VIAJE A GRECIA
(DEL 6 AL 18 DE AGOSTO DE 2012)


Hace años… demasiados años, vivía un viejo pintor, frente a un mar frío y encrespado, muy cerca del sur de Francia.

Aquel genio, de cuyo pincel tantas fantasías habían brotado, se disponía a iniciar otra obra… nunca sabía si sería la última y, percibía que, posiblemente, aquella lo fuera. Por tanto, debía ser especial. Dibujaría una vida, y escogió ilustrar la mía…

Empezó por trazar, en la parte superior de la lona, a un hombre con media sonrisa y mirada inteligente. Sería mi padre. Un hombre justo, así que lo dibujaría con una balanza en su mano izquierda. A su lado tendría el motivo de su existencia, su esposa, mi madre. Los que contemplaran el cuadro debían sentirla tan próxima que sus ojos color del ámbar los seguirían de inicio a fin en la sala, como la Mona Lisa. El artista simbolizaría su inocencia, bajo una túnica blanca, y su bondad, con un halo luminoso tras de sí.

Ahora dibujaría en el centro, en la parte inferior del lienzo, a su vástago… pero al pintor no se le ocurría cómo representarlo… Aquel padre y aquella madre no le transmitían cómo debía ser su fruto… Pasaron largos días, y la sonrisa del hombre cada vez se tornaba más triste. Por si fuera poco, la mujer ya no lo seguía por la sala…

Así que el pintor debía sorprender con algo convincente... bosquejaría un gran león, feliz y risueño. Lo dibujaría con unos patines en sus patas traseras, con unas robustas patas delanteras sobre suelo firme, y con un libro abierto frente a su pecho. El león no tendría hermanos, pero si debía situar buenos amigos a su derecha: así dibujó las palmas blancas de unas grandes manos, significando la honestidad de sus íntimos, una sonrisa, y un hombro en el que apoyarse.

Y a su izquierda quiso trazar, bajo un corazón hecho de retales, a quienes alguna vez ocuparon ese músculo que a veces le dolería y otras le sonreiría, pero siempre latería con fuerza. Dibujó una fresa, escurridiza y juguetona, con quien el león descubriría la dulzura y la acidez; un precioso oso blanco de perfil, al que halló en las frías tierras del Polo Norte, intentando alcanzar siempre un madroño, y sobre unos deslumbrantes tacones colorados; una bata blanca de doctora que le enseñaría durante el camino en el que coincidieran; una hermosa barca marinera sobre una playa de roca queriendo huir sin saber a qué parte de la lámina; una bella mazorca de panizo, color del oro, como el hombre de maíz del país al que el león tanto amaba; y coronando, un sombrero mexicano irradiando todos los colores del mundo, y sólo mirándolo, el rey de la selva se iluminaría.

Cuando el pintor ya había trazado todos los componentes del cuadro, añadió al león una bonita barba, y dibujó de fondo del cuadro, una bella montaña con una muralla árabe en lo alto y, a lo lejos, el mar añil que tanto adoraba...

Lo había conseguido… gracias Salvador...


INTRODUCCIÓN

¿Qué es Grecia? Grecia es el Partenón, que se alza sobre Atenas como un monumento a la antiquísima historia del país. Es también lo que atrae al moderno turismo hacia las islas: cielo azul, mar turquesa y laderas cubiertas de casas blancas que descienden hasta el puerto. Pero Grecia es mucho más que todo eso. Se trata de un país con una cultura y un idioma singulares, uno de los paisajes menos explorados de Europa y uno de los pueblos más hospitalarios del mundo. De hecho, es significativo que la palabra griega XENOI, signifique a la vez, “forastero” y “huésped”. De ahí proviene “xenofobia” (fobia al forastero).

El viajero se enfrenta a la disyuntiva de pasar todos los días de su estancia en una minúscula isla y llegar a conocer a los lugareños o explorar diversas islas para descubrir las sutiles diferencias que presentan entre ellas.

La Grecia Rural:

A diferencia de la mayoría de los miembros de la Unión Europea, Grecia es todavía un país rural y, hasta que llegó la fuente de divisas que supone el turismo, su economía dependía tanto de la agricultura como de la pesca como del comercio marítimo. El cultivo predominante es, sin duda, el olivo. El país es uno de los principales exportadores de aceite de oliva y de aceitunas del mundo.

Mitología Griega:

Podéis ver una amplía redacción de la mitología griega clicando aquí.

La Religión:

Más del 90% de los griegos son católicos ortodoxos, aunque la mayoría no son practicantes.

La relación con el mar:

Desde la antigüedad, Grecia siempre ha sido una nación abocada al mar, como lo demuestran las colonias comerciales que fundaron en el Mediterráneo, y las dinastías navieras, de donde proviene gran parte de su antigua riqueza, la más conocida, sin duda, la familia Onassis. Por otro lado, era inevitable que un país que incluye alrededor de 2000 islas desarrollara un gran conocimiento del mar y de sus sistemas de navegación.

ARISTÓTELES ONASSIS, JACQUELINE KENNEDY Y MARIA CALLAS

Aristóteles Onassis (1906 –1975) fue el magnate griego más famoso de la industria naviera del siglo XX y el hombre más rico del mundo en su época.

Siendo aún muy joven, Aristóteles se fue a Argentina, donde con su innata capacidad para la persuasión y el uso de información, consiguió mover los contactos necesarios para alcanzar gran éxito en el negocio del tabaco, tras lo cual buscó introducirse en el mundo del transporte marítimo. Lo consiguió mediante dos movimientos: una fuerte serie de inversiones y un muy conveniente matrimonio con la hija y heredera de una de las familias más importantes en el negocio, Athina Mary Livanos.

Una vez que su flota de barcos estuvo consolidada, Onassis diversificó y adquirió la poderosa aerolínea insignia de Grecia, Olympic Airlines, e invirtió fuertemente en bienes raíces. Por otro lado, su magnífica asociación con el príncipe Raniero III de Mónaco le permitió, literalmente, poseer más de la mitad del principado, a través de propiedades, inversiones y acciones. Para entonces, Onassis, se había convertido en el hombre más rico del planeta y en el magnate naviero más poderoso de la industria.

Su vida privada fue tormentosa, casándose dos veces, la primera con Athina y la segunda con la ex primera dama de Estados Unidos, Jacqueline Kennedy, además de involucrarse en otros romances de alto perfil, como su relación con María Callas, quien siempre estuvo enamorada del magnate.


Historia:

No es el objetivo de este relato hacer un repaso de la historia de Grecia, que es, sin duda, un repaso de la historia de una de las cunas de la civilización. Hay muchos lugares que pretenden ser la cuna de la civilización pero Grecia puede reivindicar que es, como mínimo, el origen de la civilización europea.

La cultura griega floreció realmente por primera vez con la civilización minoica de Creta, en torno al año 2000 a.C. Los historiadores creen que tras el volcán de Santorini (1628 a.C.), la civilización minoica desapareció, dando paso a la micénica de Menelao, Agamenón, la Guerra de Troya… la sustituyó. Tras la contienda troyana (1200 a.C.), la cultura micénica se desvaneció y se inició dio paso a un periodo de oscurantismo (periodo Dórico), y posteriormente ya vino la etapa floreciente de la Grecia Clásica (siglo V a.C., promovida por el político ateniense Pericles). En el período dorado de Grecia, dos eran las ciudades rivales más importantes: Esparta y Atenas: una guerrera y valiente, la otra cultivada y democrática.

Los siglos venideros se grabaron con los nombres de Alejandro Magno, de la Grecia Romana, del Imperio Bizantino, de la Ocupación Otomana, de la lucha por su independencia (hasta que se consiguiera en 1830 bajo la garantía de Reino Unido, Francia y Rusia) y las sucesivas guerras de los Balcanes como consecuencia de de viejas enemistades y el reparto de territorios (otros países balcánicos como Serbia, Bulgaria y Rumanía, reclamaban Macedonia, en manos turcas).

El siglo XX también fue convulso en Grecia: como consecuencia de una monarquía germánica impuesta, el rey Constantino I apoyó la causa alemana en la Primera Guerra Mundial, lo que provocó que tuviera que abdicar en favor de su hijo Alejandro. En la Segunda Guerra Mundial, el país sufrió la ocupación fascista de Mussolini y Hitler, y posteriormente, una Guerra Civil que enfrentó a los conservadores y a los comunistas allá sobre los años 50 del siglo XX.

Sucesivas dictaduras, la independencia de Chipre, el final de la monarquía con Constantino II (hermano de la reina Sofía de España), la reinstauración de la democracia… fueron los hechos que dibujaron el escenario político de la segunda mitad del siglo XX.

En la actualidad, Grecia vive una dificilísima situación de ajuste económico y vive bajo la intensa mirada de Alemania y Francia, principales prestamistas de su deuda. Grecia fue rescatada 2011 y se le condonó parte de la deuda puesto era matemáticamente imposible que algún día llegara a devolverla (cuando se les prestó, los prestamistas pensaron que sería posible basándose en los números que presentaron los sucesivos gobiernos griegos… números que con el tiempo se demostraron falsos).

Geografía y demografía del país:

La población de Grecia es de 11.260.000 habitantes.

Las zonas de Grecia son:

 

 
1.- Macedonia y Tracia (con el Monte Olimpo, Tesalónica, y el Monte Athos)

2.- Eubea (segunda isla más grande de Grecia, y excelente lugar para evitar turismo extranjero)

3.- Grecia central, Tesalia y Epiro (compila todo lo mejor del país, desde playas, a Delfos, al Golfo de Corinto, el Monte Parnaso, los monasterios de Meteora)

4.- Atenas

5.- Heptaneso o Corfú e Islas Jónicas (siete islas al oeste del país, entre las que destacan Corfú, Ítaca, o Cefalonia)

6.- Peloponeso (relato que nos ocupa)

7.- Creta (la mayor de las islas griegas)

8.- Cicladas (islas que acogen la mayor parte del turismo, principalmente Mikonos y Santorini. De casas blancas y cúpulas azules)

9.- Dodecaneso (islas del este del Egeo, muy cercanas a Turquía. Quizá las menos visitadas frente a las Jónicas y las Cícladas. Entre las principales islas: Lesbos


Martes, 7 de agosto de 2012

Empezamos nuestras andanzas por Grecia, con el billete de ida, pero no de vuelta. Esta vez, mis compañeros de viaje serán: Bruno, más que amigo, hermano desde hace 28 años y Adel, buen amigo de Bruno, a quien conoció estudiando en Florencia.

Nos hospedamos en el Hotel Adonis de Atenas, cerca de la Plaza Syntagma, donde está el Parlamento, espectador de múltiples manifestaciones, reivindicaciones pacíficas y otras no tanto, en los cuatro últimos años. No hace demasiado, la noticia de que un chico se quemaba a lo bonzo frente al Parlamento pidiendo un trabajo, sobresaltaba al mundo.

Desayunamos en la terraza del hotel, en la última planta, frente a la espectacular vista de la Acrópolis coronada por el Partenón y, tras dormir unas horas, iremos hacia la zona turística: Monastiraki, Plaka y Thysseo.

En el barrio de Monastiraki, veremos una pequeña Iglesia bizantina y la Plaza de la Catedral. Acto seguido nos dirigimos al barrio de Plaka, un laberinto de callejuelas que serpentean al pie de la Acrópolis. En una de sus plazas, desayunaremos (por segunda vez) yogurt griego con miel, desayuno que se convertirá en habitual, por su excelente sabor y por la energía que nos insufla durante horas. Al acabar pediremos la LOGARIASMOS (la cuenta), palabra griega de la que deriva “logaritmo”.

Subimos por las callejuelas repletas de tenderetes donde venden iconos sagrados, cascos hoplitas, camisetas de los tres cientos de Esparta, y demás souvenirs.

En una de las tiendas de souvenirs, nuestro compañero Adel nos presenta a la dueña, una anciana de 90 años. Se conocen de veces anteriores, y la señora mayor recibe con mucho afecto a nuestro amigo. El negocio lo lleva su hija, quien con humor nos dice: “todos los españoles cuando llegan a la tienda nos gritan “JROÑA QUE JROÑA” (años y años…), frase que popularizó una longeva mujer en un anuncio de yogurt griego de una famosa marca de lácteos. Las dependientas, como en la mayoría de servicios, son serbias y albanesas.

