VIAJE A CUBA

(DEL 27 DE JUNIO AL 3 DE JULIO DE 2000)


INTRODUCCIÓN

“Felicidad, que bonito nombre tienes… Felicidad, vete tú a saber donde te metes”… así suena el estribillo de una canción que describe en pocas palabras de qué se trata la Felicidad, un término heterogéneo, sobrevalorado y abusado. De hecho, confieso que veo ese abuso constantemente en comentarios de gente quienes se vanaglorian de haberla encontrado, y en esos momentos, se me escapa una cínica sonrisa. Sin embargo, en Cuba descubrí por primera vez que los habaneros, quienes a duras penas cubrían sus necesidades básicas, casi podían tocar la Felicidad, cuando les veía reír, cantar y bailar por las calles estrechas de la Habana Vieja, como si de una eterna borrachera se tratase. Aún así, al mirar de reojo, los veía buscar desde el Malecón, más allá del azul añil caribeño, donde se escondería la Felicidad, o quizá simplemente deseaban que los últimos “balseros” pudieran llegar con vida a la costa de Florida.

PRIMER DÍA

Llegó el “Viaje del Ecuador” de la carrera. Llevamos tres años estudiando, ya hemos pasado el primer ciclo, así que como manda la tradición de la universidad, nos hemos propuesto hacer un viaje para celebrarlo.

Me sorprendió cuando el destino escogido fue Cuba. Algo excesivo pensé. Pero era una buena oportunidad, así que había que aprovecharlo.

En el avión viajo junto a un fotógrafo que se dirige a Santiago De Cuba, en el sureste de la isla y muy cerca de Guantánamo. El fotógrafo se dirige a fotografiar tiburones blancos. Le pregunto si hay muchos en el mar de Cuba, y me cuenta que solamente en el sur, donde las aguas son más cálidas que en el norte (La Habana y Varadero).

También me da alguna lección básica de fotografía cuando me enseña la portada de la revista Interviú: “¿Te das cuenta? La chica que aparece en portada, es la nueva novia de Jesulín de Ubrique…una tal Esteban… ¿Ves como la foto es un falso robado? Ella sabe perfectamente que la están fotografiando, y también sabe que estas fotos le permitirán disparar su fama.”

Así que entre conversaciones de fotografía, y algún mojito que otro, llegamos al Aeropuerto Internacional José Martí.

En La Habana nos hospedamos en el HOTEL OCCIDENTAL MIRAMAR, situado en el barrio de MIRAMAR. Este es el punto donde termina el MALECÓN, al otro lado del río ALMENDARES. En el barrio residencial de Miramar, el paisaje de la capital cambia por completo. Su eje central es la QUINTA AVENIDA, que no deja de ser una prolongación del Malecón, aunque ya no se sitúe a orillas del mar. A lo largo de toda esta avenida arbolada, se alinean espléndidos palacetes, algunos necesitados de restauración con paredes desconchadas y jardines cubiertos por la maleza, y otros simplemente requieren de una capa de pintura. Algunos de estos palacetes han sido convertidos en sedes de embajadas, como la embajada rusa, una de las más llamativas.

Es temprano, así que los organizadores del viaje nos tienen preparado un día de visita turística por los puntos más importantes de la capital, para que el resto de días podamos andar a nuestras anchas. Estos son los sitios que visitaremos:

1.      Plaza de la Revolución: Plaza que destaca un obelisco con un monumento a José Martí a sus pies, así como el Tribunal de Cuentas, donde destaca la efigie realizada en bronce del Che Guevara a partir de la famosa foto de ALBERTO KORDA. Es el lugar donde se celebran los principales acontecimientos políticos del país. Principalmente conocida por los eternos mítines de Fidel Castro a su población (en La Habana el 25% de la población es funcionaria, por lo que, en una ciudad de dos millones de habitantes, tiene asegurado un buen quórum).

  

 

ERNESTO GUEVARA Y LA REVOLUCIÓN CUBANA (1953-1959)

Así como en La Habana es relativamente sencillo encontrarse a alguien que critique a Fidel Castro, el médico revolucionario argentino está idolatrado por la mayoría de los residentes de la isla.

Sin embargo, para entender la historia reciente cubana, deberíamos partir de José Martí, el héroe nacional cubano, quien inició el impulso de la independencia cubana a finales del siglo XIX. Conseguida la independencia, la isla se debatió entre la ocupación estadounidense, dictaduras, repúblicas...hasta llegar al Golpe de Estado del militar Batista en 1952. El Golpe de Estado fue creando un grupo revolucionario en la sombra, liderado por los hermanos Castro (Fidel y Raúl), y apoyado por el joven ideólogo, escritor, y médico Ernesto Guevara.

Guevara inició un viaje desde su Rosario natal a lo largo de América Latina en 1952 a la edad de 24 años, llegando a Guatemala y casándose allí (descrito en su obra “Diarios de motocicleta”). Fue en el país guatemalteco donde todo su ideal revolucionario, que se había ido gestando poco a poco, explosionó. Su lugar estaba en la lucha armada, así que inició su revolución impulsando la instalación de focos guerrilleros en varios países de América Latina.

