comunidades, un regalo para los Zárate, algo de dinero para Norma, del Centro de Computación, también para Marcelo...

Por la tarde vamos a otra comunidad de la aldea de Payacajuyub y allí nos esperan desde hace un par de horas, la alfabetizadora con todos sus alumnos. Nos tienen preparados diversos bailes. Los más jóvenes bailan hip-hop y reggetón, mientras que las más adultas interpretan tímidas la marimba: “Linda guatemalteca”.

Después nosotros trataremos de contarles lo habitual... la importancia del trato a las mujeres, de mantener limpias las comunidades, etcétera y tras un rato, marcharemos de la comunidad.

La hija de la alfabetizadora, una mocosa de cinco años, da la mano a Carla y la guía entre maizales para enseñarle su casa, pero finalmente la alfabetizadora nos dirigirá hacia el camino central a coger el chicken-bus de vuelta a Momostenango.

Por la noche, Marcos y yo, jugaremos con Stephanie, la hija deficiente de Yessi, que cada día se siente más a gusto y motivada con nosotros. Se ríe a carcajadas cuando Marcos le quita y le pone un sombrero blanco de Ricky.



Después de cenar iremos al piso de arriba, donde aprovecharé para entrar en el despacho de don Ricardo. En la estantería tiene las Obras Completas de la Editorial Bruguera y le cuento que mis padres trabajaron en la editorial, incluso que se conocieron allí. Don Ricardo me cuenta que hoy ha estado reunido en la Capital en su condición de Director de una escuela de Momostenango, para apoyar la aprobación de una nueva ley del Congreso, que apoya las 22 lenguas guatemaltecas aparte del español, de las que el quiché es la que más hablada.

Al cabo de un rato, Ricky sube asustado y nos dice que el bebé de Josefina se está ahogando. El niño está inmóvil. Lleva varios días resfriado y la mucosidad le bloquea las vías respiratorias. Josefina no para de repetir asustada: “Es ojo, es ojo”, pero no lo entendemos. Josefina es indígena, y por tanto, cree en sus mitos y leyendas, por lo que piensa que puede ser el “mal de ojo” de algún chamán.

Afortunadamente, Raquel, quien ha tenido cuatro hijos, sabe cómo actuar y pone al bebé boca abajo mientras le golpea en la espalda. Parece que de esta manera la niña recupera la respiración.

Ricky tembloroso corre a buscar a los doctores del pueblo. Va y viene desesperado con la furgoneta pero no encuentra a ninguno disponible. Finalmente, se les ocurre ir al centro de salud, pero la doctora no se digna a moverse donde está el bebé, así que lo abrigan bien y tras rezar en la puerta de la casa, salen con la furgoneta al centro de salud.

Nos quedamos esperando en el salón con Liz. Afortunadamente estaba en casa Raquel, pero si esto sucede en una comunidad, el bebé habría muerto. Liz me contesta con un sentido: “Estamos bien mal, ¿verdad?”, y no me atrevo a desmentirlo. Es cierto, Guatemala está en una situación muy crítica... ellos no son noticia, sólo cuando hay una catástrofe natural. Los han olvidado, por eso sólo les queda creer en Dios.

VIERNES, 21 DE AGOSTO DE 2009

Me levanto a las 6:25 para despedir a Liz, pero ya se ha ido a la Universidad. Se levanta muy temprano para bajar a Xela (Quetzaltenango), donde hace unas prácticas de fisioterapia por la mañana y asiste a clase por la tarde.

Después de desayunar iremos a Totonicapán. Hoy los talleres los daremos en una especie de local mucho mayor al despacho de la semana anterior. Marcos dará el taller de comunicación. Lo da muy bien, se nota que les llega a los técnicos de CONALFA.

Después haremos una pausa y me quedo hablando con Bego. Me pregunta en qué me ha cambiado este viaje. Por lo visto todos tenemos la misma sensación de que el viaje no nos ha cambiado sino que nos ha ayudado a conocernos más y a sentirnos útiles y valiosos para la gente, lo que a veces hechas de menos en la gran ciudad.

Daré el taller de Marketing tratando de ofrecerles ejemplos cercanos. Quedo muy satisfecho del taller y al final varios alumnos me felicitan.