La señora nos dice que lleva 45 años trabajando y que a los españoles los ama, sin embargo, no deja entrar en su establecimiento a alemanes, británicos y americanos, causantes (en su opinión) de la terrible situación económica por la que pasa el país.

Nos haremos una foto con nuestros primeros griegos y con una pareja italiana que pasan frente a la tienda de souvenirs. Para aparecer sonrientes en la fotografía y por solidaridad entre los países del sur de Europa, en vez de vociferar “pajarito” o “cheese” (como los anglófonos), chillaremos: “¡crisis!”.

Antes de subir la colina de la Acrópolis (significa “sobre la ciudad”), pasaremos por la Linterna de Lisícrates, monumento erigido en 334 a.C. como homenaje al ganador de un prestigioso concurso teatral, Lisícrates, corego (supervisor y financiero de una coral) que ganó el primer premio con una coral de hombres. Antiguamente hubo un monasterio donde habitó el poeta Lord Byron cuando vino a apoyar la revolución griega.

LORD BYRON Y SU APUESTA CON LA PEQUEÑA MARY

En el verano de 1816, el poeta romántico británico Lord Byron, apostó con una adolescente que escuchaba con admiración sus leyendas de terror, si sería capaz de escribir la mayor historia de miedo jamás contada.

Lo que no sabía Byron, es que aquella pequeña, no solo crearía el género de la ciencia ficción, sino una de las mejores novelas románticas de todos los tiempos (con permiso del vampiro de Bram Stoker).

Aquella joven Mary Shelley permitió que el estudiante de medicina, Víctor Frankenstein dotase de vida a la muerte y engendrase a la criatura que todos conocemos.

Lo que Shelley tampoco podía imaginar, es que dos siglos después, la ciencia le agradece infinitamente sus ingeniosas tesis médicas y hoy ya puede transplantar extremidades de muertos en cuerpos vivos, o que los impulsos eléctricos que Víctor utilizó para dar vida al monstruo, hoy permiten a parapléjicos estimular su médula espinal para volver a caminar.

A los pies de la colina está el recién construido Museo de la Acrópolis, espacio donde se reivindica que los británicos devuelvan las piezas del Partenón que fueron expoliadas por el Conde de Elgin, embajador británico ante el gobierno otomano que controlaba Atenas en 1816.

Durante la calurosa subida, vemos decenas de perros callejeros. Adel, filólogo griego y profesor de griego moderno en Málaga, nos comenta que se conocen como ADÉSPOTAS, lo que significa “sin dueño”. DÉSPOTA, por tanto, denomina al “dueño”. Desde luego, viajar con el amigo Adel, y que te cuente mitos, leyendas, etimología… es un verdadero lujo.

Acrópolis (siglo V a.C.):

1.- Templo de Atenea Niké (Atenea victoriosa).

2.- Los Propileos: entrada principal al recinto. Desde aquí podemos ver el Pireo (puerto de Atenas), y frente al Pireo se distingue la isla de Salamina (donde se refugiaron los atenienses ante el inminente ataque de los persas de Jerjes).

3.- Partenón: primero templo y más tarde mezquita (durante la ocupación otomana). Partenón significa “virgen” (es el templo dedicado a Atenea).

4.- Las Cariátides: estatuas que hacen de columnas

5.- Olivo milenario: cuenta la leyenda que durante la pugna entre Poseidón y Atenea por ser protectores de la ciudad, Poseidón quiso demostrar su poder haciendo brotar agua salada del suelo, mientras que Atenea, hizo crecer un olivo, símbolo de paz. Por este acto, fue reconocida como protectora de la ciudad.

6.- Mirador: desde el mirador se divisa una ciudad de cemento, muy parecida a las ciudades orientales.








HISTORIA DE NIKE

Nike es una empresa multinacional estadounidense de ropa, calzado y otros artículos de deporte fundada en 1968. Toma su nombre de la diosa griega Atenea Niké, y significa “victoria”. El archiconocido logo lo diseñó Carolyn, la esposa del fundador, y representa el ala de la diosa griega. El logo tiene nombre propio: "swoosh".

Otra curiosidad de Nike, es que en los últimos años de los sesenta y durante los setenta, el principal desarrollo de la empresa son las zapatillas hechas con una máquina de Goffres (suela waffle).

Bajamos por el barrio de Thysseo (Teseo). Por lo visto, hace años se trataba de un barrio pobre a los pies de la Acrópolis, no obstante, actualmente se ha convertido en un barrio de moda, con múltiples bares con excelentes vistas a la colina.

Se llama así por una equivocación histórica: antiguamente se creía que el templo del ágora griego localizado en el barrio era un templo en honor a Teseo, pero no lo es. Por cierto, dicho templo es actualmente el mejor conservado en tierra griega.

En relación a Teseo, cuentan que quiso acabar con los bandidos que asaltaban a los ciudadanos atenienses por los caminos. Uno de los asaltantes más temidos era Procrustes, bandido que estiraba a sus víctimas en una cama y trataba de ajustarlos a la medida exacta…y lo conseguía o bien cortándoles los pies o forzándolos a estirarse. De ahí proviene la expresión “en el lecho de Procrustes” expresión poco habitual que se refiere a la acción de “ajustarse”.

Tomaremos de nuevo el barrio de Plaka para volver al hotel. En los restaurantes nos incitan a sentarnos, mientras que Adel les responde: META, lo que significa “después”, de ahí la palabra “metafísica” (después de la física).

Este ha sido nuestro primer contacto con la capital de Grecia. Muchos turistas que han estado, me habían recomendado no visitarla o pasar poco tiempo. Sin embargo, la zona turística me ha parecido interesante y con encanto, por no hablar de su histórica Acrópolis. Adel me informa que a la vuelta deberé ver las otras zonas de Atenas para crearme una opinión adecuada de la ciudad.

Al rato nos viene a buscar en coche Georgios, amigo griego de Adel. Georgios es un hombre viudo de 50 años que regenta una librería de libros antiguos en el barrio bohemio y reivindicativo de Exarchia (se pronuncia como “Exargia”). Es un poeta ex militante comunista que también ha escrito canciones a intérpretes griegos de primer orden como Dalaras o Majerizos. Con Georgios viajaremos al Peloponeso.

Salimos de Atenas por el antiguo camino de peregrinaje al Templo de Eleusis (de ahí provienen los Campos Elíseos), que llegó a adquirir gran importancia por ser la sede de los misterios eleusinos. La mitología griega no contaba con un “más allá” o “camino de salvación”…algo similar al “Cielo cristiano”. Así que con los años, muchos griegos se distanciaron y empezaron a creer en ello, siendo unos de los primeros herejes de la historia. El templo de Eleusis se convirtió en el lugar donde daban el salvoconducto al “más allá”. Cuenta la historia que la mujer de Pericles llegó a colarse una vez en el templo.

Como ya he nombrado, allí se realizaban los misterios eleusinos. Etimológicamente, la palabra “misterio” proviene de MIO que significa “cerrar”. De ésta deriva “miope” (el que cierra los ojos) o la propia palabra “misterio” (acción de cerrar la boca).

Bajando al Peloponeso, dejando atrás la Isla de Salamina, hablamos de las sucesivas guerras contra los persas, las conocidas Guerras Médicas:

LAS GUERRAS MÉDICAS

Las Guerras Médicas fueron una serie de conflictos entre el Imperio Persa y las ciudades-estado del mundo helénico. La colisión entre el fragmentado mundo político de la antigua Grecia y el enorme imperio persa comenzó cuando Ciro II el Grande conquistó Jonia en 547 a. C. y tuvo sus puntos álgidos en dos expediciones persas contra Grecia, en 490 y 480 a. C., conocidas como Primera y Segunda Guerra Médica.

1.- Primera Guerra Médica (490 a.C.): Los persas entraron por el norte (Macedonia y Tracia) y llegaron hasta la ciudad de Maratón, a 42,195 kilómetros de Atenas. Un emisario corrió hasta la ciudad-estado para avisar a los atenienses de la invasión persa, lo que permitió que se preparasen y vencieran al ejército persa de Darío I

2.- Segunda Guerra Médica (480 a.C.): Los persas no se rindieron ante su primera derrota, así que el sucesor de Darío, Jerjes, volvió a intentarlo. Esta vez, la histórica enemiga de Atenas, la ciudad-estado de Esparta, apoyó a los atenienses, y bajo el mando de Leónidas, tres cientos hombres consiguieron frenar en las Termópilas al ejército de Jerjes. Pese a su valentía, fueron traicionados y los persas consiguieron llegar a Atenas. Sin embargo, los atenienses se refugiaron en la Isla de Salamina, y posteriormente pudieron vencer al ingente ejército persa en sus islas con su pequeña pero ágil flota.

Llegamos al Estrecho de Corinto, construido bajo el Gobierno de Nerón para no tener que rodear el Peloponeso.

El Estrecho convirtió artificialmente al Peloponeso en una isla de tres brazos, dejando de ser una península.

De la zona se ha extraído durante siglos el rojizo mármol de Corinto. Su color da apelativo al tono “corinto”.




Pasamos el Estrecho de Corinto y seguimos camino a nuestro destino: Gythio (traducido como Gitión en español), dentro de la región de Laconia (o Lacedomonia) a 270 km. de Atenas. De las tres penínsulas que se extienden al sur, Laconia acoge los dos brazos de la derecha, siendo el brazo central, Mani, la península a la que vamos.


Mientras seguimos nuestro trayecto encontraremos otras poblaciones históricas:

1.- Nemea: cuenta la leyenda que Hércules (Heracles en su versión griega) en el primero de sus doce trabajos tuvo que matar al león de Nemea y tomar su piel, que después llevaría en varios viajes.

Hércules, fundador de la ciudad de Barcelona

Las ciudades con historia siempre han tratado de buscar sus orígenes en la leyenda, y Barcelona no podía ser menos. De hecho cuenta con dos leyendas fundacionales. La primera le da un origen cartaginés, y otorga a Amílcar Barca (padre de Aníbal) la fundación de la ciudad hacia el 230 a.C.. Sin embargo, la que nos interesa ahora es la segunda leyenda, de origen romano y que atribuye la fundación a Hércules, 400 años antes de la fundación de Roma (entorno al siglo XIV a.C.).

En esa versión, Hércules, tras el cuarto trabajo, se une a los argonautas liderados por Jasón a la búsqueda del vellocino de oro, cruzando el Mediterráneo con nueve navíos. Una tormenta dispersa la flota cerca de la costa catalana, aunque consiguen reagruparse todas excepto una nave. Jasón encarga entonces a Hércules la búsqueda del noveno navío. Encontró el naufragio de la Barca Nona (novena) junto a una suave colina (Montjuïc). A los tripulantes les agradó tanto el lugar que con la ayuda de Hércules y Hermes fundaron una ciudad con el nombre de “barcanona”.

2.- Micenas: cuna de la cultura micénica, posterior a la minoica. Vio nacer a reyes tan importantes como Agamenón. La cultura micénica finalizó sobre el 1200 a. C. tras la Guerra de Troya.

3.- La Arcadia: en ocasiones se ha comparado La Arcadia con el paraíso terrenal. Los pobladores primitivos de Arcadia eran un pueblo de pastores que resistió la hegemonía de Esparta. Se trataba de un pueblo rural y humilde que vivía feliz de lo que la naturaleza le proporcionaba.

El ENIGMA del cuadro « Los pastores de la Arcadia »

En 2009 visité la pequeña población cátara del sur de Francia llamada Rennes Le Château. Podría escribir un relato extenso sobre la historia de este lugar, que además supone uno de mis temas favoritos, pero trataré de centrarme en lo relativo al cuadro.

“Los pastores de la Arcadia” o “Les Bergers d’Arcadie” es un cuadro del pintor francés Poussin de 1638, en el que unos pastores rodean una austera tumba, y uno de ellos señala una frase escrita sobre la sepultura: “Et in Arcadia Ego”. La frase es lo que se llama un memento mori (frase que nos conmina a que debemos recordar nuestra propia mortalidad como seres humanos), y significa “también yo (estoy) en la Arcadia” o que se podría interpretar como “yo, la muerte, también estoy presente en la Arcadia”.