La Revolución cubana se inició en 1953 y acabó en 1959, desembocando en un nuevo régimen político en el país. Guevara participó entonces en la organización del Estado cubano, sin embargo, su camino estaba combatiendo en el Congo y en Bolivia, lugar donde fue capturado y ejecutado en 1967.

 

2.      Plaza de la Fraternidad Americana: Allí se encuentra uno de los conjuntos monumentales más bonitos y espectaculares de la capital, el CAPITOLIO, cuya silueta recuerda al de Washington. También encontramos el GRAN TEATRO DE LA HABANA, que en su momento albergó una de las comunidades extranjeras más importantes de Cuba: la gallega.


 

FIDEL CASTRO Y MANUEL FRAGA: UNA BUENA AMISTAD

La relación entre gallegos y cubanos es histórica. No es casual que a los españoles en la isla se nos llame gallegos. Una amistad que demuestra la unión entre el pueblo cubano y gallego no es otra que la de FIDEL CASTRO y MANUEL FRAGA IRIBARNE. Fidel Castro es hijo extramarital de un emigrado gallego (Ángel Castro) y su cocinera (Lina Ruz).

Por otra parte, el expresidente gallego pasó algunos años de su infancia en Cuba, dado que su padre tuvo que emigrar al país caribeño para después volver a España. Muchos de nosotros recordaremos cuando en 1992, Fidel Castro visitó Galicia junto a su buen amigo gallego aún estando en sus antípodas políticas.

3.      El Malecón y Castillo San Salvador de la Punta: El Malecón es la larguísima avenida costera de La Habana. Es el único lugar de este país que conocen incluso los que nunca han visitado la isla. La imagen de los cubanos paseando mientras las olas rompen contra sus paredones, ha ocupado demasiados espacios en revistas y televisión como para pasar desapercibida. Recorrer el Malecón cuando empieza a caer el sol es una experiencia que nadie puede perderse, pero hay que hacerlo sin prisas y con la mente abierta, así se podrá descubrir un lugar acogedor, imprevisible, cosmopolita, sensual, adornado sólo con una larga fila de edificios, la mayoría bastante deteriorados por la falta de mantenimiento y unos cuantos en proceso de restauración, tan lento como el caminar de los habaneros.

 

 En el extremo del Malecón que da a La Habana Vieja, visitamos el CASTILLO SAN SALVADOR DE LA PUNTA, construido por una orden de Felipe II. Éste se sitúa justo a orillas del mar. Por lo visto fue tan costoso en dinero y en tiempo, que cuando se acabó, Felipe II cogió un catalejo y acercándose a las ventanas de su palacio madrileño comentó: “por lo que costó, debe verse desde aquí”.

4.      La Fundación Havana Club: Frente a la Bahía de La Habana, en la Avenida Puerto encontramos este bello edificio neoclásico que alberga el museo de la famosa bebida de piratas. En el museo reproducen el proceso de elaboración del ron.

 

HISTORIAS SOBRE EL RON

1.- COMO PEDIR UN CUBATA O CUBALIBRE EN CUBA:

En la propia Habana me explicaron cómo debía pedir un “cubata” en condiciones. En realidad, la palabra “cubata” proviene de “cubalibre”, y hace referencia al famoso combinado de ron y cola, aunque actualmente se le llame “cubata” a cualquier tipo de combinado.

Pues bien, “cubalibre” se debería escribir por separado “Cuba Libre” y es el reclamo de aquellos que siempre pidieron una democracia para la isla. Es por ello que, para pedirlo en la barra de un bar, se pide dibujando una barba con la mano, y después deslizando el dedo pulgar por el cuello (como señal de degüello), como queriendo simbolizar la muerte al dictador (barbudo) como símbolo del final de la autarquía. Sin embargo, antes de jugárnosla, deberíamos comprobar si son partidarios o no del régimen castrista…

2.- ORÍGENES DEL MOJITO:

Por otra parte, el famoso pirata Francis Drake creó una combinación de aguardiente, azúcar, limón y hierbabuena, que llevó su apellido y se castellanizó como “draque”. Con el tiempo, esta combinación con ron se llamó MOJITO, el cóctel más representativo de Cuba.

3.- EL MURCIÉLAGO DE RON BACARDÍ:

Don Facundo Bacardí fue un emigrante de Sitges (Barcelona) que llegó a Cuba y fundó el ron Bacardí en la segunda mitad del siglo XIX. Por lo visto, la mujer de Don Facundo, Amalia Lucía, al entrar en la primera destilería de Bacardí, observó que en el techo vivía una colonia de murciélagos. Para la población local, estaba extendida la creencia de que los murciélagos traían salud, fortuna y unidad familiar. Por tanto, su propuesta fue que el símbolo del ron no fuera otro que el mamífero volador. El murciélago –como dieron fe los cronistas locales- confirió a su ron buena fortuna y poderes mágicos añadidos.