Después comeremos e iremos a comprar varias cosas: productos para la congestión y para la respiración del bebé de Josefina, como agua marina o un aspirador de mucosidad, 33 pares de zapatillas a 20 quetzales cada par, para entregar en las comunidades, una licuadora para regalar a los Zárate (se rompió la que tenían) y yo aprovecharé para escaparme y comprar de regalo a Liz, el libro “Los hombres de maíz”, del Nobel guatemalteco: Miguel Ángel Asturias.

Después nos volvemos a casa, donde llegaremos sobre las 20 de la tarde. Allí están todos. La niña de Josefina tiene otro brote de congestión, pero afortunadamente, el agua marina y el aspirador le ayudan mucho, y enseguida recupera la respiración.

Cenaremos y aprovecharé para hablar con don Ricardo padre, de 85 años. Me explicará batallitas como que la independencia de Guatemala empezó por parte de los momostecas y los habitantes de Totonicapán. Me cuenta que su padre fue compositor y que él trabajó toda su vida en el centro de cultura de Momostenango. Entiendo que de ahí viene la carrera musical que está emprendiendo Ricky.

Tras cenar, le regalo el libro a Liz y jugamos a las cartas con don Ricardo, Jocelyn, Tito, mientras les hago trucos de magia. Liz, por su parte, me leerá el futuro con unas cartas de póker.

SÁBADO, 22 DE AGOSTO DE 2009

Nos levantamos sobre las 6 de la mañana para dirigirnos con Raquel, Jocelyn, Ricky y Tito a Tilapa, en el Pacífico.

El viaje en coche durará tres horas y luego cogeremos una barquita que nos llevará por el Río Naranjo a Tilapa. El río transcurre entre manglares por donde cruzan los cerdos nadando.

Llegamos al HOTEL PACÍFICO. Las habitaciones parecen de un presidio, los colchones son de paja y el baño no está cerrado. Además, tengo la impresión de que por la noche no dormiremos solos...

Enseguida nos bajaremos a la playa, negra de arena volcánica. Por lo visto, en la arena, las tortugas marinas dejan enterrados sus huevos, y al cabo de un tiempo, las tortuguitas salen al mar. El mar está sucio, creemos que de la propia arena negra, aunque también vemos manchas de aceite y bruma. Nos estiramos un rato en la arena, pero el sol quema realmente.

Después nos vamos a la piscina del hotel, donde nos estarán esperando Raquel, Jocelyn, Tito, Ricky. Estaremos como en el paraíso bañándonos y estirados en las hamacas, y allí nos pasaremos el resto de la mañana y la tarde.

Para el almuerzo comeremos dos pescados de la zona: róbalo y pargo. También probaremos la sopa de marisco, pero los Zárate no querrán marisco, ya que su religión prohíbe la ostentosidad.

A media tarde, Bego nos tiene preparada una sorpresa. Nos ha escrito una dedicatoria a cada uno. La mía reza de la siguiente forma: “Y con el punto tres nuestro querido Beto. No sabes cuánto he aprendido contigo a través de tus historias. Desprendes bondad por todos los poros de tu piel. Ya empecé riendo contigo cuando nos preguntaste si nos llevaríamos curvilímetro y continué riendo con tu baile del “pom-pom-pom-pom” (sonido de fondo de la música guatemalteca que escuchábamos en los chicken-bus). Eres la persona más capaz de conseguir lo que te propongas y me alegro mucho de tenerte como amigo en Barcelona”. También hace referencia a: “Espero que se acabe la famosa crisis de los 30 y salgas reforzado en esta etapa de transición”.

Quizá sea la dedicatoria más bonita que me hayan escrito nunca.

La cena en el hotel será a base de carnes, lo que nos sentará excelente. Evidentemente, para beber nos tomaremos unas “gallo”.

Estamos todos recubiertos de crema para ahuyentar a los mosquitos, ya que los zancudos de esta zona son de espanto, aunque es cierto que sus picaduras, aunque molestas, desaparecen en dos o tres días (como los resfriados. Parece ser que los virus son más débiles que en España, puesto que nosotros nos automedicamos constantemente).

Raquel y Jocelyn están agotadas de todo el día de sol, así que tras la cena, no quieren ni jugar a cartas con nosotros y se van a dormir.