Pues bien, cuenta la historia de Rennes Le Château, que la marquesa de Blanchefort (descendiente del Maestre de los Templarios Bertrand de Blanchefort), estando en el lecho de muerte, le confesó un secreto al abad del pueblo, Bérenger Sauniére, acerca de María Magdalena, quien llegó embarazada a la costa francesa para predicar, y su supuesta descendencia, la dinastía Merovingia.

A partir de ese momento, el abad reformó la iglesia del Rennes Le Château, creando una torre consagrada a la Magdalena, incluso encontró los documentos que probaban el mencionado secreto. Y en lo que nos concierne, compró en París el cuadro de Poussin “Los pastores en la Arcadia”… con su famosa frase “Et in Arcadia Ego”. Se desconoce por qué ese cuadro en concreto. Lo único que los investigadores saben es que la frase es el perfecto anagrama de: “Aquí, en la tumba de Dios”… lo que conduce a teorías más complejas y polémicas sobre qué o a quién esconde el extraño lugar.

A muchos les sonará esta historia, que fue tomada por cientos de escritores para dotar de una historia enigmática a sus novelas, entre ellos Dan Brown para su celebérrimo “Código Da Vinci”.

4.- Aldea de Alepojori: el nombre de la ciudad proviene de la palabra ALEPÚ (zorra), de donde deriva “alopecia” (la zorra que muda el pelo).

5.- Esparta y el Monte Taygeto: monte donde los espartanos lanzaban a los hijos que no cumplían las condiciones establecidas para ser guerreros (deformes, escuálidos, cojos…). Cuenta la leyenda que uno de estos hijos repudiados por el pueblo espartano, se salvó de ser lanzado al Taygeto, y tras la negativa de Leónidas a su propuesta de ser uno de los 300 de las Termópilas, se vengó traicionando a los espartanos y se vendió a los persas.

Llegamos a Vathy, a unos 10 km de Gythio, por la carretera que lleva a Kalamata. Allí estaremos en una torre de dos pisos frente al mar, donde alquilan habitaciones. La señora de la casa es Eugenia y somos sus primeros clientes.

Esa noche cenaremos con Cristina y Dimitris, una pareja griega amiga de Georgios, en el restaurante Cronos. La cena consistirá en ternera con tomate y la omnipresente SALSIKI, una salsa de yogurt mezclada con pepino, ajo, aceite y sal.

Empezamos a notar con el servicio, un cierto carácter balcánico del que ya veníamos avisados. Generalizando, existe una barrera difícil de franquear con el griego, que una vez sobrepasada, se presenta como un torrente de hospitalidad y amabilidad. Sin embargo, hay que vencerla, lo que no siempre es fácil. Cuando Adel le pregunta a la camarera sobre la comida, ésta le responde: “¿me dejáis trabajar o qué?”.

Asimismo tenemos un desentendimiento con una pareja mayor, que lleva unas copas de más, y también está cenando en el restaurante. Nos preguntan de dónde somos y Bruno les responde: “Alberto y yo de Barcelona, mientras que nuestro amigo de Málaga”. Pero por lo visto, la pareja entiende MALAKA (gilipollas), así que la discusión está servida.


Miércoles 8 de agosto de 2012

Desde luego es un lujo levantarse a 10 metros del mar. Un mar que se nos presenta como una balsa de aceite.

Desayunaremos en el Blue Beach con Georgios, a escasos metros del apartamento. El poeta es un hombre tranquilo, de movimientos lentos, lo que le hace parecer realmente un filósofo. Está leyendo un libro de astrología, materia amada por los griegos (pronto nos daremos cuenta que prácticamente todos los griegos nos preguntarán el símbolo zodiacal). Nos habla de su trabajo: Georgios trata de conseguir libros antiguos difíciles de encontrar.

Tras descansar en la playa iremos a comer a una casa rural con un agradable restaurante detrás de la primera línea de casas. Se llama AGROKTIMA BOUKOUBALA, algo así como “Casa de turismo rural Boukoubala” (apellido de la familia). Este lugar se convertirá en nuestro restaurante favorito por su comida casera. Hoy comeremos:

1.- Bamies: verdura similar a las judías verdes, hervidas y bañadas en una salsa de tomate.

2.- YemistÁ: tomate hervido relleno de arroz. Se sirve con patatas fritas.

3.- Ensalada griega: tomate, queso feta, pepino y aceitunas negras de Gythio. El Peloponeso es famoso por sus excelentes aceitunas sobretodo las que provienen de Kalamata.

Nuestros compañeros griegos se ríen porque a la camarera la llamó en broma “ reina”, y les cuento que es un apelativo típico en los mercados de Barcelona. Ellos me explican como es “reina” en griego: BASILEASE, de donde deriva la palabra “basílica”, que es el templo que se consagra a la virgen.

Después hablaremos con Maaro Boukoubala, una de las regentes del negocio, y nos indicará que debemos ir a ver por la zona. Resulta curioso el interés que tienen los griegos respecto a la crisis española, y como la crisis ha creado un clima de fraternidad entre griegos y españoles.

La vida es tranquila la playa. Tras la comida iremos a tomar un café frapé frente al mar. Allí conocemos a Margarita y Andreas. Margarita es una sevillana que se casó con Andreas, nacido en Atenas, tras conocerse en el pabellón de Grecia en la Exposición Universal de Sevilla de 1992. La cara de Margarita nos resulta conocida, y nos explica que salió en el programa de televisión “Españoles por el mundo”, explicando la experiencia de una española en Grecia. Ambos son propietarios de un cine de películas independientes de Atenas. Con ellos pasaremos la tarde.

Al atardecer nos bañaremos de nuevo en la playa y notaremos como los peces nos mordisquean la planta del pie. El atardecer es magnífico sobre el mar.

Tras el relajado día volveremos al restaurante del mediodía y conoceremos a Iannis Boukoubala, dueño del establecimiento rural. El ritmo de vida es absolutamente distinto al que estamos acostumbrados: Iannis Boukoubala se sienta en la mesa y nos pregunta sobre nuestra procedencia. También nos explica la enfermedad por la que está pasando su mujer, la misma por la que pasó la esposa de nuestro amigo Georgios.

Después de la cena, nos acercaremos a visitar a los antiguos compañeros de Georgios del Partido Comunista griego, quienes están haciendo una barbacoa cerca del restaurante donde estábamos. Algunos hombres nos miran serios, otros no abren la boca en todo el rato que estamos allí, uno está poniendo música tradicional griega de fondo, algunas mujeres están fumando puros, en fin…estamos un poco descolocados, pero me gusta conocer ambientes tan diferentes a lo que estoy habituado, el único problema es que no muchos hablan inglés.

Adel, amante de la cultura helénica, habla de música antigua con los allí presentes: Nana Mouskouri (reconozco que en mi infancia le cogí cierta manía, al ser la banda sonora de los interminables viajes al pueblo de mis abuelos, Albarracín (Teruel). A mi padre le gustaba, así que repetía el álbum en su automóvil durante cinco o seis horas…), George Moustakis (quien fue amante de la francesa que no se arrepentía de nada…la soberbia Edith Piaf), entre otros….

Aprovecho para preguntar a Adel de donde viene su pasión por lo helénico, y me contesta que su padre es palestino, y su madre española, así que el país que une Occidente con Oriente no podía ser otro: Grecia, por lo que decidió estudiar filología griega, y continuó con su vocación hasta llegar a ser profesor de griego moderno.

Al cabo de un rato iremos a un pub a diez minutos de Vathy llamado Spider, un local auténtico en la ladera de la carretera. Tiene una terraza al aire libre y una sala interior de madera donde toca un grupo de rock en directo. Sólo bailan las chicas. No hay un solo chico moviéndose. Adel nos cuenta que es lo normal. El griego es más de barra y de poca sonrisa, cuando está de marcha.

En ese momento distendido, aprovechamos para conocer un poco más a Georgios. Nos cuenta que dejó el partido comunista cuando, tras contarle a su novia que estaba en desacuerdo con muchas de las políticas que se estaban llevando en el seno del partido, dejaron la relación, y ésta, como venganza, se dedicó a explicarlo a todos sus compañeros. También nos comenta que ahora prefiere el capitalismo moderado, sistema que le deja pecar un poco, no como el comunismo, que está hecho para hombres santos. A colación del tema, y sabiendo que Bruno y yo nacimos en Barcelona, Georgios nos comenta que Ramón Mercader, agente de la KGB y homicida de León Trotsky, también nació en nuestra ciudad.


JUEVES 9 de agosto de 2012

Esta mañana esperábamos ir de excursión por el Peloponeso, pero dado que dependemos del automóvil de Georgios, y no lo vemos mucho por la labor, volveremos a desayunar en el Blue Beach.

Allí conocemos a Stella y Georgia, dos actrices de teatro que se mueven por Grecia sin un destino fijo. Se vendrán a comer con nosotros al restaurante de los Boukoubala y tomaremos: croquetas de calabacín, bamies, yemistá, calabacines rellenos de arroz y tortilla de patatas (pero no al estilo español, sino rellena de patatas fritas)…

Las sobremesas griegas son extensísimas, así que Stella nos leerá los poemas que escribe, y Adel contraatacará con los suyos. También discutimos sobre temas como la “libertad”…la realidad es que a los griegos les sigue encantando filosofar, y no es extraño encontrártelos discutiendo sobre tal o cual filósofo.

A todo esto, Georgios aprovechará para leer la carta astral a ambas chicas. No parece que les aburra, pese a que está una hora y media con cada chica. Mientras está con Georgia, Stella nos pide que le pongamos música de guitarra española, así que nos arrancamos con el universal e incomparable Paco de Lucía.

Tras pasar la tarde con ellas, nos daremos un baño en el mar, y las chicas seguirán su viaje, mientras que nosotros nos dirigiremos a Gythio, la que otrora fue puerto de la ciudad-estado de Esparta (Esparta en realidad no tenía puerto, sino que el más cercano era el de Gythio a unos 40 kilómetros).

Es la principal ciudad de la costa oriental de la península de Mani, una pequeña población construida alrededor del puerto pesquero. Es habitual ver tentáculos de pulpo secándose al sol en el muelle del puerto. En ese mismo malecón se colocan decenas de restaurantes que por la noche hacen del lugar, un sitio tranquilo y con encanto.



En la entrada de la ciudad, una estrecha carretera conecta el continente con la isla de Marathonisi. Cuenta la leyenda, que el príncipe troyano Paris, copuló en la isla con Helena, esposa del rey de la Esparta micénica, Menelao (hermano del rey Agamenón). A la mañana siguiente, Paris y la bella Helena se fugaron a Troya, que pronto se vería asediada por una gran coalición de ejércitos comandados por el ultrajado rey de Esparta.

En la plaza principal de Gythio, hay un concierto de música SKILÁDICA. Se trata de la música tradicional griega pero fusionada con música moderna. Hay otros tipos de música tradicional como el REBÉTICO o la BUSUGIA (que es la que se hace con un instrumento similar a un laúd: el BUSUKI).

Cenamos en la terraza de un restaurante, esta vez sí, calamares, boquerones y pulpo al carbón, especialidad la isla. Apenas había comido nada frito desde que llegué a Grecia. Realmente la comida es muy sana en esta zona de Europa. Pregunto sobre el pescado, pero tanto Georgios como Adel me recomiendan que no pida pescado. Por lo visto, y aunque parezca extraño dados los cientos de kilómetros de mar que tienen, en Grecia, por lo general, no se come un buen pescado.

Después tomaremos una copa en un bonito local al aire libre llamado BAZAAR, con mobiliario de color blanco y largas telas de color azul mediterráneo.


VIERNES 10 DE AGOSTO DE 2012

Se nos presenta otro día tranquilo. Georgios es un hombre muy indeciso y no muy comunicativo. Se queda leyendo su libro de astrología en el chiringuito donde desayunamos y así pasa las horas. De hecho, percibo que no es un rasgo únicamente de Georgios, sino que echando un vistazo a mi alrededor, confirmo que el resto de griegos tampoco hablan demasiado... o quizá es que los españoles hablamos demasiado, no lo sé… No obstante, aunque haya parte de razón en las dos afirmaciones, es cierto que en esta zona la gente es más bien reservada. No en vano, la región del Peloponeso en la que estamos se llama Laconia y de hecho, el adjetivo “lacónico”, significa que “no habla mucho”. Incluso, nos comenta Adel, los propios espartanos (Esparta, capital de Laconia) no eran muy comunicativos.