5.     Museo del Tabaco: De camino entre la Fundación Havana Club y la Catedral, visitamos este museo donde vemos como hacen los mejores puros del mundo, o como dicen ellos: “los mejores tabacos del Universo”. Ya los aborígenes de la bella isla echaban humo por la boca, ante la sorpresa de los descubridores. La marca de puros habanos que fue considerada como la más selecta durante los años 30 del pasado siglo y que todavía hoy sigue vendiendo la mitad de los cigarros es MONTECRISTO. Su caja tiene un diseño de espadas cruzadas y una flor de lis que hacen referencia a la célebre obra de Alejandro Dumas: “El Conde de Montecristo”. Por lo visto, a finales de los 60 apareció COHIBA, y actualmente es la marca de habanos con más prestigio, desplazando así a MONTECRISTO.



6.    Plaza de Armas: De camino a la Catedral, en plena Habana Vieja, llegaremos a esta plaza donde tendremos el primer contacto con los habaneros. La ciudad nace en este punto, siendo la plaza más antigua de la Habana y la que durante siglos fue el centro de la vida urbana de los habitantes de la capital de Cuba. Hoy en día es una colorida plaza repleta de pequeños tenderetes y vendedores ambulantes que tratarán de vendernos desde bongos a libros, pasando por habanos y hachís.

Los cubanos se nos acercan siempre controlando que la policía no los descubra. Por lo visto, en la capital, el cuidado del turismo es tal, que si la policía ve a un habanero intentando vender algo a un extranjero, podría llegar a detenerlo y, según nos cuentan los nativos, si reinciden hasta tres veces, los encerrarían en el calabozo, la “estación” como ellos lo llaman.

Los habaneros son cálidos y cercanos a los españoles, aún siendo pícaros por naturaleza con el turismo en general, sin embargo, el trato no es el mismo con el resto de europeos o americanos, por ejemplo, a la hora de negociar el precio de un producto.

Allí conoceremos a dos cubanos que nos sugieren comer en un “paladar”, una casa particular que hará las de un restaurante, evidentemente sin ninguna licencia, pero a priori, sin ningún peligro. Nosotros, abrumados por este primer contacto con los habaneros de la Plaza de Armas, trataremos de asegurarnos e iremos a preguntar a una policía en qué restaurante nos recomendaría comer bien. Nuestra sorpresa es que la policía también nos propone ir a comer a un “paladar”, en este caso, a casa de su hermana y su cuñado. Así que finalmente, nos dirigiremos con ella entre las estrechas calles que circundan la Catedral, hacia la casa de la hermana cocinera.

Somos un grupo de 10, cuatro chicas y seis chicos. Quizá en ese mismo momento se empieza a gestar lo que en un futuro sería nuestro grupo de amigos de la universidad. Un grupo de amigos, fuerte y unido durante años, con características comunes, pese a ser también muy heterogéneo. A este grupo de amigos lo bautizarían años después como la “Peña del Bus”, precisamente porque en esos primeros años de carrera, la mayoría de nosotros utilizábamos como medio de transporte el autobús, lo que contrastaba con otros compañeros de la promoción, que acudían a clase en sus recién comprados coches. Afortunadamente, esa no era la única característica común entre nosotros, sino un carácter particular que sin duda fue captando adeptos rápidamente hasta convertirnos en un grupo que llegó a amalgamar a más de 30 “buseros”.

En el “paladar” nos sirven la excelente comida cubana y probamos por primera vez, la también excelente cerveza CRISTAL.

7.      La Catedral y la Bodeguita del medio: Tras la comida nos dirigiremos a la Plaza de la Catedral, donde está la CATEDRAL DE SAN CRISTÓBAL DE LA HABANA, una construcción del siglo XVIII, iniciada por los jesuitas y que albergó monjes hasta la expulsión de la orden de la isla.

La plaza también se conoce como la plaza de la Ciénaga, nombre atribuido por sus orígenes, dado que en el lugar había un embalse que abastecía de agua a sus habitantes.

Los edificios que conforman la plaza son también del siglo XVIII y tienen unas porchadas con robustas columnas que sostienen los edificios.



A la izquierda de la plaza nos encontramos con la calle Empedrado, donde encontraremos la famosa BODEGUITA DEL MEDIO. Es el restaurante más famoso dentro y fuera del país, lugar de encuentro de gente sencilla, de visitantes ilustres, de intelectuales y artistas, así como de todo aquél que no quiera marcharse del país sin probar los mojitos que hiciera famosos ERNEST HEMINGWAY. Uno de nuestros amigos de la universidad, nuestro ilustre sevillano, nos conminó a entrar ya que su padre, quien estuvo trabajando en Cuba en la década de los setenta del pasado siglo, dejó allí un cartel de una corrida toros de Curro Romero, y donde también había impreso el nombre del dueño de la BODEGUITA.

Tras la visita, volveremos a la Plaza de Armas, donde los dos primeros cubanos que conocimos, nos preguntan en qué hotel estamos, para mañana irnos a buscar y hacernos de guía por la ciudad. Puede ser interesante conocer las entrañas de la ciudad conducidos por dos nativos, sin embargo, tal y como nos lo plantean, dudamos que mañana vayan a estar esperándonos en el hotel.

Después de este primer día de reconocimiento de La Habana, saldremos por la noche por la zona situada entre la residencial MIRAMAR y la HABANA VIEJA, el barrio de VEDADO, otro barrio también residencial donde la burguesía cubana de la primera mitad del siglo XX se construyeron sus mansiones, otrora lustrosas y ajardinadas. Estas viviendas conservan el urbanismo típico colonial de ciudades norteamericanas.