Al cabo de un rato, decidimos ir a la playa a estirarnos y ver las estrellas. El cielo es espectacular y puedo distinguir dos estrellas fugaces que como manda la tradición, se van cargadas de mis deseos. Con la brisa y las risas de mis amigos, me siento tan a gusto que me quedo dormido un rato. Tras una hora, volvemos al hotel y en nuestra habitación nos encontraremos con un inquilino: una cucaracha enorme. Así que tengo que hacer un esfuerzo por poner la mente en blanco y rezar para que no haya más insectos en la habitación.

DOMINGO, 23 DE AGOSTO DE 2009

Nos levantamos después de haber descansado muy bien en Tilapa. Begoña, Raquel, Jocelyn, Tito y Ricky se han levantado a ver el amanecer, pero el resto nos hemos quedado durmiendo.

El día lo pasaremos igualmente en el recinto del hotel. Entre el comedor, las hamacas y la piscina.

Aparece una niña de 9-10 años, llamada Celine, que con un enorme machete se dedicará a partir cocos para nosotros. Enseguida se queda bañándose y jugando con nosotros. En un momento dado, Marcos y yo subimos a nuestras espaldas a Tito y a Celine, para que jueguen a ver quien resiste más, y Celine lanza un derechazo a Tito, a lo que le explicamos que eso no está bien. El dueño del hotel, le explica a Raquel que Celine vive en una de las chabolas adyacentes. No tiene padre y su madre se pasa el día trabajando (es una de los cientos de madres solteras de Guatemala), así que la niña pasa el día cuidando a su hermana mayor deficiente y a su hermana pequeña. Por lo visto, cuando su madre llega cansada a casa, más de un día le da una paliza a Celine, de ahí su reacción con Tito. Esta es la triste realidad de muchos niños en Guatemala.

Después aparecen en escena los hijos del dueño del hotel. A Mateo, un niño regordete que siempre sonríe, ya lo conocemos del día anterior, ya que era quien nos sirvió la cena. Mateo y su hermano mayor, Víctor, están cortando leña. Deben tener entre 9 y 11 años.



De repente aparece una mocosa llamada Fátima que me encandila. Una niñita mulata de 5 años que no deja de reír a carcajadas y que me insiste una y otra vez a que la coja, mientras huye alrededor de la piscina. Es hermana de Mateo y Víctor. En una ocasión, esa criatura de 5 añitos me llama “cara de mono” (espero que sea por la barba que llevo), a lo que yo le respondo: “y tú...caraculo”... La niña frunce el ceño, y enfadada me contesta: “¡Mal criado!”. Entre risas pasaremos la mañana y después comeremos de nuevo pescado y carne. Esta vez, probaremos el ceviche, un plato de gambas peladas, con cebolla, pimiento...



Tras comer, nos bañaremos en el hotel por última vez y tras juguetear con Fátima, abandonaremos Tilapa en el mismo bote que nos trajo a través del Río Naranjo.

Estamos llenos de picotazos, pero la estadía ha sido tan agradable, que no nos importa. Cogemos de nuevo la furgoneta, ahora sí camino de Xela, a unas dos o tres horas, por lo que llegaremos sobre las 19 de la tarde.

Los hijos de los Zárate: Liz, Jocelyn, Tito y Ricky estudian en esta ciudad, que es la segunda más habitada del país. Es una ciudad avanzada como la capital, pero que se respira una seguridad que Ciudad de Guatemala carece. Además, no es tan caótica y tiene algún monumento bonito, como una reproducción del Partenón, o la Plaza Central, hacia donde nos hemos dirigido para buscar hotel.

Tras visitar dos o tres hoteles, nos quedamos con el HOTEL FLORA INN, estrenado hace tres semanas y propiedad de una pareja excelente que nos hará sentir como en casa. Ella es de Guatemala y él de Holanda. Las habitaciones son grandes y las camas, mullidas y de matrimonio, así que recibimos al hotel como si se tratase del mismísimo cielo.

Ricky se quedará con Marcos y conmigo en la habitación, mientras que el resto de los Zárate se volverán a Momostenango. Por la noche iremos a cenar pizza a un pasaje que sale de la Plaza Central.

LUNES, 24 DE AGOSTO DE 2009

Después de una noche reconfortante, desayunamos en el hotel. Parece una casa rural, ya que el trato con los propietarios es cercano y cariñoso.