Por la tarde volvemos a Gythio y en su isla veremos en el teatro romano una representación teatral. Es la primera tragedia o al menos, la primera de la que se tiene constancia. La obra es “Los persas de Esquilo” y narra la batalla de Salamina.

Historia del teatro griego

La Grecia antigua fue la cuna del teatro moderno. El arte dramático nació durante el siglo VI a.C. a partir de la representación de historias y canciones. Se cree que el teatro arranca de una tradición coral, en la que unos coros cantaban himnos en honor de los dioses, himnos que incluían algún tipo de narración o historia. Por alguna razón desconocida, un cantante llamado Tespis salió del coro y empezó a interpretar los himnos de una forma mucho más dramática y activa.

El coro siguió siendo una parte esencial en las primeras obras griegas. Era un grupo de observadores que interpretaba u comentaba la acción, como si los espectadores no la entendiesen. Las obras estaban escritas en verso y alternaban la representación de escenas con interposiciones del coro. Poco a poco, a medida que se desarrollaba el arte y se exploraban las posibilidades del teatro, el coro perdió importancia.

Las piezas de la mayoría de los dramaturgos de aquellos primeros tiempos todavía se representan en todo el mundo, y, en verano, en los lugares que las vieron nacer, como el antiguo teatro de Epidauro, y el de Herodes Ático, en la ciudad de Atenas.

Tres escritores dominaban el arte de la tragedia: Esquilo, Sófocles y Eurípides. Esquilo introdujo un elemento que hoy parece simple pero que en su época era revolucionario: un segundo personaje en escena. Hasta entonces, las obras eran monólogos. Esquilo se inspiró en su experiencia como soldado ateniense (por ejemplo, luchó en la batalla de Maratón en 490 a.C.) para escribir obras como “Los persas y Los siete contra Tebas”. La más conocida de las que nos han llegado es la “Orestíada”, sobre la familia maldita de Agamenón.

Uno de los grandes rivales de Esquilo fue Sófocles, otro autor de tragedias. Introdujo el tercer personaje en las obras y empezó a restar importancia al papel comentador del coro. La más importante de sus obras es sin duda “Edipo rey”.

La tercera figura sobresaliente de aquellos días fue Eurípides, que ideó tramas más complicadas y permitió a sus personajes representar diálogos más naturales.

En aquella época también se escribieron muchas obras satíricas u humorísticas. Otro ateniense, Aristófanes, fue el dramaturgo más destacado de ese género. Su más famosa obra, cuyo tema ha trascendido a su tiempo es Lisístrata. En ella, las mujeres se niegan a hacer el amor con sus maridos hasta que los hombres dejen de hacer la guerra.

Georgios esta muy apenado puesto que le acaban de comunicar, que su sobrino, quien llevaba unos meses en coma, acaba de fallecer. Evidentemente, es un momento duro y le preguntamos si quiere volver al apartamento, pero nos dice que no, que prefiere airearse y llamar a su amigo Dimitris para que le haga costado.

Por tanto, cenaremos al inicio del muelle, junto a la carretera que lleva a Marathonisi, la pequeña isla de Paris y Helena.

El restaurante es encantador y la temperatura idónea. Desde donde estamos sentados podemos ver perfectamente los peces del mar.

Cenaremos Dakos Cretense, un plato formado por una base de pan duro integral (llamado Paximadi), sobre el que hay un picadillo de tomate, aceite y alcaparras. Después comeremos el excelente queso graso frito (similar al provolone pero algo más fuerte).

La cena es magnífica, pero el servicio, como es usual, deja que desear: tardan en servir, se olvidan de traer el vino, incluso de la cuenta... Recomendaré, sin duda, a aquel que venga a Grecia (al menos a las zonas menos turísticas), que se cargue de paciencia antes de venir.

Tras la cena, nos volvemos a Vathy.


SÁBADO 11 DE AGOSTO DE 2011

Decidimos levantarnos pronto para ir a Gythio, alquilar un coche, arreglar la segunda parte de nuestro viaje (queremos ir una semana a la isla de Kythira -Citera en español- frente a Neápolis, una ciudad portuaria al sur del brazo derecho de Laconia).

Tras un baño en un mar absolutamente inmóvil, pediremos a Eugenia, la casera, si podemos lavar algo de ropa en su lavadora. Eugenia vive con su hijo, Christos, de unos 35-36 años en el piso de arriba de la torre donde nos hospedamos. Christos es un chico con sobrepeso que trabaja de contable en Atenas. Por lo visto, nos contó Eugenia en confianza, el chico se enamoró perdidamente de una iraní cuando estudiaba economía en Londres, pero las dificultades eran demasiadas y lo dejaron. Eugenia, como madre hiperprotectora, nos confiesa: “Mejor…no me gustaba”. Eugenia no sabe como ayudarnos y tiene una especial devoción por mi, lo que le hace gracia a Adel. La peculiar Eugenia nos hace unas fotos en la terraza de su casa y después nos da el teléfono de su amiga Angelika, quien gustosamente nos llevará en taxi a Gythio.

Dicho y hecho, Angelika, una mujer de unos 50 años sonriente, femenina y pícara, nos lleva al puerto y por el camino reímos con ella. Es divertido ver lo coquetas que son las mujeres maduras griegas.

A nuestra llegada a Gythio, desayunamos Tirapita, hojaldre relleno de queso caliente. Está espectacular y me contengo para no comer otro.

Rápidamente alquilamos un coche sencillo para los próximos días, y acto seguido sacaremos un billete de autobús para el próximo lunes (de Gythio a Esparta y de Esparta a Neápolis, donde cogeremos el Ferry a la isla).

Una vez acabados los trámites, nos vamos a Esparta, a 42 kilómetros de Gythio.





 

Aunque la capital de Laconia hoy en día es una ciudad moderna de 14.000 habitantes, se pueden visitar los restos arqueológicos de la antigua ciudad-estado de Leónidas. De hecho, antes de entrar al recinto arqueológico, una imponente estatua del líder de los 300 héroes de las Termópilas, corona la avenida principal de la ciudad, con la frase en la base de la estátua: "μολóν λαβέ" (fonéticamente: MOLÓN LABÉ), lo que significa: "Venid y cogedlas" (que fue la frase que Leónidas dijo al emisario de Jerjes, cuando éste le exigió que le cediera las tierras espartanas al persa).

La palabra "espartano" ha trascendido al lenguaje para designar el duro y austero régimen por el que eran conocidos los soldados de Esparta, ciudad que rivalizaba con Atenas como una de las principales ciudades-estado.

Siglos antes del valiente Leónidas, otro espartano, Menelao, venció en la Troya descubierta por el arqueólogo que pasó su vida soñando encontrar la ciudad: Schliemann. Los nombres de Aquiles o Ulises pasarían a la historia por su apoyo al rey espartano (siglo XIII a.C.).


EL SUEÑO DE LOS ARQUEÓLOGOS: SCHLIEMANN

Troya es terreno de sueños, de leyendas, un lugar donde los románticos vienen a perseguir sus fantasmas, más imaginarios que reales.

El joven Schliemann nació en 1822 al nordeste de Alemania, en el seno de una familia de escasos recursos económicos. Su madre murió en el parto y su padre, fue un párroco protestante de dudosa reputación. Tuvo que dejar pronto la escuela y ponerse a trabajar para ayudar a su familia frente a las deudas que la asediaban. Cuando no barría,fregaba, sino… vendía sardinas, mantequilla, azúcar, alcohol y aceite. Fue en aquella dura infancia, cuando entró en la tienda un alemán borracho recitando de memoria versos de Homero en griego clásico. Aquella extraña lengua lo fascinó hasta tal punto que decidió aprenderla y cuando por fin fue capaz de comprender los poemas épicos en su lengua original, decidió dedicar su vida a encontrar los lugares que Homero menciona: Troya, Micenas, Ítaca...

Cuenta en su biografía que tuvo que espabilarse, y de tal manera lo hizo que se convirtió en un buen comerciante. Empezó sus andaduras en Holanda, después Rusia, Estados Unidos, Francia, Cuba…y Schliemann llegó a ser un comerciante inmensamente rico. Se casó con una mujer rusa con quien fue infeliz y su vida se fue tornando aburrida y sin emoción, por lo que a los 44 años, separado de su esposa, recuperó su sueño infantil.

Entusiasmado en el empeño de recuperar los escenarios de la literatura clásica, se dispuso a casarse de nuevo. Diseñó para tal propósito una estrategia insólita: puso un anuncio en los periódicos, afirmando que desposaría a aquella muchacha que supiera recitar de memoria, y sin duda ni fallo ninguno, la “Ilíada” en griego clásico. Se presentaron un buen puñado de ellas y escogió a una chica de diecisiete años, llamada Sofía, después de suspender a no pocas de ellas.

Tras pasar la luna de miel en París, los Schliemann viajaron a Atenas a principios de 1870. Tras superar decenas de impedimentos de Turquía, por fin, cruzó al país colindante y comenzó sus excavaciones en la colina de Hisarlik. Cuando inspeccionó la zona, entendió que el paisaje cuadraba a la perfección con las descripciones que Homero hacía en la “Ilíada”. En el otoño de 1871, dio el primer golpe de piqueta en tierra. Al tercer día de trabajo, en las ruinas de una casa, encontró una moneda con la siguiente inscripción: "Héctor de Troya". En los dos años siguientes, Troya, mejor dicho, las Troyas, fueron asomando de nuevo a la luz, la primera de ellas fechada entre los años 3000 y 2500 a.C. y la última, entre el 85 a.C. y el 600 d.C. La Troya (Ilión) de Homero no era un lugar imaginario.

A él se debe el nacimiento de la arqueología "de investigación", casando los restos arqueológicos con los textos clásicos.

En la actualidad, se siguen leyendo los diálogos de “Timeo y Critias” del filósofo griego Platón, para tratar de desentrañar uno de los mayores misterios de la arqueología actual: la existencia de una isla legendaria desaparecida en el mar tras una enorme catástrofe natural: la Atlántida. Se cree que podría ser Creta y la civilización minoica, que desapareció tras el volcán de Santorini… pero los arqueólogos también la buscan bajo los acuíferos del Parque de Doñana (básicamente ubicados en Huelva), ya que Platón cita en su leyenda que Poseidón, dios del mar, se enamoró de Clito, con quien tuvo 10 hijos. Al mayor, Atlas, le daría la isla de Atlántida (y por ello al mar que la circundaba, la llamaría Atlántico), y a su hermano gemelo, Gadiro, le daría el territorio colindante entre las Columnas de Hércules (Estrecho de Gibraltar) y la Gadírica (Cádiz).

En el recinto arqueológico de Esparta, hay un teatro y ruinas de algunos templos. La ciudad está frente al Monte Taygeto, la mítica montaña donde se lanzaban a los niños no aptos para ser soldados.

Los espartanos se configuraron como grandes guerreros, entre otras cosas porque su territorio era fácil de atacar. Su Acrópolis no está sobre una colina como en Atenas o en Corinto, sino en una llanura. Los campos de alrededor son de trigo dorado que crece entre los olivos milenarios.



Los restos arqueológicos de hace milenios están diseminados y tristemente, nadie los vigila. Tampoco hay vallas o señalización que impida sentarse encima de restos tan preciados. Desde luego ofende que estén tan poco cuidados o vigilados... hablamos de los restos de uno de los pueblos más importantes de la antigua civilización helénica.

Más tarde, nos dirigimos al museo arqueológico de Esparta (donde leemos en la guía que ya no quedan muchos restos). Está cerrado y por lo visto solo abre un par de horas dos días por semana... quizá por el poco interés turístico que suscita la zona... Me parece un error que la administración correspondiente no haya sabido atraer turismo a Esparta.

De allí nos iremos a la ciudad bizantina perfectamente conservada de MISTRAS, a seis kilómetros de Esparta. La ciudad se levanta en los pies del Monte Taygeto, y envueltas en nubes, aparecen iglesias bizantinas entre las montañas, y una población que en su momento (siglo XIII a XV) albergó a 42.000 personas. De hecho la ciudad fue fundada en 1249 y no fue hasta 1460, que los otomanos tomaron posesión del emplazamiento. La ciudad resistió siete años más que Constantinopla, tomada en 1453, momento a partir del cual se considera el Imperio Bizantino o Imperio Romano de Oriente como acabado. Por tanto, técnicamente estamos en el último reducto del Imperio Romano.