Entraremos en un pequeño local el gran grupo que somos y después de beber ron, nos devolverá al hotel un particular haciendo de taxista. En La Habana se encuentran taxis oficiales con los que se negocia el precio antes de subir, pero también es común  (aunque ilegal) ver coches de particulares que te llevan a destino (la gasolina en Cuba es barata, ya que proviene de la aliada Venezuela, por lo que es un sistema de ganar un sobresueldo). Lo más curioso de esto es que es habitual que la policía pare a estos particulares si ve que hay turistas dentro. La forma que evita que el policía detenga al piloto por la práctica ilegal es tratando de demostrar al agente que somos conocidos del conductor. Es por ello que en algunas ocasiones nos encontramos con taxistas que lo primero que nos dicen es: “si nos para la policía, me llamo Edwin, mi mujer María, tenemos tres hijos, y han venido a nuestra casa de vacaciones desde Europa”.

SEGUNDO DÍA

Nos levantaremos tarde y desayunaremos en el hotel. Es divertido encontrarte con tus amigos de la universidad en la piscina y explicarte las anécdotas del día anterior por la noche. Lo que no es tan divertido es encontrar algún occidental de avanzada edad con cubanas jóvenes (dudo que algunas no sean menores), ataviadas con colgantes, pulseras y anillos, en las mesas de la terraza de la piscina.

Más tarde saldremos del hotel únicamente los seis chicos de la recién gestada “Peña del Bus” y cuál será nuestra sorpresa al encontrarnos con los dos cubanos que el día anterior nos dijeron que nos acompañarían por la ciudad. No quedamos en ningún horario, pero empezamos a comprender que en Cuba no se funciona de la misma manera. Los habaneros quedan “por la mañana” o “por la tarde” sin especificar una hora en concreto. Esta forma de vivir evidentemente tiene ventajas e inconvenientes, pero es indudable que los casos de estrés e infartos deben ser mínimos comparados con el mundo de donde venimos.

Con nuestros dos guías vamos de nuevo a la Plaza de Armas, donde vemos contonearse con su andar típico cubano ataviadas con sus trajes típicos alegres y coloridos, y con exóticos pañuelos a la cabeza.

Cerca de allí comeremos CONGRÍ y ROPA VIEJA.

GASTRONOMIA CUBANA

En realidad, el ARROZ A LA CUBANA no es un plato típico de Cuba, sino que proviene de España. Lo más parecido a dicho plato es el CONGRÍ, que incluye el arroz blanco con frijoles negros, huevo frito y banana frita. En Méjico lo llaman MOROS CON CRISTIANOS, en referencia a los colores del arroz y los frijoles. Por otra parte, tenemos la ROPA VIEJA, no sólo presente en Cuba sino en todo el Caribe. Se trata de carne desmenuzada en una base de salsa de tomate. Por lo visto, el origen de la ROPA VIEJA es canario, el último lugar en el que los buques españoles fondeaban antes de partir para América. Es habitual que lo sirvan con frijoles negros, arroz blanco y algunas veces también con plátano frito.


Tras comer, nos encontraremos con otros amigos y juntos iremos hacia la Plaza de la Catedral, para enfilar la calle San Ignacio (recordemos que la Catedral la empezaron a construir los jesuitas...y su fundador es San Ignacio de Loyola) y a dos calles (calle Obispo), nos encontraremos con el CAFÉ PARÍS, otro de los míticos bares de La Habana junto a La Bodeguita del Medio y La Floridita. El Café París fue inaugurado a finales de los años cuarenta del siglo pasado y conserva el mobiliario original. Por lo que sabemos, suele haber grupos amateur tocando música en directo, pero esa tarde no tenemos suerte...al menos, de momento. Pediremos mojitos, ron y cerveza Cristal, con lo que la tarde irá cogiendo ritmo.

En un momento dado, entrará un cubano de unos sesenta y largos años, cogerá el cascote de una cerveza y empezará a soplar a modo de flauta. En pocos instantes, se le unirá otro cubano repiqueteando otra botella, e improvisando una trova cubana... Ese es el ambiente de La Habana, sus calles tienen música, su gente ritmo y desvergüenza. Se oyen continuamente carcajadas perdidas en un escenario de casas con paredes de colores desconchadas y rejas oxidadas.


 

Con el son cubano impregnado en el cuerpo, deambularemos por las calles de la Habana Vieja despreocupados y divertidos. Quedaremos con nuestros guías para que esa noche nos lleven a los seis amigos a un local al que acudan nativos, no queremos grandes discotecas atestadas de turistas.

Dicho y hecho. Esa misma noche iremos al CABARET PALERMO, en la HABANA CENTRO (calle Aramburu entre San Rafael y San José). La zona de la Habana Centro está comprendida entre el Paseo del Prado (que viene del Malecón) y Vedado. Es una de las áreas más populares de la capital. Aunque sea uno de los barrios más abandonados, se merece una visita por su tipismo y ambiente, alejado de las rutas turísticas.