Al poco tiempo llegan Raquel, Yessi y Jocelyn, quienes desayunarán con nosotros. Ricky se ríe de Yessi, ya que cuenta el puertorriqueño que utiliza: “limón pa’l pelo”, para dominarlo... En realidad, el “limón” que él llama es nuestra “lima”, y él es un fiel defensor del producto, por encima de la gomina que utilizan los niños guatemaltecos, llamada muy gráficamente “moco de gorila”.

Nos iremos del hotel camino de una especie de boulevard donde haremos las compras para la familia y para nosotros. En las tiendas nos disfrazamos de vaqueros, de guatemaltecos, etc. Entre otras cosas, compraré una máscara antigua utilizada por los sacerdotes mayas en sus ritos y una pequeña réplica de una estela maya de Tikal.

Durante la comida, Raquel nos habla de Josefina. Para los Zárate Cantoral es como una hermana adoptiva. Josefina proviene de una de las comunidades más pobres de Momostenango, y es madre soltera. En casa de los Zárate Cantoral pudo acabar de estudiar (se preparó para ser profesora) y pactaron que ella colaboraría con las labores de la casa, a cambio de poder vivir en ella. Los Zárate ayudan a Josefina con su bebé Esther, y a su vez, Josefina, cuida a Eva, la señora con alzheimer que también está en casa, cuyos hijos emigraron a los Estados Unidos y, por tanto, no se pueden ocupar de ella. Es admirable Raquel y su familia. Son como una ONG que cuidan a todo aquel que lo necesite.

Hablamos también con Raquel de la posibilidad de que los niños emigren a los Estados (EE.UU.) o España. Quizás el segundo destino es más fácil ya que probablemente exista algún tipo de convenio (tiempo después me enteraría de que España había cerrado las fronteras a los inmigrantes repentinamente y el Gobierno vetó la entrada a cualquier extranjero cuyo trabajo pudiera ser desempeñado por un español –año 2008).

Cuando nos marchamos, empezamos a hablar con Francisco Javier Pouc, un chico de 35-40 años muy elegante que nos pregunta sobre los motivos de nuestro viaje. Él nos dice que el domingo anunciará en el Prensa Libre, la candidatura de un nuevo partido político para la Presidencia de Guatemala. Parece un tipo con energía, ímpetu y ganas de cambiar Guatemala. Formado en los Estados Unidos al igual que el equipo que quiere formar. Escuchamos con interés, sin embargo, los guatemaltecos ya están cansados de candidatos reformistas a los que el poder altera. Ojalá Pouc no sea uno de ellos.

Pouc nos presenta a un chico que está de Gerente en una ONG llamada Entremundos, con sede en Xela. Acto seguido vamos a visitar la organización, donde una responsable holandesa nos contará los objetivos de la ONG.

Yet, la dirigente de la ONG, nos habla de los proyectos que tienen en Momostenango. Uno de ellos son las estufas mejoradas. En las comunidades, se suele cocinar con leña y las cocinas que suelen ser recintos de adobe, o en el mejor de los casos, de cemento, se llenan de humo, por lo que las mujeres que cocinan inspiran ese humo negro que al cabo de los años les produce cáncer de pulmón. Las estufas mejoradas tratan de dar salida a ese humo y de aprovechar mejor la energía producida con el carbón. Después nos habla de otro proyecto, que trata de exportar los tejidos momostecas hilados por una familia, curiosamente, una pareja llamada Telma y Luís. Ya han vendido sus ponchos, cortes, etc., en Holanda, Estados Unidos, etc. Yet nos da confianza y quizás le hacemos una donación con parte del dinero que hemos recopilado entre nosotros.

Seguidamente nos vamos a recorrer los mercados en busca de zapatos y prendas de vestir que poder repartir a las comunidades. Compramos 30 pares de zapatos (que añadiremos a los 33 que compramos en Totonicapán), 36 pantalones y 18 sudaderas.

De camino al hotel, donde vamos a recoger nuestras maletas, paramos por la Universidad de Xela a recoger a Jocelyn, Ricky y a Liz.

Por la noche cenaremos y jugaremos con cartas a leernos el futuro hasta medianoche.