Allí conocemos a Adelfi Akalaia (literalmente "la hermana sin mal"), una religiosa ortodoxa ataviada totalmente de negro y a la que tan solo le vemos los ojos y la boca. Nos invita a pasar a su hogar y nos ofrece un vaso de agua con fresa. La hermana vende unos bordados trabajados a mano.

 Panorámica de la planície de Esparta desde la ciudad bizantina de Mistras

Tras dos horas de visita por las colinas de Mistras, volveremos a Vathy.

Al llegar a nuestro apartamento, conocemos a una pareja de ancianos griegos. Ella es una anestesista con sobrepeso y apenas habla ningún idioma distinto al griego, él, historiador, es un hombre cano llamado Theodoro. Entre sonrisas nos habla en inglés, en francés y algunas palabras en español. Nos cuenta que las aprendió tocando en un grupo de música cuando era joven y hacía bolos en las playas andaluzas. A partir de aquel momento, en cuanto nos vea entrar por la puerta de la torre, nos cantará "Malagueña salerosa".

Nos juntamos con Georgios para cenar en la Agroktima Boukoubala. Georgios se ha quedado durante el día en la playa, no nos ha acompañado a Esparta.

Durante la cena, una pareja de abogados jóvenes, nos cuentan que si queremos ver ambiente nocturno debemos ir a Areópolis, a unos 15 kilómetros de allí.

Tras la cena nos despediremos con un abrazo de Georgios y le daremos fuerza para el duro momento que tendrá que pasar durante los próximos días.

Más tarde nos vamos a Areópolis. Este pequeño pueblo de piedra es una preciosidad, de hecho, el más bonito que he visto en Grecia hasta el momento. Sus calles estrechas serpentean y acumulan a lado y lado de las mismas, docenas de mesitas dejando un reguero de un metro escaso para que pase la gente. En las mesitas, los vecinos de Mani toman copas, lacónicos y respirando la brisa del mar que azota el Peloponeso (el mar se halla al otro lado de las casas de piedra que nos rodean).

Allí tomamos dos o tres copas en el bar Aula. Parece ser que los griegos no acostumbran a tomar mas de una copa (al menos los que vemos a nuestro alrededor, o quizá es por el momento de crisis económica), el hecho es que el dueño del bar, sale a saludarnos y nos insta a que volvamos cuando queramos.

Enfrente hay otro hermoso bar, La Roca, con un par de mesas al aire libre en la terraza del primer piso. Desde allí comprobamos lo que se arreglan las chicas y lo poco que lo hacen los hombres.

Tras un rato encantador en Areópolis, volveremos al coche, pero por el camino encontramos en una plaza a una familia numerosa de sobremesa escuchando música tradicional. La imagen es más propia de Sicilia que de Grecia, aunque por lo visto, es común también en esta zona, cuyos antecesores estuvieron mucho tiempo en la isla italiana.


DOMINGO 12 DE AGOSTO DE 2012

Nos levantamos pronto dado que hoy nos dedicaremos a cruzar toda la península de Mani. Es ésta una tierra dura, áspera, donde la vegetación va desapareciendo conforme viajamos al sur de la península, hasta reducirse a los resistentes olivos y chumberas. Un paraje de roca y mar donde las serpientes campan a sus anchas por los caminos en los calurosos días de verano. Un doble paisaje en el que lo árido de la tierra contrasta con las aguas marinas que baten en las costas.

Realizar un recorrido por Mani es adentrarse en un túnel del tiempo que nos traslada a otro mundo. Un mundo que, al igual que se ha resistido a toda dominación extranjera a lo largo de su historia, aún hoy mantiene su identidad intacta frente a los modernos compases que marca nuestra era. Aquí y allá surgen pueblos en este estrecho pedazo de tierra griega. Pueblos erizados de torres, que parecen decirnos que el tiempo sólo pasa para los hombres.

Mani termina en el Cabo Ténaro, el punto más meridional de la Grecia continental. Nuestro objetivo es bajar hasta allí, donde la mitología indica que estaban las puertas del Hades (las puertas del infierno).

Primero nos dirigimos hacia Spilia Dirou, a las cuevas de Diros, al oeste de la península de Mani. Se trata de una serie de grutas marinas conectadas, por lo que el recorrido se ha de realizar en un bote cuyo barquero hace las veces de guía por el fantástico laberinto, donde los salones de piedra y agua han formado uno de los palacios más hermosos del planeta. Durante el trayecto en barca se ven cientos de estalactitas y estalagmitas a lo largo del recorrido de 1,5 km, aunque cuentan que la longitud de las cuevas es de más de 14 km.

No parece extraño que la mitología situara al infierno en esta zona, dado que hace miles de años, debían entrar a las cuevas con antorchas, y el propio azufre impregnado en las rocas prendería y convertiría el lugar en una caldera.

Allí conocemos a Dini, una holandesa de 43 años que viaja sola por la región. Le decimos que nuestro objetivo ahora es ir al Cabo Ténaro, a ver la puerta de entrada al Hades. Dini se nos une y con su coche nos seguirá por la carretera que bordea la costa desde Spilia Dirou hasta el Cabo.

Mientras bajamos en coche por la península, Mani se nos aparece como un lugar semi despoblado, pero llegó a tener una gran relevancia histórica durante los siglos XIII al XV, con la llegada de los nobles exiliados de Bizancio. Se organizaron en clanes y formaron las casas torre, tan características de la zona. Las enemistades entre clanes abundaban y la región llegó a vivir un momento de guerras intestinas durante el que las familias se desangraban, matándose las unas a las otras, ante la mirada satisfecha de los otomanos, quienes alentaban estos odios para evitar sublevaciones. Pero en 1821 los clanes decidieron unirse bajo el mando de Petros Mavromijalis para luchar por la independencia de Grecia.

Paramos a fotografiar las excelentes calas semi desiertas de la península. Asimismo, fotografiamos una hermosa perspectiva del pueblo de Vathia, salpicado por decenas de casas-torre.




Comeremos en el restaurante-hostal de Cabo Ténaro. Apenas se ve turismo en esta zona pese la belleza de las vistas al mar. Realmente parece que la Tierra acabara aquí. Los acantilados y playas aparecen como un último y solitario vestigio terrestre antes de rendirse a las aguas del inacabable mar Egeo. Ya en la mitología griega este lugar figuraba como una de las puertas de acceso al Hades, esto es, el mundo subterráneo.

Cuenta la “Odisea” de Homero, que Ulises se perdió de camino a Ítaca, por lo que bajó al Hades y allí se encontró con Aquiles, muerto en la guerra de Troya. Tras recibir los halagos de Ulises, Aquiles le respondió que “preferiría ser el último de los vivos, que el primero de los muertos”. Allí Ulises le pregunto al ciego Tiresias como volver a la isla de Ítaca. Tiresias se había quedado ciego por mirar a Artemisa bañándose desnuda en el mar. El ciego le explicó al protagonista de la “Odisea” como volver a su casa.

Uno se queda absorto, fascinado ante la fuerza del lugar. Quizás el mito griego no andara muy descaminado y éste sea un enclave entre dos mundos, en una metáfora en la que en la que la tierra represente el mundo material y el mar el mundo trascendental.


LA “ILÍADA” Y LA “ODISEA” DE HOMERO (SIGLO VIII A.C.)

La “Ilíada” es un poema épico sobre la guerra de Troya cuyas acciones se desarrollan durante la contienda y relata las hazañas del héroe Aquiles, el mejor guerrero griego. La historia comienza con las disputas entre Aquiles y el rey Agamenón. Como consecuencia de aquellas desavenencias, Aquiles y su amigo Patroclo desertan de las fuerzas griegas durante el conflicto en Troya. Sin Aquiles, los griegos sufren muchas pérdidas, incluso los troyanos consiguen incendiar la flota griega. Patroclo pide permiso a Aquiles para reunirse con sus antiguas fuerzas. Aquiles acepta y le presta su escudo. Sin embargo, Patroclo es muerto por el héroe troyano Héctor, y Aquiles, en revancha, mata a Héctor. Después de que Patroclo sea enterrado, el padre de Héctor, el rey Príamo de Troya, le pide a Aquiles el cuerpo de su hijo para darle apropiada sepultura. Aquiles acepta y la obra termina con los funerales de Héctor.

La “Odisea”, en cambio, relata las aventuras de Odiseo/Ulises de regreso a su casa con su esposa Penélope, tras diez años de guerra en Troya. Por el camino debe sobrevivir a las tretas de Poseidón, Dios del mar, quien está enojado con Ulises, y otras tantas criaturas mitológicas.

En un principio, Ulises rehusó participar del ejército que atacaría Troya, pero los griegos usaron a su único hijo, Telémaco, para influir en su decisión final. En la “Ilíada” de Homero, Ulises es pintado como un héroe sagaz, valiente y decidido. De hecho, se le adjudica al héroe la idea del caballo de Troya. Su mujer, Penélope, es el símbolo de la fidelidad. Presionada para que volviera a casarse porque Ulises no retornaba a Troya, promete que lo haría al terminar la mortaja que estaba tejiendo para envolver el cadáver de su suegro. Sin embargo, todas las noches destejía la labor del día y volvía a empezar a la mañana siguiente. Finalmente, Ulises volvió disfrazado de mendigo, pero ella lo reconoció.

Durante la comida, Dini nos cuenta su vida. Se divorció hace ahora 11 años, y su hija de 14, ahora viaja con sus amigas, así que no concibe quedarse en casa y aprovecha para conocer gente y viajar por el mundo. Ha estado varias veces en Grecia y ahora está visitando el Peloponeso.

Realizaremos una caminata hasta el faro de Cabo Ténaro. Lo primero que visitamos es el Oráculo de Poseidón, y a escasos metros, el templo consagrado al mismo Dios del mar. En dicho templo todavía se distinguen los conductos subterráneos por donde emanaban vapores para crear el ambiente idóneo para la consulta al oráculo. Adicionalmente, los guardianes del oráculo preparaban zumos de cebada para conducir a cierto estado de embriaguez a aquellos que iban a consultarlo. Después de la excursión de unos 2,5 km (40 minutos), divisamos el solitario faro.



Volvemos al restaurante-hostal del Cabo, tras la excursión de un par de horas. Dini se quedará allí a pasar la noche. Nos dice emocionada que sido uno de sus mejores días durante su estancia en el Peloponeso.

Volvemos al anochecer a Vathy, donde tras una ducha, iremos a cenar con Eugenia y su hijo Christos al Agroktima Boukoubala. No quieren que nos vayamos y no saben qué hacer para agradecernos estos días con ellos. Eugenia nos regala aceite de sus tierras, nos obsequia con una noche gratuita en el apartamento y, por si fuera poco, también nos invita a cenar.

La familia Boukoubala está emparentada con Eugenia, aunque la relación no parece pasar por su mejor momento. Aún viviendo a 100 metros, no se habían visto este verano. Deducimos que quizá es por un problema de tierras y herencias.

Christos nos halaga y nos agradece los consejos respecto al negocio (el alquiler de apartamentos). Nos comenta que es complicado porque esta zona no atrae a turistas extranjeros, probablemente por ello, nos hemos hecho tan populares estos días.

Tras la cena nos despedimos de Iannis Boukoubala, y le doy un fuerte abrazo a su esposa, Stella, deseando que se recupere de su enfermedad. Esta preciosa con su pañuelo en la cabeza. Tras el abrazo, veo al duro de Iannis Boukoubala emocionado. Hemos comido y cenado casi todos los días en su negocio (por cierto, nunca había comido tan sano), hemos reído, bailado, hablado sobre nuestros países, etc. así que se estaba gestando algo similar a una amistad.

Llegamos al apartamento y nos despedimos de Eugenia, quien está visiblemente entristecida. Mirándonos fijamente a Adel y a mi, nos lanza un consejo: “sois buenos chicos… que os amen más de lo que vosotros lleguéis a amar. A quien más tenéis que amar es a vosotros mismos… no os olvidéis”.