Obviamente, como si de un western se tratase, al abrir las puertas del local todas las miradas se dirigirán a nosotros. En el cabaret hay un show de salsa y merengue, y los habaneros se sientan en mesas a tomar su copa. Nuestros amigos cubanos nos buscarán una mesa y veremos el espectáculo mientras las nativas se nos acercan a preguntarnos de donde somos. De hecho, al acabar el show, saldremos a la pista a bailar con las cubanas. En esos momentos recordaremos aquello que nos dijeron el primer día “una cubana es capaz de hacer mil movimientos por minuto”...dado que el movimiento grácil de sus caderas es tan difícil de seguir, que probablemente, si lo intentase, me quedaría la pelvis como la de los miembros de la VIEJA TROVA SANTIAGUERA (en el año 2000 los cuatro componentes tenían de media 83 años).

Reiremos un rato, bailaremos y tomaremos ron. Sin embargo, a algunas de las exóticas cubanas del local, no querrán perder el tiempo, así que decidiremos abandonar prudentemente y volver al hotel en un camión bananero, mientras cantamos divertidos por las calles de la Habana Centro, Vedado y Miramar, subidos en la parte posterior al aire libre.

Cuando llegamos al hotel, nos topamos con el guarda de la piscina del OCCIDENTAL MIRAMAR. Le contamos que hemos estado bailando en el PALERMO con las sensuales cubanas. El divertido portero nos explica cómo funcionan los matrimonios en Cuba (espero que no todos...): dice que la mayoría son como él, un hombre casado pero con aventuras extra-matrimoniales, al igual que su mujer. Aunque seguro que no hay que irse tan lejos para comprobar que esto en Occidente también es más común de lo que pensamos...

 

SEXO EN CUBA

A nadie se le escapa que Cuba ha sido y es uno de los destinos sexuales de muchos hombres y mujeres occidentales. Esta realidad la han tratado de ocultar los gobernantes, contribuyendo así a la proliferación de enfermedades de transmisión sexual, sobretodo entre mujeres adultas y niñas.

Es cierto que en Cuba existen las llamadas JINETERAS (similar a las prostitutas) pero existe la leyenda incierta de que por cada esquina el turista se las encontrará. La realidad es distinta: en la Habana el sexo no es un tabú. Hay un mayor juego de insinuaciones, miradas, sonrisas entre hombres y mujeres, y eso muchas veces desencadena en sexo de una forma más natural y sencilla que en Occidente. En la mayoría de casos no se trata de JINETERAS o JINETEROS. Su concepto sobre el sexo es distinto al que estamos acostumbrados. Como decía, no es tabú, ni está encorsetado en prohibiciones religiosas. Es un país laico (laico de verdad), donde contribuyen factores ambientales como la temperatura, la ropa sensual, la humedad, el ron, la música... ingredientes que conducen a que el sexo pueda ser frecuente entre amigos o que los matrimonios tengan relaciones paralelas sin que esto suponga una ruptura inmediata de la unión.

TERCER DÍA

Cuentan que la Habana es tan segura, que podemos visitar cualquier zona sin peligro alguno. Esa misma mañana, nuestro equipo de seis nos disponemos a partir hacia la zona de la PLAZA VIEJA y el CONVENTO DE SAN FRANCISCO, en la misma Habana Vieja, cerca de la Fundación Havana Club, por tanto, frente a la Bahía de La Habana.

Al llegar a esta zona, vemos al otro lado de la bahía, el CASTILLO DE LOS TRES REYES DEL MORRO o EL MORRO, en La Habana Este. No lo visitaremos pese a ser un sitio interesante no sólo por su historia lejana (su construcción se inició al mismo tiempo que el CASTILLO DE SAN SEBASTIÁN DE LA PUNTA), sino por su historia reciente: fue una de las cárceles más temidas que encerró, entre otros, al poeta REYNALDO ARENAS, biografiado por JAVIER BARDEM en la película ANTES DE QUE ANOCHEZCA, papel por el que ganó un Óscar de la Academia.

 

REYNALDO ARENAS (POETA REPRESENTADO POR JAVIER BARDEM, PAPEL POR EL QUE OBTUVO UN ÓSCAR)

Muchos  de nosotros somos capaces de describir el argumento de las películas de Rambo pero más allá de las “Coplas a la muerte de su padre” de Jorge Manrique, que insistentemente teníamos que aprendernos en la escuela, poco más sabemos de poesía. Gracias al cine descubrimos a poetas como Neruda, y éste es el caso de Reynaldo Arenas. Poeta cubano que se sumó como guerrillero en la revolución y que retrasó su vocación de escritor para luego ser tachado de contrarrevolucionario, momento a partir del cuál tuvo que esconder sus manuscritos, como “Otra vez el mar”, que ocultó bajo tierra y en el tejado. Fue hallado y destruido, pero lo rehizo tres veces. Su homosexualidad no ayudó a que los dictadores le hicieran caso omiso. Arenas pasó buena parte de su vida entre palizas, torturas e intentos de suicidio, y fue encarcelado en el Castillo del Morro. En los ochenta logró huir a Miami, aunque muchos intelectuales le dieron la espalda, y aprendió que un exiliado sin dinero no era nadie. Arenas paseó 10 años su grito por Venezuela y Europa, y acabó suicidándose en diciembre de 1990. La última frase de su nota suicida reza: “Cuba será libre. Yo ya lo soy”.