MARTES, 25 DE AGOSTO DE 2009

Hoy es nuestro último día de actividades en Momostenango. Primero tenemos el acto de clausura con el alcalde y representantes de los alcaldes de los cuatro barrios y luego la entrega de las donaciones a tres comunidades, entre las que están Xiaj y San Luís de Pamumús.

Antes de recibir a los alcaldes, Carla y Laura van a encargar 36 lotes de comida, que incluyen arroz, leche, cereales, etc., para entregar a las comunidades.

En cuanto llegan los alcaldes al Centro de Computación, empieza la clausura. El alcalde no se presenta, sino un representante del mismo. Éste junto a otros representantes, hablarán de la importancia de la educación y nos agradecerán nuestra labor.

Los chicos me piden a mí que sea el portavoz, después de que hayamos hablado los puntos que quisiéramos comentar.

Mi discurso dista mucho de ser una expresión de agradecimiento a las autoridades.

Me pongo de pie y enfrente de ellos y de hecho así lo comunico: “Me pongo enfrente de ustedes para que puedan mirarme a la cara”.

Critico a las autoridades, por su abandono de la población civil. Les digo que tienen un diamante en bruto que son los niños y los indígenas, que todos juntos tienen ganas de superarse y salir adelante, pero que sin el apoyo de los organismos públicos, esa tarea se convierte en imposible.

Les comunico que las condiciones de las infraestructuras hacen que los niños tarden dos horas en ira a clase de computación, o que las escuelas de las comunidades están en unas condiciones ínfimas.

Afirmo que yo no vengo de Europa para adoctrinar a nadie, ya que mucho tenemos que aprender de una cultura milenaria como es la maya, y de la hospitalidad y afán de lucha de sus gentes, pero sí considero que el poder político está a años luz del sistema europeo, sin que éste carezca de errores y corruptelas.

Utilizo palabras como “vergüenza” o “tristeza”, y cuando las nombro, no se atreven a mirarme a la cara.

Les hablo de la “autogestión”. En todas las comunidades nos han pedido desde becas a mejores escuelas, a ordenadores... pero el desarrollo no se basa en la “donación”, sino en el apoyo a la “autogestión”.

Les nombro también la importancia de las alfabetizadoras, que muchas veces pagan de su propio sueldo el material de la escuela.

Por último, les nombro la importancia de enseñar en las escuelas de los pueblos y de las aldeas y comunidades temas tan esenciales como: primeros auxilios, respeto al medioambiente, igualdad de género y planificación familiar, aunque este último punto choca de frente con la religión, y así se lo hago saber a los allí presentes.

No quiero acabar el discurso sin nombrarles los puntos positivos, como: se está llegando con la alfabetización a muchas aldeas, es excelente la voluntad de la sociedad civil para asistir a clase y educarse, hemos recibido un trato hospitalario y familiar por parte de toda la población, y les digo para concluir, que apoyen a los niños, que ellos tienen ganas de superarse y sólo ellos podrán mejorar ese segundo puesto en el ranking de países con mayor tasa de analfabetismo de América.

El discurso es duro y me tiemblan las piernas al acabar, pero me siento satisfecho con lo dicho. Mis compañeros me felicitan y en la despedida, los alcaldes huyen sin mirarme a la cara.

A continuación, van a comenzar a llegar las comunidades a las que vamos a hacer las donaciones. Primero llega la Aldea de Xiaj, donde Marcos y Begoña estuvieron el fin de semana que Carla, Laura y yo estuvimos en Tikal. Realmente se ve una gente muy pobre, pero aún así, cuando les damos: 20 pares de zapatos, 12 pantalones, 6 suéteres y 12 paquetes de comida, el portavoz de la aldea nos hace entrega de una bolsa de duraznos como agradecimiento.



Tras su marcha, hacemos la evaluación con Sandra de la experiencia y le damos las gracias a Sandra por su cortesía, paciencia y organización. Ella está dando parte de su vida a la ayuda y al desarrollo de su país, como otros tantos colaboradores, como Oswaldo en Chiquimula.