Como despedida de Vathy, volveremos con la hermana de Iannis Boukoubala, Maaro (la conocimos el primer día en el restaurante), con Christos, con su amiga Stabrula de Creta (también la conocíamos del primer día cuando nos invitaron a la barbacoa con los amigos del Partido Comunista de Georgios) y un amigo suyo, al pub de carretera Spider.

Canta en directo un grupo local, cuya vocal emite los mismos sonidos guturales que un gato que le acaba de pisar un camión.

Maaro, quien en su juventud fue gimnasta, tiene unos 40 años. Bromea diciéndome que se casaría conmigo si se lo pido y que se vendría a vivir a Barcelona, ciudad que, por cierto, dice que es la más bonita de las que visitado. Le respondo diciendo que depende de la dote que ofrezca, y me dice que tiene tierras y animales, así que le contesto que “perfecto”, que pasearemos las gallinas por las calles de Barcelona.

Tras estar un agradable rato con ellos, nos despedimos y no deseamos suerte en la vida.

Cuando llegamos a casa, en la terraza está nuestro amigo Theodoro. Nos despediremos también de él, dado que al día siguiente iniciamos nuestra marcha para la isla de KYTHIRA.




LUNES 13 DE AGOSTO DE 2012

Nos levantamos a las 7,30 y Chistos, se ha levantado para despedirse de nosotros. Es un chico sensible, así que, emocionado nos da un abrazo y nos agradece haber estado de huéspedes en su casa. Enternece el cariño con el que se nos despide la gente: Iannis Boukoubala, su esposa, Eugenia, Christos.., Tan sólo han sido cinco días, pero nos aseguran que nos hemos hecho populares en la playa. Dicen que no nos olvidarán y nos piden que tampoco lo hagamos nosotros.

Llegamos a Gythio y de allí partiremos en autobús a Esparta (aproximadamente una hora de trayecto que paso durmiendo). Posteriormente, tomaremos un segundo autobús de Esparta a Neápolis (cerca de tres horas). Es un largo trayecto que se podría haber evitado con un barco desde Gythio a Neápolis, pero sólo hace el trayecto en jueves, y lo supimos tarde.

En el autobús, Adel y yo conocemos a Stamos, un chico de unos 35 años, nacido en Canadá pero de madre griega. En perfecto español nos dice que lleva cuatro años viviendo con su pareja en Madrid.

La suerte está de nuestro lado, dado que Stamos nos cuenta que precisamente hace unos años montó con su tía Dora, un hotel con encanto en el centro de Kythira, a escasa distancia del pueblo de Mitata, llamado THE WINDMILL RESORT (el resort del molino de viento, por el antiquísimo molino que corona la colina donde está el lugar). Nosotros no tenemos donde hospedarnos, y dado que en un par de días es la Festividad de la Asunción de la Virgen (muy celebrada en Grecia), podríamos tener problemas para encontrar alojamiento.

Ipso-facto llama a su tía quien le confirma que si tiene una habitación libre y que nos la dejará a 50 euros la noche, por lo que el precio es inmejorable (después nos enteramos que las tarifas están sobre los 120 euros/noche). Además, Stamos nos dice que su primo Brian lo va a ir a buscar al puerto de Diakofti, y desde allí lo llevará a Mitata, por lo que también se ofrece a transportarnos.

Así que el trayecto a Neápolis transcurre charlando con Stamos y Adel. Al llegar a la ciudad portuaria, nos dirigimos a comprar el billete de ferry a la isla.

Neápolis es el nombre de distintas ciudades de origen griego y significa “ciudad nueva”. De hecho, la ciudad de Nápoles, al sur de Italia, es una de estas ciudades de ascendencia griega, y efectivamente, el nombre es una derivación de Neápolis.

El ferry tarda aproximadamente una hora, y seguimos conversando con Stamos.

relación de Grecia con los países del entorno

Respecto a Albania, Stamos, nuestro nuevo amigo griego, nos comenta que la relación no es buena. Comenta que Albania se apropió de determinadas playas que estaban al norte de Grecia, como Sarande, por ejemplo, y no se las han devuelto. Pese a ello, muchos albaneses trabajan en Grecia, donde hay más oportunidades que en su país.

Y respecto a Macedonia…el mero hecho de oírme citar el nombre, ya le cambia la cara. Los griegos llaman al país con el que hacen frontera: Scopia. Para ellos, Macedonia, es la región al norte de su país, cuya capital es Tesalónica o Salónica. Stamos nos comenta que los sucesivos gobiernos de Scopia, han hecho un esfuerzo por inculcar a la población que su territorio legítimo, también acogería a la Macedonia griega y una región serbia. Tras la interesante conversación llegamos a Kythira.

Como ya sabemos, la isla está situada a los pies del Peloponeso. Es difícil acceder a ella. Hay vuelos diarios desde Atenas, pero con pocas plazas, y en verano salen cada semana ferrys, pero en invierno la cosa cambia. Kythira debe su fortuna (o falta de ella) al mar encrespado. La dificultad para cruzar esas aguas fue la razón primordial para que se construyera el canal de Corinto (lo podemos comprobar al llegar al puerto de Diakofti, donde se puede ver un enorme barco semi hundido frente a la costa).



Antiguamente, los barcos recalaban en Kythira de forma regular y traían comercio y ganancias. Sin embargo, con la apertura del canal, las transacciones cesaron casi por completo. Desde entonces la isla se ha reducido a unas 3.400 personas, muchas de ellas de origen canadiense (como Stamos) o australiano. Por lo que nos cuentan, hubo un importante flujo de emigración a estos países, y años después, volvieron a la isla.

Como datos históricos y mitológicos curiosos, en Kythira nació la diosa Afrodita (si bien es cierto que la isla comparte el supuesto nacimiento con Creta). Asimismo, los habitantes de la isla también están orgullosos de que su isla fue de los muy escasos sitios donde no estuvieron los otomanos. La isla perteneció durante siglos a los venecianos, quienes sufrieron embestidas de piratas como Barbarroja (oriundo de Lesbos) en 1536, quien arrasó el norte de la isla.

A pesar de que hay pocos turistas, la isla cuenta con numerosos atractivos. Precisamente, uno de ellos será que no nos encontraremos turistas, sólo griegos.

La vegetación es la habitual en las islas pequeñas mediterráneas: grandes campos de trigo dorado, salpicado de arbustos torcidos por el viento que azota la isla en invierno. Este paraje sólo se ve alterado por los hermosos pueblecitos o por una carretera que vertebra de norte a sur la isla.

Brian, el primo de Stamos, nos lleva a The Windmill Resort. El lugar es idílico y nos permitirá movernos a los distintos destinos que queremos visitar dado que, efectivamente, está en el mismo centro de la isla. En molino corona la colina, y cuenta con una magnífica piscina a sus pies. Alrededor de ésta, una barra de bar y mesas de madera bajo un porche también de madera. Las casas donde se albergan los huéspedes están distribuidas como si de un pequeño pueblo se tratase. Con una plaza central, con pequeñas callejuelas…

 

Todo el resort está adornado con cientos de plantas y arbustos. Stamos nos cuenta que están estratégicamente dispuestos para que no haya un solo mosquito en el lugar.

CONTROLADORES NATURALES DE LAS PLAGAS DE MOSQUITOS

Estar en medio del campo sin ningún tipo de mosquito al anochecer, es desde luego, un lujo. Con los años he ido aprendiendo técnicas para reducir las molestas picaduras de mosquitos en los lugares donde si los hay, por ejemplo: beber mucha tónica (la quinina de la tónica ahuyenta a los mosquitos), las habituales colonias, repelentes y espirales que emiten humo… o recuerdo viajes a algunos países exóticos (donde el problema no era la incomodidad de la picadura, sino las enfermedades que podían transmitir –habitualmente en zonas de baja altitud-) donde nos recomendaban el uso de jabones inodoros, así como no utilizar perfumes, gominas, ni cremas cuyo olor pudiera atraer a los insectos.

Sin embargo, lo del Windmill Resort no lo había visto nunca (es cierto que la dueña del resort es una especialista en hierbas). Los arbustos estaban plantados estratégicamente para alejar a los mosquitos. Por lo visto, la hierba más repelente es la CITRONELLA, pero existen otros arbustos aromáticos como la LAVANDA, el TOMILLO, el ROMERO, la MARIA LUÍSA o HIERBALUISA, la SALVIA, el JAZMÍN y el ORÉGANO. Sin embargo, todos ellos tienen flor, por lo que atraerán a las abejas. Uno de las pocas plantas repelentes, que no atraerá insectos es la ALBAHACA.

Asimismo, la TOMATERA también es un buen repelente, y lo que sin duda acabaría con estos insectos sería tener sapos, sin embargo, no a todo el mundo le gustaría tener sapos sueltos por casa…

Por supuesto, es esencial que no haya agua estancada, y que corra algo de aire (cuando hay aire acondicionado o ventiladores, nunca aparece el mosquito).


Por la noche iremos en taxi a la capital de la isla, llamada Hora/Chora o simplemente, Kythira. Nos cuentan que HORA significa “capital”, así que muchas capitales de las 2.000 islas que tiene Grecia, se llaman así.

La ciudad está en lo alto de una montaña. Siguiendo la carretera que lleva al mar, a unos cinco minutos está el puerto marítimo de Kapsali. En lo alto de Hora hay un bonito castillo veneciano, construido a principios del siglo XV.

Hora es una hermosa población de casitas blancas con puertas azules, custodiadas a ambos lados por maceteros de lindas flores. Cuenta con una plaza central rodeada por encantadores restaurantes. En una de sus blancas calles, descubriremos el restaurante Zorba, donde cenaremos el tradicional SOUVLAKI, pincho de carne con verduras y aderezos intercalados.

HISTORIA DE ZORBA “EL GRIEGO”

Zorba el griego es una película de 1964 protagonizada por Anthony Quinn y basada en la novela de Nikos Kazantzakis (el también escritor de la polémica “La última tentación de Cristo”). La historia trata de Basil, un joven británico que ha heredado una pequeña propiedad en una isla griega. En el viaje conoce a Zorba (Anthony Quinn), un griego de mediana edad lleno de vitalidad e ilusión por la vida. A medida que Basil le va conociendo, se da cuenta de la vida tan insulsa que ha estado llevando y aprende de Zorba a disfrutar de su existencia. Una de las frases de Zorba en la película es: “Las personas necesitan un poco de locura, de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse”… en ese momento, Basil, le pide que le enseñe a bailar.


Nos volvemos tras la cena al resort. Hoy es 13 de Agosto, San Lorenzo, el día en el que la Tierra está más cerca de las Pléyades y por tanto, se produce el efecto conocido como la “lluvia de estrellas”. Es un día especial para mi. Recuerdo que de pequeño, mi tío Emilio me levantaba cada año a las cuatro o cinco de la mañana para ir a ver las estrellas fugaces y así poder pedir deseos. Nos estirábamos en alguna colina y así podíamos ver el espléndido mar de estrellas que nos regalaba la Sierra de Albarracín (Teruel), donde veraneábamos. Aquél era nuestro momento del año…y resulta curioso que falleciera, ya hace muchos años, en un 13 de Agosto. Cada año lo recuerdo con cariño y profunda admiración…


MARTES 14 DE AGOSTO DE 2012



Por la mañana alquilaremos un coche en la principal agencia de automóviles de la isla: PANAYOTIS. Ha sido complicado encontrar transporte por los días que son. Panayotis cuenta con cuatro o cinco sucursales, distribuidas en las principales ciudades de la isla, en el puerto y en el aeropuerto, donde estamos. El propio señor Panayotis nos alquila a precio de oro el último coche disponible. Cuando le explicamos que Bruno y yo somos de Barcelona, el hombre nos dice que su hijo quiere jugar para el Barça, y que es capaz de dar 1.100 toques con el pié seguidos.

De allí nos vamos directamente a Potamos, una de las mayores ciudades al norte de la isla. Nos conectaremos a internet para resolver los temas logísticos de la vuelta, que aún no la tenemos cerrada.


A continuación nos dirigiremos a Mylopotamos, un pequeño pueblo típico, enclavado en un vallecillo a unos 12 kilómetros al suroeste de Mitata. En la plaza mayor se sitúa una iglesia y un café muy auténtico (Cafetería KAFENEIO o PLATANÓS) que en verano se convierte en restaurante y sirve comidas al aire libre en la plaza.