Antes de llegar a la Fundación Havana Club, nos encontramos con la Plaza de San Francisco, donde está el Convento de los franciscanos. Resulta curiosa la escultura de bronce que hay frente a la entrada: “el loco”, un vagabundo fallecido en los noventa muy querido por los habaneros.

Callejeamos entre las calles del sur de la Habana Vieja, comprobando de nuevo el cariño que nos tienen a los españoles los cubanos. Esta zona no es tan turística por lo que no encontraremos tanta policía, así que los nativos se atreven a acercarse, algunos a preguntarnos de donde somos y otros nos ofrecen “farlopa pa’la tropa”, supongo que muchos turistas deben demandarla, pese a que no somos el perfil. Nos reiremos a pierna suelta, mientras cantamos por las calles y algún habanero se sumará a los cánticos. La Habana da la sensación de ir constantemente con unas copas de más.

 

Un cubano nos cuenta que es médico y se vendrá con nosotros a tomar unas cervezas a una terraza entre las callejuelas que circundan la Plaza de San Francisco y la Plaza Vieja. Es un hombre de unos cincuenta años y parece de confianza. Nos explica que el sistema médico en la isla es avanzado y que, de hecho, mucha gente de Centro y Sudamérica viajan a La Habana a tratarse.

Pasamos unas horas en aquella terraza con el médico y al marchar, también nos ofrece comprarle cocaína. Sin duda nos sorprende, y me da que pensar: no sabemos si nos ha engañado durante horas con su profesión o que, siendo médico, la situación económica es tan crítica que busca extras para ganar dinero aunque se trate de vender sustancias ilegales.

De allí nos iremos al patio de la CASA DE LOS CONDES DE JARUCO (al lado de la Plaza Vieja), un edificio del siglo XVIII con todos los elementos típicos de una casa de la época: patio interior rodeado de arcadas de medio punto, techos de madera suntuosamente labrados y restos de pintura murales en las escaleras. Nos sentamos a escuchar a un grupo habanero compuesto por cantantes de la edad de la Vieja Trova, mientras seguimos con nuestras risas y anécdotas…y así pasaremos el día hasta que la noche vaya cayendo.

Cuando ya es la hora de volver al hotel, cogemos uno de los coches particulares para ir a Miramar. Por el camino nos parará la policía, pero ni siquiera nos preguntan de qué conocemos al coger. No escuchamos la conversación que tienen fuera del automóvil, pero debe ser convincente ($).

Al llegar a Miramar, las calles principales están valladas y con vigilancia cada pocos metros. No podemos atravesar el área vallada con el coche. Nos bajamos y preguntamos qué debemos hacer para llegar al OCCIDENTAL MIRAMAR. El guardia de seguridad nos dice que no podemos pasar por allí y que en dos calles llegaremos sin problema al hotel. Al llegar, en el hall nos enteramos que todo aquello se ha montado por la llegada esa misma tarde del joven ELIÁN GONZÁLEZ, el niño “balsero”, y a dos calles de nosotros tiene la residencia su padre.

 

EL NIÑO A LA DERIVA: EL JOVEN ELIÁN GONZÁLEZ

En noviembre de 1999, la madre de Leían y el pequeño de seis años, huyeron de Fidel Castro y de su ex-marido, como “balseros” intentando llegar a las costas de Florida. Durante la travesía, la madre de Elían, junto con otros diez “balseros” mueren, y la barca va a la deriva con el pequeño, hasta que finalmente llega a la costa americana. La ley americana de “WET FEET, DRY FEET” (“pies mojados, pies secos”) dicta que los cubanos que son hallados en la costa, pueden solicitar asilo político, mientras que los hallados en el mar, son devueltos a Cuba. Así que las autoridades americanas entregaron al niño bajo la custodia de su tío abuelo, residente en Miami. Sin embargo, se inicia una batalla diplomática entre Cuba y Estados Unidos. Fidel Castro exige la devolución del niño a manos de su padre, residente en La Habana y los parientes del niño residente en Miami, remueven cielo y tierra para que el pequeño reciba asilo político. Se unen a ellos famosos artistas cubanos en el exilio.

Finalmente, el Departamento de Justicia americano dicta que el niño sea devuelto a su padre y un equipo del ejército americano tiene que entrar por la fuerza a coger al niño. La foto que se realizó en el momento del asalto por ALAN DÍEZ, ganó el PREMIO PULLITZER en 2001. Posteriormente, “Eliancito” llegó a Cuba los días en los que estábamos en La Habana, y el pequeño fue recibido como un triunfo político del Gobierno castrista frente al capitalismo americano gobernado por Bill Clinton.

  

CUARTO DÍA

Este es nuestro último día en La Habana y decidimos visitar de nuevo la Habana Centro, donde está el Barrio Chino. Para llegar allí, cogeremos tres BICITAXIS, otro de los inventos de la economía cubana. Se trata de bicicletas importadas de China donde se emplean para el transporte de mercancías y que los cubanos han transformado poniendo unos asientos para el transporte del personal.