Después llega San Luís de Pamumús, donde estuvimos Laura, Carla, Marcelo y yo. También les hacemos entrega de lo mismo que a los anteriores y la educadora, cuando toma la palabra, nos dice: “Pero nosotros no tenemos nada para entregarles”... Sus palabras me emocionan y le respondo lo siguiente: “¿Cuánta gente acude normalmente a clase?”. “Veinte” - me responde. A lo que le contesto: “Sólo que el año que viene sean veintiún alumnos, ya nos habrán recompensado”.

Después de Pamumús, nos despedimos de Norma con lágrimas en los ojos. Nos pregunta cuándo volveremos y ni siquiera sabemos qué responderle. También vamos a despedirnos de Marcelo y Ana Verónica. Marcelo nos despide con frialdad, lo que me entristece ya que hemos vivido muchos momentos juntos durante estos días, pero entiendo que debe sentirse como que los abandonamos y que ya hemos cumplido. No le falta razón.

Tras la comida, volvemos al Centro de Computación a hacer entrega de los productos que compramos a la última aldea, llamada Panictacá. También fue visitado por Marcos y Begoña el fin de semana de Tikal.

Después de la última donación, empiezo a tener la sensación de que nuestro trabajo en Momostenango ya se ha acabado, pero todavía queda la despedida, así que hablamos con Raquel y con si prima Rina para prepararles una cena española en La Cascada (pastelería, restaurante, local de Internet, propiedad de Rina), ya que hay más espacio y la cocina es grande.

Laura, Carla y Marcos empezarán a cocinar una paella, gazpacho y tortilla de patata. Mientras tanto, Lizbeth y yo nos ocupamos de buscar música. Por su parte me descubre a Ricardo Arjona y su bellísima canción “Mojados” y por mi parte, evidentemente, a Serrat y Sabina.

La comida está preparada, así que cenamos mientras escuchamos música y después bailo con Stephanie, quien se alegra de vernos a Marcos y a mi.

Al acabar, volveremos a casa. Nos sentaremos todos juntos y les entregaremos la licuadora que les compramos en Totonicapán. Ricky y Liz tocarán formidablemente el violín, lo que nos debían desde hacía días. Cada uno de nosotros dirá unas palabras. Cuando me toca a mí, les digo que realmente una parte de mi corazón se quedará en Momostenango. Durante tres semanas han sido nuestra familia. Nos han hecho reír, nos han enseñado su forma de vida, nos han abierto las puertas de sus casas, así que espero mantener con mi familia momosteca el contacto y que no nos olvidemos los unos de los otros.

Es una noche triste. Tengo la sensación de que no me quiero ir, de que abandono a esta gente, no sólo a los Zárate, sino a tantas comunidades para las que mi ayuda y las de mis cuatro amigos cooperantes ha sido tan útil. Los dejamos aquí, en su realidad, alejados de las comodidades y de los lujos de los que disfrutamos nosotros. Realmente me siento como que los dejo tirados en la cuneta mientras yo sigo el viaje.

La despedida de Liz es muy melancólica. Me he sentido como un hermano mayor muy especial. Le pido que tenga mucho cuidado, que es muy buena y ahí afuera hay mucha gente ambiciosa. Sin embargo, ella me dice que también hay gente buena, como nosotros, y que Dios nos ha puesto en contacto. Nos fundimos en un fuerte abrazo y nos despedimos.

MIÉRCOLES, 26 DE AGOSTO DE 2009

Es el día de partir a Ciudad de Guatemala. Con Raquel no puedo contener las lágrimas, y ella me contesta que tenemos que volver a nuestra realidad, y que ellos están adaptados a la suya, así que no debemos sufrir. Ha sido realmente como nuestra madre. Y con lágrimas en los ojos lo único que puedo decirle es una mentira: “hasta esta noche, Raquel”…

CONCLUSIÓN

Es el momento de hacer valoraciones de Guatemala, de mis sensaciones y emociones, y de lo que he aprendido en el viaje.

No me extenderé en la parte de Guatemala, puesto que el día que hablé a los representantes de las alcaldías, les dejé bastante clara mi opinión.

Creo que Guatemala, es la hermana extremadamente pobre de la familia pobre que es Latinoamérica. Como he dicho en ocasiones, el mundo sólo se acuerda de Guatemala cuando hay catástrofes naturales. No tiene nada de lo que el mundo rico se pueda beneficiar. No tiene petróleo como Venezuela, o un canal artificial como Panamá, ni siquiera capacidad organizativa para crear un país turístico como Costa Rica... no tiene nada, así que es más fácil pasar página en los diarios cuando nos recuerdan lo pobre y analfabeto que es el país.