Desde allí vamos a la Cascada de las Nereidas (las ninfas del mar que emergían a la superficie para ayudar a los marineros que surcaban las aguas, siendo las más famosas a los que socorrieron, los Argonautas, en su búsqueda del vellocino de oro). El camino se realiza entre una vegetación frondosa y unos árboles grandes y umbrosos.




Nuestro próximo destino es o bien Kalami, o bien Limnionas, para visitar la Magic Green Pool (ambas al oeste de la isla). Kalami es una pequeña playa a la que se llega rapelando unos dos o tres metros: Las cuerdas están preparadas y por lo visto no hay ningún tipo de peligro. La Magic Green Pool, en cambio, es una piscina natural de un color verde obsidiana a la que se tiene que llegar tras una excursión a pié.






Primero llegaremos por unas complicadas carreteras en lo alto de acantilados, a la cueva de Santa Sofía.

Las indicaciones no son buenas, pero vale la pena perderse tan sólo para ver las vistas de un Mediterráneo encrespado.

Decidimos no entrar a la cueva, para que podamos tener luz de día y disfrutar de nuestro próximo destino.

Finalmente nos decantamos por Limnionas, ya que parece que la piscina natural será más extraña de ver en otra ocasión.

Bruno se quedará en la playa y Adel y yo nos dispondremos a caminar hacia la piscina natural. El camino es duro, y en más de un momento, muy complicado. La piedra por la que caminamos es calcárea y cortante. No hay nada parecido a un sendero. Por si las piedras no fueran suficiente, el paraje está salpicado de arbustos punzantes, por lo que vamos con cuidado, pese a que algún corte nos llevamos.

Al no haber una senda clara, tampoco hay indicaciones, por lo que vamos bordeando unos altísimos acantilados, y en mi caso, sin un calzado adecuado.

Cuando ya llevamos cerca de una hora de trayecto, y estamos a punto de desistir, encontramos a un chico en medio de la nada, que nos asegura que no nos hemos perdido, y que estamos en la dirección correcta, aunque a partir de ese momento, afirma, el camino se complicará…el “más difícil todavía”.

En efecto, la parte final consiste en bajar por un acantilado de unos cien metros, prácticamente en vertical, mientras las olas enfurecidas repican sobre la roca… En algún momento me pongo a pensar en lo duro que debe ser el trabajo del percebeiro (el pescador de percebes, quien atado a una cuerda se descuelga por el acantilado en el momento que la ola retrocede, para coger los percebes, y rápidamente subir para que la ola no le impacte. En cuestión de unos pocos segundos deben capturar el crustáceo).



El regalo está al final. Llegamos a la Magic Green Pool, una piscina de agua salada en medio de la nada, sólo separada del mar por una valla natural de piedra de pocos metros. El mar empieza a dar miedo y las olas chocan a pocos centímetros de nosotros contra el acantilado. De hecho, la marea está subiendo, así que no podemos demorarnos demasiado.

Me lanzaré a la piscina desde una roca a dos metros de altura y nadaré por la piscina verde sacada de un cuento de hadas. Luego volveremos a deshacer el camino. Nos toca escalar algunos metros, lo que nos insufla una adrenalina que el cuerpo me pide cada vez más a menudo.



Llegamos al cabo de una hora y Bruno está hablando con dos parejas griegas en el pequeño chiringuito de la playa de Limnionas. Una pareja es cretense y en la otra pareja, la mujer me comenta que lo único que sabe decir en español es “embarazada”…por lo visto, la única palabra que dicen en una serie de televisión de humor.

El dueño del chiringuito, Nikos, le propone a Bruno que le compre el establecimiento por 35.000 euros. Es un hombre jubilado, curtido por el sol y el mar, que lleva el negocio con su esposa. Con tristeza nos dice que a su local no llega la luz (la produce gracias a un generador), ni tampoco el agua, por lo que cada noche, su mujer y él, reúnen toda vajilla sucia y se la llevan a su hogar para limpiarla.

Tras un rato de conversación, nos volveremos al Windmill resort pero antes pararemos en Mylopotamos, ya que nos sorprende el ambiente que hay, sobretodo en la plaza donde está la cafetería KAFENEIO. Sin embargo, iremos a cenar al restaurante TO PERIVOLI, que se sitúa a la entrada del pueblo (cerca del aparcamiento), atraídos por el excelente aroma de su cocina. Es un restaurante ecológico elegante (de los más refinados de la zona) y la comida no nos defrauda.

La dueña del local, de unos cincuenta y largos años, sale a preguntarnos que deseamos para cenar. Evidentemente, el ágape será a base de productos ecológicos cultivados en sus huertas anexas como: berenjenas, calabacines, tomates… Estilosa, mantiene la distancia mientras Adel le pregunta por la comida. Cuando entra a la cocina a dar la orden, podemos ver a la mujer por un ventanuco como cada quince minutos bebe un chupito de TSIKOUDIA, la bebida típica de la isla.

A medida que avanza la noche (y, por tanto, baja la botella de TSIKOUDIA), la distancia se reduce, empieza a sonreír, y nos asegura que en septiembre u octubre, quiere ir a Málaga durante un mes. Nos habla del misticismo de su comida. De cómo siempre rocía el aceite en espiral para que la energía de los alimentos fluya hacia el comensal… (esto ya nos lo dice cuando la TSIKOUDIA empieza a escasear).

Tras la agradable cena, al despedirnos nos confía lo siguiente: “si los españoles y los griegos nos unimos contra los alemanes, todo nos irá mejor, y nuestros hijos nos lo agradecerán…”. No deja de sorprenderme la animadversión que existe entre los griegos hacia los alemanes….


MIÉRCOLES 15 DE AGOSTO DE 2012

Hoy es el día de la Asunción de la Virgen María (o la Dormición de la Virgen. El cristianismo asegura que María no murió, sino que se durmió y ascendió a los cielos). Esta celebración se festeja mucho en Grecia, y se conoce como DEKAPENDAUGUSTO (literalmente “quince de Agosto”).

Durante el copioso desayuno buffet del Windmill resort (como cada día, el yogurt griego con miel u otras mermeladas de elaboración propia, no puede faltar), bromeamos con Jimmy, el albanés que cuida el resort durante la temporada de verano y también durante el solitario invierno (el resort permanece cerrado los meses de invierno). Antes de que yo llegara, el curtido Jimmy (tiene 38 años, pero hubiera asegurado que tenía entre 48 y 50 años) le ha estado contando a Adel una historia absolutamente surrealista que me cuesta creer, aunque Jimmy no parece la típica persona que se inventa historias… más bien, un superviviente nato. Por lo visto, el pasado marzo murió su madre. Él no tenía medio de transporte para ir a Albania, así que la única posibilidad que encontró fue cruzar Grecia en globo aerostático, y al llegar a la costa albanesa, lanzarse al mar… si es cierto, es para “aplauso y vuelta al ruedo”…

A media mañana nos dirigiremos a LIVATHI, una población que está en la carretera principal dirección Hora. Allí está la agencia donde podremos comprar los billetes de barco de Kythira a Atenas, para el viernes de madrugada.

A continuación, iremos hacia el sureste de la isla, a Fyri Ammos, una playa de guijarros púrpuras, fruto de la lava solidificada que escupió el volcán de Santorini.

El Volcán de Santorini y su relación con el éxodo de Moisés

En 2006, el director de cine James Cameron (Terminator, Aliens, Titanic, Avatar…) junto a Simcha Jacobovici, presentó un polémico documental en el que mostraba su teoría sobre el Éxodo del pueblo judío de Egipto a la Tierra Prometida.

Cameron y Jacobovici argumentan en el documental, que en realidad las diez plagas bíblicas que asolaron Egipto, y que fueron infligidas por Dios para que el faraón egipcio dejara partir a los hebreos fueron, en realidad, desencadenadas por la catástrofe natural del volcán de Santorini, en 1628 a.C.. Desde la transformación del agua del Nilo en roja (debido al hierro del fondo del lago), a la muerte de los primogénitos por asfixia (debido a que estos tenían el privilegio de dormir en camas dentro de casa y no en otros sitios como los balcones o tejados de las casas).

Hasta ahora no había una hipótesis que explicara la muerte de los primogénitos egipcios, pero otros autores sí que habían explicado el resto de plagas como una reacción en cadena de catástrofes naturales (aunque con tesis diferentes, como la de que el color rojo del Nilo se debió a un exceso de microorganismos y ello provocó el aumento de población de ranas, las moscas y piojos, las fieras salvajes, peste y sarna). El divulgador histórico Isaac Asimov también había explicado el granizo mezclado con fuego y la oscuridad como consecuencia de la explosión volcánica que afectó a todo el Mediterráneo Oriental.

Tras darnos un chapuzón en el mar, nos vamos a Kaladhi, algo más al norte y cerca de Avlemonas. Como curiosidades, sabemos que en esta zona, los fanáticos del buceo cuentan con una arqueología submarina espectacular. Cuentan que un barco llamado MENTOR, naufragó en estos lares, con parte de los mármoles expoliados del Partenón de Atenas por Lord Elgin en 1802, cuando se disponía a llevarlos a Inglaterra. También hay quienes afirman, que esta playa es la que vio nacer a Afrodita (pese a que como ya he comentado, este es un privilegio compartido con los cretenses, que afirman que fue en su isla).

A escasos metros del mar, sobre una pequeña colina hay unas ruinas antiquísimas, lo que la convierte en una playa única. Son tumbas minoicas de entorno al siglo XVII a.C.

Desde este lugar distinguimos dos pequeños islotes redondeados, formaciones que la mitología afirma que se trata de los testículos de Urano… Por lo visto, cuenta la leyenda que durante la Guerra de los Titanes, Crono (Saturno en la mitología romana), primero de los Titanes e hijo de Gea (Diosa de la tierra) y Urano (Dios del cielo), se enfrentó a su padre por el trono del Olimpo . Durante el enfrentamiento, llegó a castrar a Urano (de ahí los “testículos” que se ven en Kaladhi) y de la espuma que generaron, nació Afrodita. La leyenda sigue diciendo que Crono llegó a gobernar hasta que sus propios hijos, Zeus, Hades y Poseidón, lo derrocaron.

A la derecha de la bahía, hay un cañón al que se puede llegar nadando y cruzar entre enormes rocas (un estrecho de un metro más o menos). Por aquí se llega a la siguiente playa. También cuentan los nativos, que las dos bahías separadas por este cañón natural, forman los pechos de Afrodita.

Después de este día playero volveremos al resort, donde Dora, la dueña del resort (tía de Stamos y madre de Brian), nos invitará a ver los jardines y los huertos de donde recolecta la granada para hacer la exquisita mermelada que comemos por la mañana con el yogurt. También vemos, tomates, membrillos…

El jardín es enorme, y como ya comenté, priman los arbustos aromáticos que repelen los mosquitos. También nos enseñará las placas solares que calientan el agua y los contenedores de aguas residuales, que las reciclan para el uso humano.

Realmente, es un recinto autosuficiente tanto a nivel energético, como de alimentación, por lo que parece un perfecto KIBUTZ (comuna agrícola israelí asentada en medio del desierto en zonas como Cisjordania, y antes del 2005, también en Gaza…yo estuve allí el día de la retirada de los asentamientos de Gaza). Esto nos hace pensar que Dora, Brian, Stamos, sean judíos.

Más tarde nos sentaremos alrededor de la piscina, bajo el porche de madera del resort, y al poco tiempo llegará una pareja de ancianos de unos 90 años. Stamos me cuenta que son un viudo y una señora que se sepraró hace muchísimos años, y que han empezado a salir hace muy poco. Resulta idílico verlos de la mano paseando o yendo a The Windmill resort a tomar un café por la tarde mientras reciben la brisa del mar Egeo…

Por la noche vamos a Potamos, donde hay celebraciones en honor a la Virgen (llamadas PANIYIRIS). La plaza del pueblo está rodeada de mesas con cientos de personas, y una orquesta ameniza la fiesta con la música tradicional griega, mientras los niños bailan abrazados en el centro de la plaza. Nosotros cenaremos y después bailaremos en corrillo el SIRITAKI, cogidos a los amigos cretenses que conocimos en Limnionas y que casualmente también están en Potamos.