Compartiré el BICITAXI con mi amigo alicantino, con quien a raíz de este viaje se irá creando una gran amistad, aunque debo confesar que ya desde el principio de la Universidad me reía con sus locuras, incluso cuando nos enviaba a ver las notas publicadas de la asignatura de turno a otra facultad situada a diez minutos caminando, para llegar allí y darnos cuenta que nos había tomado el pelo…

Pues bien, ambos somos de “hueso pesado” por lo que a mitad de trayecto, las ruedas del BICITAXI dirán basta, y tendremos que ir caminando al Barrio Chino.

 

Perdemos a los otros dos BICITAXIS que transportan a nuestros otros cuatro amigos, pero al final todos nos reuniremos de nuevo en el sitio indicado.

La decoración del barrio, que se extiende alrededor del denominado CUCHILLO DE ZANJA, inspira a la lejana China (no como el de Barcelona). A principios del siglo XX aquí se asentaba la mayor concentración china de toda América Latina.

Más tarde nos iremos hacía la Plaza de Armas a comprar algún recuerdo. Algunos irán a comprar habanos a un piso particular, y otros nos quedaremos hablando con una señora, que nos explica que esconde la realidad cubana. Nos habla de la CARTILLA DE RACIONAMIENTO (que los partidarios castristas llaman eufemísticamente LIBRETA DE ABASTECIMIENTO), que son las cartillas que reparten los alimentos y productos de higiene personal entre la población. Es, por tanto, un control de las ventas de los bienes básicos a los cubanos. Ella misma nos explica que esta cartilla se debe presentar en la panadería, carnicería, gasolineras, etc. y realizar las consuetudinarias colas. Asimismo, indica que lo que reciben está muy por debajo de sus necesidades más simples y, como ejemplo, nos comenta que reciben una pastilla de jabón que les debe durar dos meses.

Tras la interesante charla, en la que acabo pensando que la triste realidad cubana aún da más mérito a las sonrisas de la gente, volveremos al hotel y por la noche nos despediremos de La Habana yendo con la mayor parte e nuestros compañeros de la carrera a una de las mayores discotecas de la capital, repleta de turistas como nosotros, por lo que rápidamente descubrimos que estábamos mejor en los locales alegres y coloridos de los habaneros.

QUINTO DÍA

Esa misma mañana partiremos a la PLAYA DE VARADERO, en la provincia de MATANZAS, a 142 kilómetros al este de La Habana. Esta es la playa por excelencia de Cuba y uno de los lugares más frecuentados por los turistas durante todas las épocas del año. Varadero se convirtió en plaza turística en las primeras décadas del siglo XX, cuando millonarios estadounidenses y familias de la alta burguesía cubana comenzaron a levantar lujosas mansiones. Se trata de una delgada franja de tierra, con una anchura media de 700 metros, que discurre a lo largo de dieciocho kilómetros como un brazo de la isla de Cuba, con interminables extensiones de arena fina y blanca, que se extienden entre las sombras de las palmeras y un mar cristalino y azul celeste. Varadero tan sólo está a 211 kilómetros de la costa estadounidense.

Cuando llegamos a nuestro destino, iremos al hotel ARENAS DORADAS, un complejo del tipo “todo incluido” formado por villas de tres personas, con restaurantes, bar, piscina, jacuzzi, y con acceso directo a la playa. Entre las villas transcurre un riachuelo artificial donde vemos bañarse patos. Y entre tanta comodidad y belleza, revolotean también unos estupendos mosquitos acostumbrados al ron de los turistas, por lo que el RELEC les sabe a digestivo.

Después de las caminatas por La Habana, nos vendrá bien aprovechar la tarde descansando en la playa y en la piscina del hotel. Es la primera vez que estoy en un “todo incluido” y aunque me gusta, cuando pasan unas horas necesito conocer autóctonos o lo que nos depara Varadero, aunque obviamente no es el destino ideal para empaparse de la realidad cubana.

El sol es tan potente, que uno de nuestros amigos (que va totalmente rapado) nos dirá que cree que tiene una insolación, pero en vez de buscar remedio, nos dice que le pongamos un vaso de agua en la cabeza boca abajo y tapado con un trapo, para comprobar como el efecto del sol, genera pequeñas burbujas en el agua…en fin, la imagen es dantesca, más teniendo en cuenta que a falta de trapo, hemos utilizado unos calzoncillos para que no se vertiera el agua…aún así, finalmente decidimos tirarle el agua por la cabeza tras no ver ni una sola burbuja.

Por la noche, Varadero tiene una amplia oferta de locales para turistas, donde no hay un solo cubano a excepción de los camareros. Así que entre “roncito” y “roncito” nos entretenemos viendo a un turista uruguayo revoloteando entre las féminas de la universidad.

Ya de madrugada, volveremos al hotel y nos bañaremos en el mar. El agua está espléndida.

SEXTO DÍA

Varadero ofrece varias atracciones a los turistas, tales como: volar en un paracaídas arrastrado por una lancha, ir a ver caimanes, bucear, ir en moto de agua o navegar en catamarán hasta los CAYOS. Ésta será la actividad que nos tienen preparada para hoy.