Sus indígenas quieren salir adelante, quieren estudiar... Sus mujeres, sus niños quieren evolucionar, pero cómo es posible con la cadena de gobiernos corruptos que dirigen el país. Y si algún gobierno se le ocurre hacer gasto social, todavía los condena más. No es lo que necesitan. Los indígenas deben entender lo que es la autogestión, les debemos guiar y enseñarles a sobrevivir por sí mismos, no a través de unas donaciones que hoy están y mañana ya no.

La pobreza les lleva a creer en un paraíso terrenal en el que dejarán de sufrir cuando mueran. Sin embargo, los mismos que les prometen el paraíso, les incitan a tener hijos y no utilizar medios anticonceptivos, conduciendo a una situación de sobrepoblación difícil de mantener y a unos niveles de SIDA que asustan.

Me da miedo pensar que esto nunca cambiará. Cuando contábamos en las escuelas que España también había sufrido una Guerra Civil y que hace 70 años nuestra situación no era muy distinta a esta, en realidad mentíamos. La situación de España era infinitamente mejor: rodeada de países en evolución, con gente preparada, con recursos, lo que ayudó a salir del atolladero.

Mientras hemos estado aquí, todos hemos vivido las mismas emociones y lo bonito es que no la hemos ocultado. Empezamos con una alegría enorme por conocer algo tan distinto. Ni siquiera nos parábamos a pensar por el agua fría, o las pulgas, sino que nos lo tomábamos con alegría y pasábamos el día sorprendiéndonos con los niños. Después llegó el desánimo. Veíamos cómo el argumento que blandíamos en cada comunidad, no nos lo podíamos creer. Cómo podíamos hablar de igualdad entre hombres y mujeres, a mujeres que luego llegarían a casa y recibirían una paliza o serían violadas por sus maridos, mientras nosotros estaríamos en nuestros sofás cómodos con el mando de la televisión en la mano. O cómo podíamos asegurar a los niños que estudiando y trabajando llegarían a España, cuando la realidad más cierta y más dura es que probablemente nunca pisen España. Sólo los más afortunados se convertirán en “mojados” y lograrán ser ilegales en los “Estados” trabajando de lo que sea para dar una mejor realidad a sus hijos. La tercera etapa fue de adaptación y de tratar de ayudar a cuanta más gente posible. Nos volvimos locos con los zapatos, con la comida, con las estufas mejoradas, etcétera, y los repartimos en tres comunidades, sin pensar que dejábamos de ayudar a la mayoría de comunidades. Y, sin duda, la última fue la de tristeza. Ha sido la primera vez que me hubiese quedado más tiempo en el país donde iba de visita unas semanas. Sentía el abandono de aquella gente y cómo yo, nosotros, les podíamos ayudar.

Esta última reflexión la empalmo con el último punto, en cómo me he sentido.

Esta gente me ha hecho nacer. Me he sentido querido, valorado, aportando cariño y conocimiento a sus gentes y a mis propios amigos cooperantes, como ellos también han hecho. Me he dado cuenta del poder que tienen las emociones: he llorado, reído a carcajadas, me he asustado, he sentido impotencia, me he enfadado, he querido volver, me he querido quedar….

Siento que he ganado seguridad en mi mismo, al hablar en las comunidades, con los distintos organismos públicos, al conocerme más y mejor. Y me doy cuenta de la importancia de conocer vidas distintas, desde el hombre de La Antigua que iba en sidecar desde Canadá a Tierra del Fuego, a Raquel y su familia, nunca es tarde para coger un nuevo camino. Hay gente que se marcha a Momostenango a dar su vida a los demás, opciones hay miles, y todas están abiertas a nosotros en cada momento.

Y por último, he sentido la bondad. He visto que tengo un corazón sediento de ayudar, y que esto lo puedo hacer con los míos, en mi ciudad, o en el extranjero, como ahora.

Y todo esto te lo debo a ti, hombre de maíz, que entre los árboles y las casas de adobe me sonríes diciéndome que no me preocupe, que saldrás de esta.



Ciudad de Guatemala,  26 de Agosto de 2009




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