Tras un rato, iremos a Kapsali, el puerto marítimo de Hora (por lo visto, también fue el antiguo puerto de la isla al que llegaban y partían los ferrys, antes de Diakofti). En el paseo del puerto hay bastante vida nocturna y disfrutaremos de una divertida y larga noche conociendo a gente de la isla, a quienes les gusta conocer españoles.


JUEVES 16 DE AGOSTO DE 2012

Nos levantaremos tarde e iremos al pueblo de Mitata, a poca distancia del resort. Allí comemos en el restaurante MIHALIS (nombre del propietario), situado en la plaza del pueblo, y que Stamos nos ha recomendado.

Desde las mesas situadas en la misma plaza, se contemplan unas vistas de Kythira formidables. Contigua a la plaza, todavía se conserva una iglesia muy afectada por el último terremoto que sufrió la isla en el año 2006.

Después de comer, volveremos a Limnionas a recoger las gafas de sol que Adel olvidó ayer y después a la capital, Hora, para aprovechar la luz del día y hacer fotos de sus hermosas calles blancas y azules.

Allí encontramos a una chica italiana que Adel conoció ayer en Potamos en el PANIYIRI. Nos invita a unirnos a sus amigos italianos, con quienes estará tomando algo en la plaza del pueblo. Es un grupo muy agradable de chicos y chicas de unos 35 años, que por lo visto se conocen porque son copropietarios de una sala de cine independiente en Roma. Igualmente, la chica que hemos conocido primero, por lo visto es una actriz italiana. Algunos de ellos son del Piamonte, y les explico mis cariñosos recuerdos del tiempo que pasé en el minúsculo y hermoso pueblo de Govone, no sin cierta nostalgia. Allí iba cada semana unos dos o tres días a la semana durante un año, y sin duda, siempre lo tendré en mi recuerdo con muchísimo afecto. Son un grupo envidiable: divertidos, elegantes, guapos, inquietos….nos han acogido con hospitalidad… ojalá los hubiéramos conocido antes, porque hoy ya abandonamos la isla, de camino a Atenas.




Tarde en la noche volveremos al Windmill resort donde acaban de llegar otros huéspedes del hotel, entre ellos, la bella colombiana que vemos cada mañana en el desayuno, y que viaja con su marido y con sus hijos desde Milán, ciudad donde reside desde hace años. Nos explicamos nuestras vidas, y luego hablamos un buen rato de Pablo Escobar y de las opiniones tan enfrentadas respecto al narcotraficante dentro y fuera de Colombia…algunos lo consideraban un santo…otros el mayor criminal de Colombia…

Dora nos ha preparado una cena de despedida al lado de la piscina iluminada, y nos acompañará durante el refrigerio, explicándonos también su vida. Dora nació en Grecia pero estuvo estudiando en Canadá, como mucha población de la isla. Buena parte de su vida trabajó en el Ministerio de Sanidad griego para la Organización Mundial de la Salud. Por lo visto, no conocía Kythira, pero en un viaje junto a su marido, se enamoraron de la isla y quisieron comprar el molino para edificar su casa de verano. Algo debió suceder con el marido de Dora (probablemente falleciera aunque nunca lo explica), y finalmente, ella decidió construir el excelente resort en el que hemos estado albergados.

Le agradecemos infinitamente su hospitalidad, a ella, a Stamos y a su hijo Brian. De hecho, le digo a Dora que me ha sorprendido en Grecia que la relación entre los nativos y los españoles sea tan buena, incluso mejor que con los italianos. Me contesta confirmando que es así, y que proviene del carácter latino, sin embargo, con los italianos no se conserva por motivos históricos, y arguye una frase que recordaré durante tiempo: “fueron ellos quienes nos robaron la civilización que nosotros habíamos creado…nuestros mitos, nuestros conceptos, la filosofía, la democracia…”.

Tendremos una sentida despedida con ellos, y como ya hizo Eugenia en Vathy, nos regalan la última noche del hotel… Es interesante lo de la hospitalidad griega… parece que no tiene un término medio: Eugenia, Stamos, Dora, Iannis Boukouvala… nos han tratado como amigos de hace años, muy por encima de lo que esperábamos… Pero también nos hemos topado con otros de carácter balcánico, a los que nos ha costado llegar.

Partimos hacia Diakofti, donde dejaremos el coche a Panayotis y partiremos en ferry a Atenas. Panayotis nos halaga y nos dice que hemos sido sus mejores clientes en la isla, y que cuando llegamos a la isla, pensó: “pese a que no queden coches libres, a estos chicos tengo que ayudarlos”… Que manera de enjabonarnos. Posiblemente seamos sus mejores clientes por lo que nos ha cobrado de alquiler! Nos regala unas litografías y después nos presenta a su hermano, un hombre mayor de tez curtida y frondosa barba blanca. Como tantos, nos pregunta por la situación económica en España, y preocupado nos habla de la de Grecia. Cuenta que estuvo trabajando en el Ministerio, y que este mismo año vio enfrente suyo como el joven desesperado del que hablaba al principio del relato, se suicidaba envuelto en llamas en la Plaza Syntagma, frente al Parlamento.


VIERNES 17 DE AGOSTO DE 2012


Llegamos al Pireo a las 11 de la mañana y desde allí nos dirigiremos a la Plaza Omonia, para reservar una habitación de hotel para Adel y para mi.

El primer día que estuve en Atenas, únicamente visitamos los barrios turísticos de Monastiraki, Plaka y Thysseo. Pues bien, hoy conoceré otras zonas no tan turísticas, como Omonia y Exarchia. Ahora nos encontramos en Omonia, una zona sucia y descuidada, que infunde cierto respeto. Tras ver un posible alojamiento, decidiremos buscar otra cosa.

Desde allí caminaremos por las anchas calles de la zona, buscando una agencia de autobuses que recorra el trayecto hasta Albania, ya que Bruno debe marchar para allí en unas horas.



Por el camino nos encontramos con la sede del partido político de la ultra derecha (llamado “Amanecer Dorado”), que ha entrado recientemente en el Gobierno griego con un 7%.

Su escudo recuerda peligrosamente a una esvástica.

Una vez Bruno tenga el billete, intentaremos que un taxi nos lleve al barrio de Exarchia. Realmente “intentar” es la palabra adecuada, ya que varios taxistas, al ver que es una carrera relativamente corta y pensar de antemano que íbamos al aeropuerto o al Pireo (vamos con las maletas), sin ninguna explicación, se suben a su automóvil después de preguntar y se marchan. Desde luego, y disculpas de antemano porque no es mi estilo, en Atenas prácticamente todos los taxistas que he conocido, o bien me han intentado timar, o no me han cogido sino se trataba de un trayecto largo, o han sido impertinentes. Realmente es una lástima que esa imagen sea una de las que pueda ver el turismo cuando llega a la capital.


Exarchia, como ya comenté al principio del relato, es el barrio reivindicativo de Atenas. Adel estuvo viviendo allí y lo conoce perfectamente.

Adel nos llevará al Hotel Exarchion, donde Bruno y él ya estuvieron hospedados hace algunos años. Es un hotel sencillo, pero muy limpio, cuidado y renovado.

Desde el hotel nos movemos hacia el barrio de Plaka a través de Exarchia. A pocos metros del hotel vemos una losa que recuerda a Alexis Grigoropoulos, un estudiante de 15 años que fue alcanzado por una bala de la policía en una manifestación, y falleció.

A partir de ese momento se empezaron a producir protestas y disturbios violentos no sólo en la capital helénica, sino en más de 70 ciudades en todo el mundo (6 de diciembre de 2008).





 

Comeremos en una de las plazas de Plaka y más tarde tomaremos un café frapé en un local similar a un almacén de techos altos, con mesas de madera larguísimas, y ajedreces dibujados sobre las mismas. Como elemento decorativo, debajo de una de las sillas donde estamos sentados, hay un vidrio que deja ver un pequeño zulo minúsculo por donde no hay manera de entrar, con una televisión encendida de cara a la pared…

Más tarde volveremos al hotel, para que Bruno coja su maleta e inicie su partida a Albania. En ese preciso momento, el recepcionista está manteniendo una acalorada discusión con el barman. Adel nos comenta que uno argumenta que Sócrates no debería haber ido a prisión porque no era culpable, y el otro opina lo contrario…en fin…surrealista… en España quizá son más comunes las discusiones sobre Belén Esteban.

Tras acompañar a Bruno, volveremos a Plaka para ver si podemos asistir a un espectáculo de “sombras chinas”, pero por lo visto, dado que esta semana ha sido “Dekapendaugusto”, han variado las sesiones y hoy no va a haber.

Volveremos a la Acrópolis a ver el atardecer y a visitar precisamente, la cárcel donde estuvo Sócrates preso frente al Partenón. Desde allí bajaremos por Thysseo. A esta hora de la tarde, su encanto es sublime. Sus terrazas están repletas de gente que observan como se iluminan los monumentos de la Acrópolis. Después caminaremos a través de las plazas iluminadas de la zona turística con sus excelentes restaurantes, como es la plaza donde está la Linterna de Lisícrates o la Plaza Iroon en el barrio de Psirri.

Esa noche, cenaremos YAOURTLOU (kebab con salsa de yogurt) en una de estas bellas plazas y tomaremos una cerveza en uno de sus bares. Esta es mi última noche en Atenas. Adel todavía se quedará algunos días más visitando amigos, pero yo ya me vuelvo para Barcelona, sintiendo ya cierta nostalgia…por cierto, palabra griega que significa “regreso” y “dolor”.


CONCLUSIÓN

Reconozco que Grecia me ha sorprendido... y lo digo en positivo. Acostumbrado a viajar a lugares lejanos con culturas diferentes, inicialmente el viaje a Grecia me sabía a "poco"... pero todos nos tenemos que ajustar, así que decidí viajar al país heleno, y afortunadamente descubrí una nación maravillosa.

Realmente me encontré con un país que está más cerca de Asia que de Europa, con una gastronomía magníficamente sana, con un azul del mar que jamás había visto, con una gente muy interesante... La gente...me ha sorprendido un cierto carácter balcánico (sobretodo con el servicio), que ya he ido comentando a lo largo del relato, y que hace que muchas veces veas al griego como lejano... combinado con un carácter abierto y hospitalario escondido tras esa primera barrera.

Me ha sorprendido que jóvenes y adultos sigan hablando de conceptos como la libertad o la democracia, o que discutan sobre si Sócrates debería haber ido o no a la prisión hace más de 2.000 años... Me parece envidiable ese nivel de discusión.

Y también me ha sorprendido, y siento generalizar, otra característica que se ha repetido en muchos griegos: la indecisión. Entiendo que en determinados países, como el nuestro, la aceleración en nuestras vidas ha llegado hasta tal punto, que las decisiones deben ser inmediatas... Y eso hace que la diferencia con Grecia se vea abismal.

Y también debo reconocer, que me ha sorprendido la animadversión hacia Alemania. Entiendo perfectamente que por razones históricas (Segunda Guerra Mundial, imposición de un monarca por parte de Alemania...) exista cierto rencor, incluso que pueda haber algo que provenga de la actual crisis económica. Sin embargo, no deja de sorprenderme que toda la culpa de su situación la achaquen a Alemania (por cierto, la situación de Grecia está a años luz de la española... al menos a Agosto de 2012). Sus sucesivos gobiernos, como mínimo, mintieron sistemáticamente con tal de entrar en la Unión Europea...

Esa misma incapacidad de autocrítica la he visto no sólo hablando de economía, sino en otros aspectos, por ejemplo: Atenas se gastó millones de euros en un museo frente a la Acrópolis, donde se refleja el Partenón y queda visiblemente expuestas las partes expoliadas por el Conde de Elgin en 1816, y que hoy se está pidiendo a los británicos que sean devueltas... Se creó el museo con un claro efecto reivindicativo... Sin embargo, sus gobiernos (no sólo hablo de estatales, sino también municipales...), no son capaces de poner una simple valla protectora en el recinto arqueológico de Esparta. No vi un solo vigilante, una sola protección frente a restos milenarios...

O frente a la costa de Avlemonas, en Kythira, se hundió un barco con frisos del Partenón que iban hacia Londres... y esos frisos siguen allí... hundidos (entiendo que dada la actual crisis económica, no sea el momento, pero es que llevan 196 años bajo el mar...).

Por tanto, creo que se debe seguir reivindicando, pero por favor, cuiden las maravillas que siguen teniendo.






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