El catamarán es lo suficiente grande para que vayamos unas treinta o cuarenta personas a bordo. Mientras navegamos del celeste azul al intenso añil del Caribe, los patrones del catamarán nos ofrecerán langosta recién pescada a unos diez dólares. Muchos de nosotros querremos probarla y será interesante ver como nos sirven muchas más langostas que las que hemos visto atrapar con las redes. Al fin y al cabo, al turista se le toma el pelo en todos los lugares del mundo. De todas formas, la langosta que nos sirven está buena, ya sea recién pescada o probablemente comprada en la lonja esta mañana.

Llegaremos a CAYO BLANCO, una de las pequeñas islas frente a Varadero que recibe este nombre por el color de su arena. Sin duda alguna es un lugar paradisíaco sin apenas construcciones más que cuatro cabañas donde sirven cerveza, mojito y ron.

Nos tumbaremos en las hamacas dentro del mar (son playas muy poco profundas que no cubren sino se camina un buen tramo) y disfrutaremos del sol del caribe.


Tras pasar unas cuantas horas en Cayo Blanco, volveremos en el catamarán a Varadero y esa noche iremos de nuevo a otra de las turísticas discotecas de la zona. Esa será la última noche en la isla, ya que al día siguiente por la tarde nos dirigiremos al Aeropuerto José Martí.

SÉPTIMO DÍA

Mientras algunos de los amigos se quedan en el Resort, otros iremos a hacer las últimas compras a la MANSIÓN XANADU, en la carretera de Las Américas. Actualmente acoge tiendas de souvenirs, sin embargo, en su momento fue la casa del millonario americano afincado en Varadero, IRÉNÉE DUPONT, famoso fabricante de productos químicos, que adquirió la mayor parte de la península a un precio de cuatro centavos el metro cuadrado, en los años 20 del siglo pasado.

El exótico nombre de XANADU provine de la localidad donde el emperador mongol KUBLAI KHAN mandó construir su majestuoso palacio en el siglo XIII, sin embargo, a mi me recuerda a otra historia…

 

MÁGICO FIN DE FIESTA: UNA HISTORIA FAMILIAR: “XANADU, CIUDADANO KANE Y MI PADRE”

“Ciudadano Kane” es considerada por los críticos de cine como la mejor película de la historia del cine. Su director, Orson Welles, narra la historia del que fue el hombre más rico y poderoso sobre la faz de la Tierra: Charles Foster Kane. Kane fue el editor del diario sensacionalista “The New York Inquirer” que entre otras cosas, provocó la pérdida de Cuba en 1898 como colonia española al acusar a los últimos del hundimiento del Maine, flota americana varada en la isla caribeña. Su historia cuenta que los últimos días los pasó sólo en su lujosa mansión llamada XANADU, donde no había ni un solo espejo, dado que llegaba a odiarse tanto que no quería ni siquiera ver su rostro reflejado.

Pues bien, Foster Kane es el alter ego cinematográfico de William Randolph Heast, magnate propietario del GRUPO HEARST, en su momento la mayor editorial del mundo. A la muerte del millonario lo sucedió su hijo con quien mi padre coincidió cuando llevaba la división internacional de la EDITORIAL BRUGUERA, en ese momento la mayor editorial española. Mi padre trataba con Corín Tellado (la escritora más leída de la historia contemporánea), a quien le llevaba los derechos, o el colombiano Gabriel García Márquez. En una ocasión, negoció con una de las editoriales del GRUPO HEARST (llamada KING FEATURES), los derechos de CLASSIC ILLUSTRATED, que en España y Latinoamérica se llamaría JOYAS LITERARIAS JUVENILES.

En aquellos años (1974), la hija de HEARST (nieta de RANDOLPH HEARST), PATTY HEARST, fue secuestrada por el Ejército Simbionés de Liberación, siendo uno de los primeros casos (el primero había sido detectado un año antes) de Síndrome de Estocolmo, ya que la propia PATTY HEARST se unió a la causa, llegando a atracar bancos en los Estados Unidos. Como curiosidad, Madonna se inspiró en su estética para la portada del disco "American Life" (año 2003)...


Tras despedirnos de Varadero, viajaremos al Aeropuerto José Martí donde pagaremos el obligado IMPUESTO REVOLUCIONARIO para salir de la isla y volver a España.

CONCLUSIÓN

Bajo mi punto de vista, Cuba sufre una importante paradoja: por una parte, la alegría de sus gentes, su música, su aroma, su sensualidad, su relajación, su impudor ante el sexo… y por otra, su sufrimiento, su autarquía, sus limitaciones ante necesidades básicas, la corrupción, la desinformación…  Esto no es nada nuevo, ya que sucede en muchos países pobres, sin embargo, así como podemos imaginar países del Tercer Mundo con una realidad mejor si consiguen salir de sus situaciones, sobretodo políticas, pero también religiosas o culturales, en el caso de Cuba me resulta más difícil imaginar que será de la isla caribeña en un futuro. ¿Qué quieren los cubanos? ¿Que a la muerte del dictador o sus sucesores se convierta en una isla temática? ¿Que la mancha de Varadero se extienda por todas sus ciudades, perdiendo su esencia? No, yo creo que una gran masa clama por la Libertad pero no a cualquier precio, es decir, no quieren convertirse en otro Estado Federal a semejanza de otros países caribeños. Pugnan porque se oiga su grito democrático pero manteniendo su espíritu, que tanta sangre ya les ha costado.


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